|Thursday, October 19, 2017
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El Ataque Cibernético Ruso que EE.UU. no puede probar 

Ataque Cibernético

Un ignoramus es alguien que es o actúa de una manera ignorante. Los ignorantes se imaginan a sí mismos como muy astutos, pero en realidad son tontos e ignorantes.

Según el diccionario Merriam-Webster, la palabra “ignoramus” se escribió en las actas de acusación cuando las pruebas presentadas parecían insuficientes para justificar un enjuiciamiento. En estos casos, la palabra ignoramus se refería al hecho de “no reconocer una acusación”. Tal referencia habría sido más apropiada para la sátira de Ruggle del Poder Judicial “.

A medida que 2016 llega a su fín, la definición anterior se ajusta a una persona más que a cualquier otra: Barack H. Obama. Lo mejor que el gobierno de los Estados Unidos ha hecho para tratar de convencer al mundo de que Rusia estaba detrás del presunte ataque cibernetico es proporcionar un informe con sus mejores conjeturas sobre quién realizó el ataque y cómo, sin embargo, el mismo informe afirma que las organizaciones de inteligencia que participaron en la creación de tal información no pueden garantizar la validez de dicha información.

El actual y prontamente saliente presidente estadounidense, en un intento desesperado de ser recordado por el mundo como un hombre sabio, hizo un tonto de si mismo al acusar, sin mostrar prueba alguna, a Rusia de hackear las elecciones estadounidenses que se llevaron a cabo el pasado 8 de noviembre. Como resultado, Obama impuso lo que los medios de comunicación corporativos han etiquetado como sanciones contra diplomáticos rusos.

Obama y los neoconservadores belicosos nunca se imaginaron que su supuesto enemigo político, Vladimir Putin, les enseñaría una lección que recordarán por el resto de sus vidas. Tanto Putin como la comunidad internacional, eligieron IGNORAR las acusaciones no probadas de Obama y sus sanciones recientemente establecidas.

El Ataque Cibernético según Estados Unidos

El gobierno de Estados Unidos atribuye ataques cibernéticos a dos supuestos grupos espías rusos, identificados como APT28 y APT29. APT significa Amenaza Avanzada Persistente.

“Esta actividad de RIS es parte de una campaña en curso de operaciones cibernéticas dirigidas al gobierno de Estados Unidos y a sus ciudadanos”.

La primera entidad, según el informe, es responsable de los ataques realizados en la primavera de 2016, mientras que la segunda operaba desde el verano del año anterior.

Según el FBI, operaban en Internet con identidades como CosmicDuke, CrouchingYeti, Dragonfly, Skipper o Waterbug, entre otros.

La actividad “maliciosa”, apodada por el gobierno estadounidense como GRIZZLY STEPPE, tenía como objetivo “comprometer y explotar las redes y servidores asociados con las elecciones estadounidenses”. Esta afirmación es una de las grandes mentiras de Obama y de los medios corporativos estadounidenses, porque en Estados Unidos ninguna infraestructura electoral está conectada a Internet.

Todo comenzó con lo que la inteligencia estadounidense describe como “espacio adversario”, del cual los hackers conectados a la infraestructura de Internet consideran un “espacio neutral”.

De estos servidores, los hackers supuestamente enviaron código malicioso para conectarse con el “espacio de víctimas”, como, por ejemplo, los sistemas informáticos del Partido Demócrata, alega el informe.

Los supuestos ataques perpetrados desde el verano de 2015 y luego repetidos en la primavera de 2016 tenían como objetivo “agencias gubernamentales, infraestructuras críticas, universidades, organizaciones políticas y empresas” con el fin de “robar información”.

Como es habitual en estas circunstancias, ni el informe ni el gobierno de los Estados Unidos proporcionan ninguna prueba para respaldar sus alegaciones y en este caso concreto, la realidad demuestra que sus afirmaciones son patentemente falsas, ya que ninguna organización distinta de la DNC fue aparentemente afectada por los supuestos ataques.

El FBI dijo en su informe que los servicios de inteligencia rusos están acostumbrados a crear falsas identidades en el extranjero para operar en Internet, confundiendo a las víctimas de sus ataques y “culpando a otros por los ataques”.

Es extraño entonces que en este caso los llamados hackers que supuestamente operaban en nombre del gobierno ruso dejaron un rastro para que las agencias de inteligencia estadounidenses pudieran identificar su participación. ¿Tiene sentido eso?

