|Saturday, September 22, 2018
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El Nuevo Orden Mundial de Donald Trump 


Trump

El presidente de EE. UU., Donald Trump, prefiere un mundo con poderes regionales que proporcionen un equilibrio político global, lo que a su vez, ayudará a la prosperidad a florecer.

Donald Trump no diseñó su política exterior en términos del marco internacional existente.

Su política a menudo es contradictoria con el orden mundial establecido, donde EE. UU. reina y entrega grandes sumas de dinero para comprar lealtad.

El Sr. Trump es, ante todo, un hombre de negocios, y entiende que el mundo está lleno de oportunidades para hacer tratos que brinden las mismas condiciones a todos los principales jugadores de poder, o no.

El Presidente estadounidense ha probado las costumbres del orden internacional y en solo dos años las ha redefinido.

La semana pasada, Trump abandonó a sus aliados del G7 y se negó a firmar el documento final  de la reunión, ya que las naciones europeas desafiaron su postura en temas como inmigración, clima, comercio y otros.

Luego desafió a los escépticos al reunirse por primera vez con un líder norcoreano, para abrir una ventana a la paz en la península.

Su semana terminó imponiendo aranceles duros pero necesarios a China mientras intentaba cerrar la brecha de 50 mil millones de dólares en desequilibrios comerciales.

El camino no está nivelado

En respuesta al desafío del Sr. Trump al orden mundial actual, la Unión Europea le criticó diciendo que Trump está poniendo en peligro el orden internacional que Estados Unidos construyó después de la Segunda Guerra Mundial.

Para el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, el camino de Trump es un desafío que “beneficia a quienes buscan una alternativa a un modelo que actualmente impone Occidente”. Este modelo, desde su incepción, implica la gobernanza del neoliberalismo y el globalismo sin soberanía nacional y donde los intereses nacionales ceden el paso a objetivos globalistas y cleptocráticos de concentración masiva de poder, dinero y riqueza.

Ese orden todavía está intacto porque ninguna de las instituciones que lo apoyan ha desaparecido. Ni las Naciones Unidas, ni la Organización Mundial del Comercio ni el Banco Mundial han cerrado sus puertas.

Pero Trump está alterando las reglas y equilibrios que lo rigen. Desde antiguas alianzas hasta acuerdos comerciales, y la dinámica de la globalización.

Trump entiende muy bien que el sistema está desequilibrado y que Estados Unidos tiene una carga excesiva del costo de la seguridad colectiva y que eso no es un buen negocio.

El presidente de EE. UU. ha criticado con vehemencia a sus predecesores por su debilidad y falta de voluntad para negociar un mejor acuerdo y por anteponer los objetivos globales sobre los nacionales.

En opinión de Trump, la política exterior está indiscutiblemente ligada al progreso económico y la seguridad. No puede haber seguridad o crecimiento económico a nivel nacional, regional o mundial si el mundo carece de una política exterior donde hay estabilidad y donde los desequilibrios de poder regionales permanecen como lo están hoy.

Desde que llegó a la Casa Blanca, el Sr. Trump insistió en que los aliados de la OTAN tenían que pagar lo justo por su seguridad.

Trump ha estado renegociando tratados comerciales con aliados y rivales. Para aquellos que se niegan a negociar, al menos los desequilibrios comerciales, políticos y de seguridad, Trump impone aranceles y rompe acuerdos multilaterales sin preocuparse por los costos de una posible guerra comercial.

Trump ha llegado a la conclusión de que Estados Unidos debe estabilizar el capitalismo, que pasó de ser el motor del progreso mundial a convertirse en una cosa centrada en el globalismo.

Para que eso suceda, es necesario eliminar las normas globalistas existentes para construir un orden global equilibrado donde el poder se establece en bloques regionales, de modo que los desequilibrios regionales que existen hoy en día sean atendidos por los aliados regionales.

Aunque muchos políticos y los llamados expertos advierten al mundo día y noche sobre la forma unilateral de Trump de lidiar con el comercio, la inmigración y la seguridad, lo que está haciendo el Presidente de Estados Unidos es simplemente ajustar fuertemente la esfera del orden mundial actual.

Después de romper el acuerdo nuclear con Irán, la administración Trump sancionó a las compañías europeas que continúan haciendo negocios con Teherán. Ha impuesto aranceles a China, Canadá y México por su negativa a sentarse a renegociar el TLCAN y el TPP.

Negociación es el nombre del juego

A Trump se le critica por hablar bien de líderes que son mal vistos en occidente y a quienes se les tacha de dictadores. Esta crítica infundada se origina en la voluntad de Trump de sentarse con cualquiera que pueda negociar, como haría para cerrar un trato en el sector inmobiliario.

Para los envidiosos y los demócratas estadounidenses que quieren que Trump falle o que se lo impugne por ser políticamente incorrecto, un presidente de EE. UU. no debe sentarse con los llamados dictadores, aunque esto pudiese garantizar la seguridad global. Para ellos, sería mejor bombarder naciones por su negativa a adherirse a las políticas globalistas.

Con China y Rusia, los grandes rivales geopolíticos de EE. UU., Trump parece haber aceptado sus esferas de influencia, aunque no dejará pasar la oportunidad de llegar a un acuerdo con ellos.

Por otro lado, Trump ha impuesto sanciones al Kremlin, ha mantenido las ayudas militares, aumentado el presupuesto para las tropas estadounidenses en Europa y ha impuesto serias sanciones comerciales a China. 

El orden internacional sigue en pie, pero el Nuevo Orden Mundial de Donald Trump se avecina en el horizonte.

About the author: Luis R. Miranda

Luis Miranda is an award-winning journalist and the Founder and Editor of The Real Agenda News. His career spans over 20 years and almost every form of news media. He writes about environmentalism, geopolitics, globalisation, health, corporate control of government, immigration and banking cartels. Luis has worked as a news reporter, On-air personality for Live news programs, script writer, producer and co-producer on broadcast news.

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