Documento emitido también aboga por un “banco central mundial”, mientras hipócritamente repudia la “idolatría de los mercados financieros”.

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
25 de octubre 2011

El Vaticano pidió este lunes la creación de una “autoridad pública mundial” y un “banco central mundial” para gobernar las instituciones financieras que según el documento, se han vuelto obsoletas y a menudo ineficaces en tratar de forma equitativa las crisis. El documento (ver punto # 3 en documento) del Departamento de Justicia y Paz del Vaticano, hace eco a los llamados de una parte de los participantes de “Ocupar Wall Street”, así como los manifestantes y movimientos similares en todo el mundo que han protestado contra la crisis económica.

Hacia la Reforma del Sistema Financiero y Monetario Internacional en el contexto de una Autoridad Pública Mundial,” incluye detalles muy específicos. Por ejemplo, cuando llama a adoptar medidas tributarias sobre las transacciones financieras. “La crisis económica y financiera que el mundo está pasando llama a los individuos y los pueblos a examinar en profundidad los principios y los valores culturales y morales en la base de la convivencia social”, dice el documento.

El escrito condenó lo que llamó “la idolatría del mercado”, así como un “pensamiento neoliberal” que dijo que parecía exclusivamente tener soluciones técnicas a problemas económicos. “De hecho, la crisis ha puesto de manifiesto las conductas como el egoísmo, la codicia colectiva y el acaparamiento de los bienes a gran escala”, dijo, y agregó que la economía mundial necesita una “ética de solidaridad” entre países ricos y pobres.

Esta posición del Vaticano es desde luego irónica, pues el Vaticano es una de las organizaciones más ricas del mundo, que como muchas corporaciones e instituciones financieras, hace uso de los mercados para invertir su riqueza. Justo como lo hacen personajes del tipo de George Soros, Al Gore, Bill Gates y Michael Moore, el Vaticano pretende que creamos que una Autoridad Mundial controlada por los mismos de siempre, cuya función sea redistribuir la riqueza, es la solución viable para terminar con la pobreza y la miseria. Es de hecho todo lo contrario. La creación de una entidad mundial con poderes sobre la estructura política y económica es lo que los banqueros y oligarcas mundiales han venido pidiendo, para de una vez por todas, tener control total sobre los recursos del planeta. No habrá mejoras en la economía o la estructura si nos postramos ante una autoridad mundial que lo pueda todo, que lo controle todo. Y la tal redistribución e igualdad no es para que todos seamos igualmente ricos, sino igualmente pobres; en todo el sentido de la palabra.

“Si no se encuentran soluciones a las diversas formas de injusticia, los efectos negativos que se siguen en el plano social, político y económico crearán un clima de creciente hostilidad e incluso violencia, y en última instancia, minará los cimientos de las instituciones democráticas , incluso las consideradas más sólidas “, dijo.

Desde luego que este escenario es lo que buscan los oligarcas que controlan mucha de la riqueza mundial. Actos violentos en las calles y hostilidad entre grupos sociales es lo que les dará el pretexto para usar la fuerza contra sus propios ciudadanos. No habrá necesidad de invadir países para utilizar los armamentos, pues estos se necesitarán en operaciones domésticas contra los ciudadanos que no tengan donde vivir o que comer. Los gobiernos de los principales países del mundo se han venido preparando para esto por muchos años. Han montado una estructura bélica interna para lidiar con los “revoltosos” que se lancen a las calles a demandar justicia social y otros escenários colectivistas en su desespero por sobrevivir.

Si es difícil creer que nos encaminamos para un final del tipo descrito aquí, solo deben leer el documento del Vaticano, el cual hace un llamado para el establecimiento de “una autoridad supranacional”, con alcance en todo el mundo y “jurisdicción universal” para orientar las políticas y decisiones económicas. ¿A qué se parece esto? O más importante, ¿qué significa? Si la globalización e integración de regiones en Europa, Asia y América han fallado miserablemente debido a la significativa pérdida de soberanía de las naciones que toman parte de estos movimientos, ¿qué nos puede dejar el hecho de vivir bajo el control de una autoridad supranacional con jurisdicción universal? Y por quién estará compuesta esa organización? Será acaso que el Vaticano quiere ser esa autoridad supranacional?

