|Tuesday, September 26, 2017
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El Mundo a Merced de los Millenials 

Millenials

Los “Millenials“, esa generación con la cual la humanidad contaba para dar un giro positivo de 360 grados al mundo, al parecer no es aquello que todos esperábamos.

Según la definición popular, Millenials son aquellas personas nacidas a partir del inicio de los años 80. Son vistos como la generación más difícil de gerenciar.

Preguntadle a cualquier persona sobre Millenials y la respuesta será que estos jóvenes son egoistas y narcisistas, con poco interés en hacer cosas, sin concentración y muchas veces perezosos.

Debido a que estos Millenials son vistos como la generación que lo cambiará todo y que mejorará el estado actual de la humanidad, padres y empresarios acostumbran preguntarles ¿Qué deseas?

Aunque ellos mismos no saben lo que quieren, las respuestas a esta pregunta parecen ser claras: Quiero trabajar en algo que tenga un propósito, quiero hacer algo que tenga impacto, quiero comida grátis y asientos confortables.

Pero aún dándoles todo esto, los Millenials no están confortables y no están “salvando al mundo”. ¿Porqué?

Su nivel de insatisfacción, aunque lo tengan todo, continúa creciendo. Nunca están confortables, satisfechos, y aunque estén haciendo cosas productivas que les gusta, no están contentos.

La generación con la cual la humanidad contaba para mudarlo todo, para dar un giro que iba a cambiarlo todo para que el mundo fuera un mejor lugar, nos ha decepcionado a todos.

Lo bueno es que sabemos, por lo menos de forma empírica. el porqué de esta realidad. Los Millenials son egoístas, narcisistas, insatisfechos y carecen de foco personal y profesional por cuatro razones básicas:

  1. Mala crianza
  2. Influencia de la tecnología
  3. Impaciencia – como resultado de la mala crianza, el uso indebido de tecnología
  4. Ambiente

Si usted es padre de un Millenial y ya está pensando cual de las anteriores causas es la que más  influencia ha tenido en crear el hijo o hija que usted tiene, puedo decir que la respuesta no le va a gustar. Pero, más sobre esto a seguir.

Como ocurrió con generaciones anteriores, los Millenials crecieron en un mundo lleno de problemas de tipo social y económico; con desigualdad, pobreza y crímen en niveles altos. Pero a diferencia de otras generaciones, los Millenials también tuvieron que enfrentar otros tres desafíos: Mala crianza por parte de sus padres, el bombardeo emocional a través de la tecnología – especialmente los teléfonos móbiles – y un mundo altamente competitivo para el cual nunca fueron preparados.

Aquí es donde muchos padres van a preguntase a si mismos, ¿Qué he hecho mal al criar a mis hijos?

Pues lo que se ha hecho mal es decirles a los Millenials que son personas especiales, que pueden tener todo lo que quieren – solamente porque ellos lo quieren -, colocarlos en cuadros de honor en las escuelas – no porque lo merecían, sino porque sus padres molestaron a maestros y directores para que los colocaran allí -, dándoles notas altas, no porque habían estudiado mucho para merecerlas, sino porque los profesores y maestros no querían tener que decirles a sus padres lo mal estudiantes que eran. ¿Y las medallas? Se las dieron a todos! Hasta el que llegaba de último recebía una.

El resultado de acabar con la meritocracia e instalar la política de “medallas para todos” hizo que el mérito al esfuerzo, la dedicación y el trabajo duro desapareciera. Tal fue el impacto negativo de esta inicativa que en algún momento los mismos Millenials se dieron cuenta de lo ridículo que era ganar premios por hacer nada y hasta por llegar de último.

La realidad del mundo en que crecieron quedó clara para los Millenials así que entraron en el ambiente profesional. Rápidamente se dieron cuenta que no eran especiales y que no habían medallas para el último lugar, que sus padres no podían hacer nada para hacerles subir de posición en las empresas y que ellos no podían tenerlo todo, sólo porque lo querian.

En resumen, los Millenials son la generación con la más baja autoestima de la historia. Crecieron sobreprotegidos y mal educados por sus padres, maestros y además tuvieron, y todavía tienen que lidiar con una época donde Facebook y Instagram les dictan como deben ser; egoístas y narcisistas.

Los Millenials aprendieron a colocar filtros a su miserable existencia en un mundo donde nada es como les fue enseñado y donde mostrar que la vida es fantástica – aunque estén depresivos – es más importante que trabajar duro, dedicarse y realmente hacer sus vidas provechosas.

Lo que los Millenials son – en lugar de ser la salvación del mundo – es una generación con la más baja autoestima, que no saben lo que quieren y a quienes no les interesa nada.

¿De quién es la culpa? Sí, hay que buscar al culpable o los culpables para poder identificar a los responsables y evitar así que se repita – porque continúa sucediendo con generaciones posteriores.

