Era de esperarse. La violencia usada con tanto éxito en los Estados Unidos para balkanizar a la población norteamericana y causar conflictos sociales no iba a tardar mucho en llegar al único otro bastión del sentido común, nacionalismo y populismo en el continente.

En Brasil, las fuerzas del liberalismo extremista han aprovechado la más reciente oportunidad de balkanizar a la población brasileña, que como la norteamericana es extremandamente suceptible al engaño de los medios de comunicación locales e internacionales y las prostitutas políticas que hablan de racismo sistémico y de la necesidad de usar la violencia estatal para forzar igualdad en la sociedad.

La semana pasada, un hombre negro fue vapuleado en el estacionamiento de una tienda, en la ciudad de Porto Alegre después de que él mismo iniciara una pelea dentro del establecimiento. Aparentemente, los guardias de seguridad de la tienda lo sacaron y lo golpearon hasta que el cliente murió, supuestamente debido a la golpisa.

Ninguno de los detalles reportados han sido confirmados por las autoridades responsables, porque la investigación no ha concluído, pero los dos guardias que golpearon al cliente se encuentran en la cárcel sin derecho a salir con pago de fianza.

A pesar de la rápida represalia contra los supuestos responsables, miles de personas rapidamente se aglomeraron a la entrada del supermercado donde ocurrió el incidente para protestar.

Esa protesta rapidamente se desencadenó en violencia al estilo Black Lives Matter y Antifa. Vehículos que pertenecían a clientes del establecimiento y propiedad privada aledana al supermercado fueron danados por miembros del grupo de protestantes.

El video de la paliza fue difundido por las redes sociales y obviamente causó gran indignación en la población. La ironía de esa supuesta indignación es que, igual de como acontece en Detroit, por ejemplo, mujeres y hombres negros mueren diariamente en diferentes partes de Brasil debido a la violencia perpetrada por gangs de narcotraficantes, ajusticiamientos y asaltos; pero en esos casos nadie se indigna ni destruye propiedad privada.

De hecho, como también sucede en los Estados Unidos, la mayoría de la violencia contra negros en Brasil es llevada a cabo por negros, no por la policía o por guardias de seguridad.

La hipocresía de este último acto de violencia contra un ciudadano negro es la misma utilizada en los Estados Unidos. Al cliente lo golpearon hombres blancos, entonces el escándalo debe ser mayor.

Aparentemente, los negros que mueren debido a violencia física en manos de otros negros no valen tanto como los que mueren en manos de guardias de seguridad blancos.

La familia del hombre y la sociedad brasileña definen su muerte como un crimen racial y la reacción violenta ha aumentado en varias ciudades de Brasil, donde los violentos atacaron supermercados, que según ellos, representan el abuso racial brasileño.

No está muy claro como es que un supermercado o una red de supermercados tiene la responsabilidad por la violencia de dos hombres, pero las masas ignorantes arremeten contra aquellos que pueden arremter.

Pronto, si el gobierno no toma medidas claras e firmes, todos los supermercados, tiendas y otros negócios aledanas a los supermercados serán atacados por esta turba de ignorantes violentos quienes al igual que en los Estados Unidos, creen que destruyendo la propiedad privada es como tendrán sus creencias confirmadas.

Veremos cual será el papel de los medios de comunicación en Brasil al respecto de esta manifestación de violencia. En los Estados Unidos, los violentos destruyeron propiedad privada, asaltaron a personas que circulaban por las calles y golpearon a quienes denunciaban su violencia, pero los medios los llamaron protestantes pacíficos.

Los mismos medios también culparon al presidente Trump de incitar a la violencia, cuando ellos mismos no se atrevieron a condenar la violencia aparente de los protestantes enmascarados.

En Brasil, la situación política es casi idéntica a la de Estados Unidos. La mayoría de los medios de comunicación se oponen vehementemente al presidente Jair Bolsonaro, entonces no será una sorpresa si en poco tiempo la CNN Brasil y la Globo comienzan a achacar a Bolsonaro la responsabilidad por la muerte del hombre negro.

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