Consultado en una conferencia de prensa si el documento podría convertirse en un manifiesto a favor del movimiento de los “indignados”, que han criticado las políticas económicas globales, el cardenal Peter Turkson, jefe del Departamento de Justicia y Paz del Vaticano dijo: “La gente en Wall Street necesita pasar por un proceso de discernimiento y ver si su función de gestión de las finanzas del mundo en realidad sirven los intereses de la humanidad y el bien común. Hacemos un llamado a todos esos organismos y organizaciones para sentarse y pensar”.

Un Gobierno Mundial

Cuando esta publicación junto con otros medios alternativos alertamos sobre la existencia de un Gobierno Mundial, frecuentemente somos llamados teorístas de conspiración, sin embargo las pruebas de que tal entidad existe son vastas. En un reciente artículo publicado en Pravda.ru se retrata claramente como un grupo pequeño de familias realmente controla el mundo. En el artículo titulado: “The Large Families that rule the world”, la publicación pone en evidencia como unos cuantos oligarcas son dueños de las más influyentes corporaciones, muchas de las cuales tienen ganancias superiores a la mayoría de los países del planeta. Además, el artículo establece una relación clara entre estas corporaciones y las entidades bancárias que controlan el sistema financiero global. Junto con este artículo, The Real Agenda publicó al comienzo de 2011 una serie de artículos que con profunda investigación evidencian relaciones directas entre Wall Street, las corporaciones que controlan la industria y los recursos del planeta y las familias que los controlan. Estos artículos pueden ser leídos en el siguiente orden: Los Cuatro Jinetes de la Banca Mundial, El Cartel de la Reserva Federal: Las Ocho Familias, El Cartel de la Reserva Federal: Un Parásito Financiero, El Cartel de la Reserva Federal: La Mesa Redonda y Los Illuminati, El Cartel de la Reserva Federal: El Banco Masón de Estados Unidos y La Casa de los Rothschild.

En una sección que explica por qué el Vaticano se sentía la reforma de la economía mundial era necesario, dice el documento:

“En materia económica y financiera, las dificultades más importantes provienen de la falta de un conjunto efectivo de estructuras que pueden garantizar, además de un sistema de gobierno, un sistema de gobierno para la economía y las finanzas internacionales.” El documento continúa diciendo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya no tiene el poder o la capacidad de estabilizar las finanzas mundiales mediante la regulación de la oferta monetaria en general y no es capaz de vigilar “la cantidad de riesgo de crédito asumido por el sistema”.

Hacia el final, el escrito del Vaticano insiste en que haya cuerpo común de normas mínimas para gestionar el mercado financiero global, así como una forma de manejo monetario global”. Esto significa una moneda única, cuyo valor y emisión desde luego quedará bajo el poder de la mencionada Autoridad Mundial. Tal moneda, como se ha sugerido en ambientes financieros, sería digital, o sea, la sociedad mundial funcionaría sin papel moneda y solo con transacciones digitales que serían cuidadosamente vigiladas por la Autoridad Mundial a través de un sistema centralizado de control. Este sistema quedaría bajo el poder el “banco central mundial” cuya estructura ya existe.

El documento reconoció que ese cambio tomará años para poner en su lugar y fue obligado a encontrar resistencia. “Por supuesto, esta transformación se hará a costa de una transferencia gradual y equilibrada de una parte de los poderes de cada país a una autoridad mundial y las autoridades regionales, pero esto es necesario en un momento en el dinamismo de la sociedad humana y la economía y los avances de la tecnología se trascienden las fronteras, que en realidad son ya muy erosionado en un mundo globalizado “.

Como fue explicado anteriormente, la instalación de una estructura de control mundial como la que el Vaticano promueve en su documento, ha sido siempre el resultado buscado por las oligarquías mundiales. La transición de una sociedad donde el individuo tiene libertad a otra donde las naciones pierden su soberanía y sus ciudadanos se transforman en sujetos al servicio de una entidad con jusrisdicción mundial, significa el fín de la libertad individual y de los países como naciones independientes.

Si hay algo que debemos aprender de las iniciativas que buscan la unificación política y económica regional y mundial, es que estas iniciativas están destinadas al fracaso. Así lo muestra la actual crisis económica y política mundial. La solución no es entonces más, sino menos centralización. Los países deben volver a funcionar como entes independientes que negocian unos con otros de manera bilateral y multilateral respetando sus propias leyes y sin erosionar los derechos y deberes constitucionales de sus ciudadanos.

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