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Programa Estadounidense Inyectaba Plutonio y Uranio a pacientes 

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
22 de febrero. 2012

En un programa secreto que ahora se admite que es cierto, el gobierno de Estados Unidos inyectó humanos participantes de varios estudios médicos con plutonio altamente tóxico sin hacérselo saber y sin su consentimiento. Suena como un escenario de tortura extraño que se podía atribuir a organizaciones terroristas, pero las personas detrás de este crimen son en realidad los médicos que trabajaban para el gobierno de Estados Unidos. Sin tener en cuenta la salud de los ciudadanos inocentes, los médicos del gobierno estaban deseosos de ver cómo los participantes serían víctimas de la inyección de plutonio.

El programa se inició en 1945, cuando un empleado en la instalación nuclear de Oak Ridge tuvo un accidente de coche. Ebb Cade sobrevivió, pero fue admitido como un participante humano en un estudio sin consentirlo. Es importante señalar que este hombre tenía solo 53 años de edad, era afroamericano, un perfil preferido en ensayos clíncos anteriores que el gobierno ha llevado a cabo en afroamericanos y otras minorías. Los programas de esterilización racistas ocurridos entre 1929 a 1974 bajo iniciativas de eugenesia que los funcionarios dijeron eran necesarios para “crear una sociedad mejor”. La mayoría de las víctimas eran mujeres pobres y negras, que fueron “consideradas no aptas para ser madres. De la lista de víctimas 10 fueron esterilizados simplemente por no llevarse bien con los compañeros de escuela o por promiscuidad, y muchos padres fueron engañados en la esterilización de sus hijos.

Ebb Cade fue secuestrado y atado a una cama con un brazo y una pierna quebrados. Los médicos lo entrevistaron acerca de su estado de salud. Después de determinar que estaba en un estado de salud adecuado, los médicos le inyectaron en secreto con 4,7 microgramos de plutonio el 10 de abril de 1945. Todavía no se sabe exactamente quién ordenó el programa dentro del gobierno de los EE.UU., ya que entidades gubernamentales se han desvinculado del nefasto programa. En el momento de la inyección, los científicos estaban perfectamente conscientes de los efectos negativos asociados con la radiación. Con cáncer y otras enfermedades causadas por radiación, los científicos sabían exactamente lo que estaban haciendo – experimentando con isótopos de plutonio en los seres vivos.

Antes de los ensayos hechos a Cade, los científicos inyectaron animales con plutonio y tomaron nota de los efectos adversos graves. En algunos casos, los animales fueron alimentados incluso con residuos radiactivos. De hecho, uno de los científicos tuvo que recibir un tratamiento especial después de ser contaminado con gas y requirióun lavado estomacal en un intento de eliminar la amenaza. Los científicos se aseguraron de que se les dio el tratamiento completo después de la exposición. Mientras tanto, ellos usaban a otras personas como conejillos de indias inyectándoles con plutonio.

Los científicos tomaron los excrementos de Cade en los próximos cinco días para ver la cantidad de plutonio retenido en su cuerpo. También se negaron a fijar sus huesos rotos hasta el 15 de abril, y cortar las muestras de los huesos antes de hacerlo para examinar el contenido de plutonio en su tejido óseo. Quince de sus dientes habían sido extraídos para su análisis. Después de todo esto, nunca se informó a Cade lo que estaban haciendo. Una enfermera dijo que algunos de los torturados como Cade se escaparon en medio de la noche, y más tarde fueron encontrados muertos en 1953 por insuficiencia cardíaca.

Lamentablemente, Cade no fue el último sujeto de experimento.

Tres experimentos con seres humanos siguieron, todos los pacientes con cáncer que buscaban tratamiento. En lugar de tratamiento, los pacientes fueron inyectados con plutonio para que los científicos del gobierno vieran los efectos. Un hombre de unos sesenta años con cáncer de pulmón, una mujer de unos cincuenta años con cáncer de mama, y a un “hombre joven”, con linfoma de Hodgkin se les dio todo el veneno. Convenientemente, el historial del tercer paciente  no están disponibles. Ellos fueron inyectados quince veces más que cualquier otra persona con un total de 95 microgramos.

Lo que siguió fueron experimentos clínicos aun mayores. La Universidad de Rochester, se unió al programa de inyección de los pacientes con plutonio, isótopos radiactivos de polonio y uranio. Otras instituciones como la Universidad de California hicieron lo mismo.

Tal vez lo más preocupante es el hecho de que este desprecio repugnante por la salud humana no es un incidente aislado. El experimento de sífilis de Tuskegee es sólo un ejemplo de experimentos secretos del gobierno en humanos que se han ejecutado desenfrenadamente en la historia reciente. Estos tuvieron lugar entre 1932 y 1972, entre Tuskegee, Alabama, donde el Servicio de Salud Pública de EE.UU. sabía que hombres pobres negros estaban siendo inyectados con sífilis con el fin de comprobar los efectos. Estos hombres pensaban que estaban recibiendo atención médica gratuita por el gobierno de los EE.UU..

La lista es interminable, cuando se trata de experimentos dirigidos a las minorías y las personas con discapacidad en particular. Desde las esterilizaciones forzadas a las inyecciones de incógnito, hay una larga historia de pruebas del gobierno que muestra el desprecio por su salud en Estados Unidos y en otros lugares. Con esto en mente, no es de extrañar por qué la Agencia Federal de Alimentos (FDA) mantenga sustancias tóxicas como el mercurio en el suministro de alimentos y las vacunas usadas en niños y personas en todo el mundo.

Artículo traducido del original U.S. Government Program Injected Citizens with Plutonium,Uranium

About the author:

Luis Miranda is the Founder and Editor-in-Chief at The Real Agenda. His career spans over 17 years and almost every form of news media. He attended Montclair State University's School of Broadcasting and also obtained a Bachelor's Degree in Journalism from Universidad Latina de Costa Rica. Luis speaks English, Spanish Portuguese and Italian.

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