El Secreto Mundo de Google y su Irresponsabilidad Crecen sin Control |
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El Secreto Mundo de Google y su Irresponsabilidad Crecen sin Control 

El fascismo se produce cuando una sociedad pierde el control de su gobierno y las corporaciones no son responsables de sus acciones.

POR LUIS MIRANDA | THE REAL AGENDA | 31 MAYO 2012

Alguien dijo alguna vez que llegaría un momento en que la gente disfrutaría de un estado de cosas que normalmente no disfrutaría, un momento en que las personas se arrodillarían para pedir más, incluso si ese estado de cosas significase el comienzo de una experiencia dolorosa, porque las personas no sentirían ese dolor, el dolor se diluiría, se dijo, porque los incentivos para seguir sintiéndolo serían mayores y esto haría que el dolor se convirtiera en placer.

El actual estado de cosas, donde el gobierno no muestra ninguna intención de poner freno a la avaricia corporativa dejando que las empresas hagan lo que quieran sin encontrar mucha oposición es precisamente ese estado de cosas del que se habló hace mucho tiempo. Bancos saquean las cuentas de sus clientes, como sucedió con MF Global, las empresas farmacéuticas como Merck explícitamente usan a los pacientes como ratas de laboratorio que consumen sus productos de por vida y las empresas de biotecnología como Monsanto utilizan a la gente como conejillos de indias en experimentos al aire libre en todo el mundo con sus organismos modificados genéticamente.

Pero incluso Monsanto y Merck han sentido la ira de la gente algunas veces, perdiendo juicios aquí y allá. A veces fueron humillados públicamente a medida que los consumidores se enteraron y denunciaron sus planes. En algunos casos, estas empresas inclusive tuvieron que pagar multas. En el caso de Google, sin embargo, ha sido una historia completamente diferente. Google ha conseguido negar todas las solicitudes de acceso a su modelo operativo secreto, incluso a las autoridades que directamente pidieron que se mostraran cómo la compañía utiliza la información recolectada legalmente o de otra manera. En respuesta a dicha negativa, la única cosa que los reguladores hacen es reconocer que el gigante de la tecnología opera por encima de la ley cuando se trata de la recopilación de información y gestión de esos datos. Incluso lo admiten públicamente, diciendo que esto es sólo la forma en que las cosas funcionan. “La industria se ha vuelto más poderosa, la tecnología se ha vuelto más generalizada y está llegando a un punto donde no podemos hacer mucho al respecto”, dice Michael Copps, ex comisionado de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos, FCC.

Los expertos en tecnología como Christian Sandvig, un investigador en tecnología de comunicaciones, dice que “no tenemos más remedio que confiar en Google.” ¿Es su declaración un ejemplo de la indefensión aprendida? Yo diría que sí. Un protocolo común que los reguladores siguen después de hablar de su impotencia, es que el marco legal no ha evolucionado a la misma velocidad que Google lo ha hecho. Esta es una excusa conveniente, aunque no útil para dar pues la compañía ha existido por mucho tiempo. Tal vez las regulaciones que protegen la privacidad, el más engorroso aspecto de las infracciones continuas de Google en todo el mundo, no fueron actualizadas por estos reguladores. Pero incluso si se compra esa premisa. es sorprendente que en una época donde las empresas de tecnología aparecen en cada esquina, reguladores de la industria y las agencias de vigilancia no previeron la necesidad de reglas claras para esta nueva era. ¿Qué estaban haciendo? ¿Durmiendo al volante?

El más razonable de los pecados de Google, que sigue sin respuesta es su programa Street View, a través del cual la empresa recoge innumerables cantidades de información privada de las redes inalámbricas. La compañía atribuyó este comportamiento a un error humano diciendo que un ingeniero que trabaja para Google Street View había incluido accidentalmente software que recogió tal información de las redes. Google también dijo que la información recogida no fue de ninguna utilidad para la empresa. La compañía ha cometido el mismo error en varios países, donde aquellos cuya privacidad fue violada han visto poca o ninguna acción tomada por las autoridades para hacer que Google sea responsable por su “error” recurrente.

En Alemania Google le cerró la puerta en la cara a los reguladores de protección de datos después que estos intentaron obligar a Google a mostrar detalles de su programa Street View. “Fue una de los mayores violaciónes de las leyes de protección de datos que habíamos visto”, dijo Johannes Caspar, un funcionario de protección de datos. La mayor parte de las acciones legales tomadas por los reguladores han sido hasta ahora limitadas a advertencias y ultimátums que Google simplemente descarta. En Australia, un reciente intento de intenta obligar a Google a presentar cuentas después de su última violación de la privacidad dio lugar a lo mismo: nada. El ministro de Comunicación de Australia, Stephen Conroy describió violación de la privacidad de Google como “probablemente la violación más grande en la historia de la privacidad”.