Primero, los responsables directos no son los Millenials, sino sus padres y de forma indirecta sus maestros, profesores y tutores, quienes les malcriaron.

El resultado de la continua adicción a recibir y enviar mensajes de texto, o a clicar COMPARTIR a un mensaje en redes sociales es para estos Millenials una válvula de escape, un vício que los ayuda a liberarse de la presión social de no ser lo que sus padres, maestros, y en muchos casos, ellos mismos esperaban.

Científicamente hablando, es más placentero vivir en el mundo Facebook o Instagram que vivir en el mundo real, donde es necesário enfrentar los desafíos de los que sus padres y maestros los protegieron.

Los niveles de dopamina vistos en personas que son adictas a usar redes sociales, son casi tan altos como aquellos que disfrutan el fumado, las bebidas en exceso y otros vícios considerados peligrosos para cualquier persona. Sin embargo, no hay restricciones para el uso de celulares o de redes sociales. De hecho, todavía hoy, padres y madres prefieren dejar a sus hijos escapar de la realidad y les compran tabletas y teléfonos celulares a una edad todavía más temprana que a los Millenials.

En otras palabras, se cambiaron los vícios. En lugar de usar licor y cigarros, los adolescentes de hoy y los Millenials son libres de emborracharse con redes sociales y mundos inexistentes como forma de lidiar con una realidad que no pueden entender y mucho menos desenvolverse.

De la misma forma como un adicto al licor o al cigarro lo aprende a usar estas drogas en su adolescencia para luego tornarse adicto en su juventud o al ser adulto, los Millenials usan la tecnología y las redes sociales porque no saben o no pueden establecer relaciones sociales significativas. El uso y abuso de tecnología, en ell caso de los Millenials, hace lo mismo que el licor y las otras drogas legales e ilegales hacen:  desviar la atención de situaciones que no se entienden o que no se pueden controlar y que producen un alto grado de ansiedad, estrés y depresión.

Cuando la realidad no les sonrie, en lugar de buscar tener una relación de amistad o cariño significativa, los Millenials buscan el celular o las redes sociales, porque nunca aprendieron a crear relaciones significativas y mucho menos a lidiar con situaciones de estrés personal, profesional y financiero.

Al igual que con drogas como el licor y el cigarro, la satisfacción es temporal.

Como sucede con substancias adictivas, no hay nada de malo con tomar una cerveza o un vino, lo malo es cuando se usa muy a menudo y en grandes cantidades. De la misma forma, la tecnología no es por si sola un problema, pero se torna en un problema cuando funciona como un escape.

Como todas las adicciones, los Millenials y los niños que crecen hoy en un mundo todavía más conectado que nunca, enfrentarán problemas personales y sociales mucho más complicados. La adicción a los celulares y redes sociales destruye relaciones, será tiempo y dinero perdido, y como el licor y el cigarro, al final de cuentas, hará la vida peor.

La razón para esto es muy simple: la gratificación instantánea a la cual los Millenials están acostumbrados es efímera; satisface por un tiempo corto, pero no por mucho. Mientras tanto, no hay un aplicativo para aprender a ser sociable, a tener relaciones de amistad o amor reales y sobre todo, no hay un aplicativo para vivir sus vidas, para aprender a vivir.

Entonces, ¿qué les falta a los Millenials y las generaciones que como ellos continúan cresciendo envueltos en esta maraña de falsedad, para ser personas completas? Necesitan entender conceptos básicos que sus padres y maestros no les enseñaron, tales como amor, paciencia, satisfacción en el trabajo, alegría, amor por vivir, autoconfianza, y todas las otras habilidades que generaciones pasadas aprendieron haciendo una sola cosa: viviendo.

Desafortunadamente, el ambiente de trabajo tampoco colabora en el recuperación de estos jóvenes. Muy temprano en sus vidas se envuelven en ambientes de trabajo en donde la mayor preocupación es el dinero, el lucro, y no el desarrollo de los jóvenes. Las empresas y corporaciones no tienen la estructura para enseñarles a estos Millenials como aprender las habilidades que necesitan. Muchos dirán que no es su responsabilidad, pero otros piensan lo contrario.

Pero si no hay un ambiente apto para desarrollarse personalmente, ¿qué se puede hacer? Lo mismo que se hace con los adictos al licor y al cigarro: eliminar la droga y eliminar la tentación.

About the author: Luis R. Miranda

Luis Miranda is an award-winning journalist and the Founder and Editor of The Real Agenda News. His career spans over 20 years and almost every form of news media. He writes about environmentalism, geopolitics, globalisation, health, corporate control of government, immigration and banking cartels. Luis has worked as a news reporter, On-air personality for Live news programs, script writer, producer and co-producer on broadcast news.

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