Además del código malicioso incrustado en la infraestructura informática, los hackers también enviaron una serie de correos electrónicos a más de 1000 víctimas potenciales en 2016.

Esos mensajes contenían un enlace a una página creada por los hackers que parecía perfectamente legítima y donde se pedía al usuario que cambiara su contraseña.

Una vez que este paso fue tomado, los espías accedieron a las redes que contenían, entre otros, los correos internos del Partido Demócrata y de miembros de la campaña de Hillary Clinton.

Esta afirmación es verdadera. La cuenta de correo electrónico de John Podesta fue una de las que recibió un correo electrónico. Podesta fue el director de campaña de Hillary Clinton. Sin embargo, no hay prueba de que tal correo electrónico fue enviado por los piratas informáticos rusos, que es lo que los estadounidenses están reclamando.

Esa información fue luego enviada a bases de datos controladas por hackers a través de “túneles” seguros creados por ellos mismos y difundidos en Internet por agentes como Wikileaks y otros sitios web.

Por lo tanto, en suma, los EE.UU. está acusando a Rusia de trabajar en estrecha colaboración con Donald Trump y Wikileaks con el fin de manipular una elección presidencial en EE.UU., sin embargo, han mostrado cero evidencia para apoyar sus acusaciones. Ellos quieren que el público simplemente les crea.

La validez de la información es cuestionable

Como ya se ha explicado, el informe explica desde el principio que ninguna de las organizaciones implicadas en la producción de la información puede garantizar la validez de las alegaciones. Sin embargo, eso no impidió que las agencias de inteligencia aprobaran el informe como veraz y colocaran sus nombres en el documento.

El informe comienza con la siguiente declaración:

“Este informe se proporciona “tal cual es” con fines informativos únicamente. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no proporciona garantías de ningún tipo con respecto a la información contenida en el mismo.”

¿Por qué el país más poderoso del mundo basaría su menguante credibilidad en un informe que no posee garantías de ningún tipo en cuanto a la validez de su información? ¿Por qué Barack Obama acusaría a Rusia de hackear cualquier cosa sin pruebas suficientes de ello e impondría sanciones – poco efectivas pero sanciones, no obstante – a diplomáticos rusos si no tenía ninguna prueba de los ataques?

El informe conjunto fue redactado por la comunidad de inteligencia estadounidense, que incluye agencias como el FBI, el Departamento de Seguridad Nacional, el Director de Inteligencia Nacional, compañías privadas y otras entidades que han proporcionado la “evidencia técnica” que los respalda.

Desafortunadamente, la “evidencia técnica” es pobre. La única cosa que el informe proporciona como prueba de los ataques es dos ilustraciones, que cualquier diseñador gráfico podría crear, de la supuesta táctica utilizada por los hackers para atacar a los servidores del DNC. (Vea abajo)

Source: NCCIC

 

Source:

Source: NCCIC

 

Además, el informe proporciona una pieza de código – que francamente podría haberla escrito yo mismo y colocado en un documento PDF con el fin de afirmar que los rusos hackearon mi servidor – y una lista de recomendaciones que cualquier persona que repara computadoras podría proporcionar a sus clientes.

El 7 de octubre, justo un mes antes de las elecciones presidenciales, el Departamento de Inteligencia Nacional había publicado un informe sobre la seguridad de las elecciones que advirtieron de esta situación, pero ni Obama ni ninguna otra agencia gubernamental prestó atención a ella, porque estaban bastante seguros de que Hillary Clinton ganaría el 8 de noviembre.

Fue sólo después de que Donald Trump ganó las elecciones que Obama y el DNC comenzaron a preocuparse por los supuestos ataques de los hackers rusos.

Tanto Barack Obama como la comunidad de inteligencia de Estados Unidos se han convertido en vulgares teóricos de la conspiración que inventan y distribuyen información falsa que luego es regurgitada por los medios de comunicación corporativos en un intento por generar un nuevo tipo de Guerra Fría. Afortunadamente para el mundo, Obama y los neoconservadores están casi fuera del poder, y Putin, como dijo Donald Trump, es un hombre sabio.

About the author: Luis R. Miranda

Luis Miranda is an award-winning journalist and the Founder and Editor of The Real Agenda News. His career spans over 20 years and almost every form of news media. He writes about environmentalism, geopolitics, globalisation, health, corporate control of government, immigration and banking cartels. Luis has worked as a news reporter, On-air personality for Live news programs, script writer, producer and co-producer on broadcast news.

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