Un hecho que parece ser el más abominable del éxito de Google para cumplir con los estándares mínimos de privacidad en muchos países es que sus clientes y usuarios son los mayores partidarios de tales violaciones. “La gente de buena gana, a veces con entusiasmo, entrega esta información. Pero hay un precio: la pérdida de control, o incluso el conocimiento del lugar en que la información personal que está siendo colectada y cómo se está reconfigurando en una identidad en línea que puede parecerse a su verdadero dueño, pero que no lo es”, dice Peter Streitfeld en su artículo Google: Preguntas de Privacidad Obtienen Poca Cooperación. Recuerdan el escenario donde a la gente no le importa más el dolor? Esta situación no se limita a Google por supuesto. Esto sucede con los otros gigantes de la minería de datos, como Facebook, Yahoo, Microsoft y todas y cada una compañía de comunicaciones por ahí que a sabiendas o no sirven a los planes corporativos para aprender todo acerca de todos en todas partes.

Bajo los ojos de todos, Google se ha convertido en un gran éxito en lo que hace, la recopilación de información, manteniendo sus registros fuera de los ojos y las manos de los reguladores y el público, en parte, al ofrecer una Política de Privacidad que poco importante y que nadie lee, pero que tampoco es un reflejo de las operaciones que la  compañía realiza. A pesar de un acceso continuo injustificado a la información personal de la gente, que es una violación directa del derecho a la intimidad, en los Estados Unidos la FCC dijo en un caso que Google no había infringido ninguna ley estadounidense y el resultado de su investigación fue una simple multa de $ 25,000 para lo que la agencia etiquetó como una obstrucción de su investigación. En Europa, los reguladores han sido un poco más enfáticos acerca de las violaciónes de Google, condenando su  programas Street View por su parecido con el programa de la colección de datos sensibles llevado a cabo por la Alemania nazi y que más tarde sirvió como la principal herramienta para capturar Judios y otras personas consideradas como indeseables por el gobierno .

Si la Alemania nazi tenía la capacidad — con la ayuda de IBM — para recopilar eficazmente la información de los ciudadanos y usarla en su contra para matar a 6 millones de Judios y millones de otras personas que para ellos eran repugnantes, ¿qué podría ser el resultado de una corporación con el poder de superar a los nazis, pero a nivel mundial y sin necesidad de rendir cuentas a los gobiernos establecidos? De repente, las afirmaciones sobre la la existencia de un gobierno en la sombra no parecen tan descabelladas en absoluto. Google es hoy en día exponencialmente más poderoso que los nazis jamás podrían haber soñado ser, cuando se trata de colectar, mantener y diseminar información. La compañía, de hecho, explica su mala acción diciendo que sus coches de Street View recopilan información con el propósito de mejorar los servicios de localización, por lo que de forma ilegal espía a la gente a través de la tecnología de conexión inalámbrica a Internet sin su consentimiento.

Para Google no parece haber ningún problema con el espionaje. Peter Fleischer, consejero de privacidad mundial de Google, dijo que la compañía no le dijo a nadie acerca de la minería de información hecha con Street View, porque no creía que fuera necesario. Ahora es bien sabido que Google recoge no sólo información técnica acerca de las redes móviles en sí, sino también el contenido de los correos electrónicos, nombres de usuarios, direcciones, etc. Durante un proceso de revisión en Alemania, Google aceptó que la revelación de su programa de recolección de información podría poner en peligro a la empresa debido a su violación de las leyes de telecomunicaciones. La compañía, sin embargo, no muestra remordimiento ni acepta ningún delito cuando los representantes piden que la corporación responda a las preguntas acerca de las prácticas ilegales.

Hasta el día de hoy, la mayoría de los casos en contra de Google han sido rechazados. La única esperanza para frenar al gigante de la tecnología es una investigación que se completará este verano en Europa. Se trata de un caso antimonopolio contra Google, que algunos expertos creen que podría ser el comienzo de los tiempos difíciles para la compañía. En cuanto a la mayoría de las personas preocupadas por su privacidad, es poco probable que Google será de alguna manera amarrado en su intento de colectar grandes cantidades de información. La sospecha surge del hecho de que las reuniones que se celebrarán en Bruselas tendrán lugar a puerta cerrada, lo que evitará que la gente se entere de los detalles reales del caso antimonopólico contra Google.

About the author: Luis Miranda

Luis Miranda is the Founder and Editor-in-Chief at The Real Agenda. His career spans over 17 years and almost every form of news media. He attended Montclair State University's School of Broadcasting and also obtained a Bachelor's Degree in Journalism from Universidad Latina de Costa Rica. Luis speaks English, Spanish Portuguese and Italian.

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