Hace apenas unos meses, escribí sobre los nuevos retos de América Latina para el futuro cercano.

Sin lugar a dudas, la región estaba a la deriva en Mayo pasado, y la situación solamente ha empeorado desde entonces.

América Latina ha experimentado altos niveles de incertidumbre debido a sus inestables realidades económicas y políticas. Ahora, parece estar entrando en un período de transición y nadie quiere correr el riesgo de dar un buen pronóstico sobre el futuro.

Desde Mayo, el chavismo en Venezuela ha perdido apoyo al punto de que tal pérdida se ha visto reflejada en los últimos resultados de las elecciones.

En Argentina, Cristina Kirchner ha sido despojada del poder y ahora se enfrenta a la primera de muchas demandas legales de sus actos como presidente de Argentina.

En Brasil, la creciente ola de descontento ahora se ha transformado en un proceso de juicio político en contra de la actual presidente, Dilma Rousseff. Desafíos legales similares se han iniciado contra el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha. El mismo Cunha es la persona que dio luz verde a los procedimientos de juicio político contra Rousseff.

En América Central, múltiples violaciónes contra la soberanía territorial de Costa Rica por el régimen de Daniel Ortega dieron como resultado una resolución a favor del gobierno de costarricense y en contra de las invasiones ilegales nicaragüenses. El Tribunal de La Haya condenó al gobierno de Nicaragua a pagar por los daños causados a la propiedad de Costa Rica.

Desde las últimas elecciones presidenciales, la propia Costa Rica también se ha convertido en presa de sus élites políticas. El amiguismo ha subido a niveles nunca vistos en el pasado. La supuesta iniciativa unificadora del presidente Solís resultó ser un fantasma de las elecciones pasadas. Su gabinete está compuesto por burócratas con poca o ninguna experiencia en la gestión de la función pública, así como por familiares de figuras políticas del pasado, que han violado todos los juramentos de defender la Constitución.

En un ejemplo reciente, un funcionario escogido a dedo por el presidente Solís para encabezar la agencia nacional de inteligencia (DIS), rompió las leyes de inmigración al proporcionar visas a un grupo de sirios que ingresaron al país sin el conocimiento del presidente.

La llegada de la recesión chino no ha ayudado a América Latina para mantener su estatus como un blanco atractivo para las inversiones. La región depende principalmente de la venta de materias primas para generar ingresos, pero la situación económica de China desaceleró la compra de materias primas utilizadas en la industria manufacturera. India y Rusia también se han visto afectados por la crisis económica, por lo que incluso los mercados alternativos de América Latina no han sido capaces de ayudar a la región a mantenerse a flote.

En acontecimientos recientes, Brasil ha pasado de ser visto como un destino de riesgo a la inversión, a ser desestimado por completo como una opción de inversión por parte de las agencias de calificación. El país más grande de América del Sur, que de otro modo podría ser el motor de la prosperidad económica, ha sufrido las consecuencias de estar bajo un régimen socialista durante los últimos 20 años. La corrupción arrasadora y la mala gestión del gobierno de los fondos públicos se tradujo en la salida del capital extranjero.

Como si todo esto fuera poco, la Reserva Federal elevó las tasas de interés de Estados Unidos por primera vez en nueve años; y una segunda agencia de calificación retiró el grado de inversión de Brasil; mientras que Argentina eliminó los controles de cambio y abrió la puerta a una devaluación de su moneda. Los últimos dos eventos son suficientes para echar una sombra sobre las perspectivas para las economías de la región en 2016 y abrir al menos un período de inestabilidad.

El aumento de las tasas de interés en los EE.UU. reduce el apetito de los inversores por los mercados de mayor riesgo y aumenta la financiación de la deuda pública y privada en la región. Ayer, un nuevo resultado negativo tuvo lugar ya que los precios de las materias primas alcanzaron un nuevo mínimo.

En este contexto de debilidad, y tras la caída de la demanda mundial, una devaluación del 30% de la moneda de uno de los principales productores de granos en el mundo provoca una distorsión grave en el mercado, lo que también afecta a otras industrias como la automotriz, turismo y bienes raíces.

Nuevas previsiones de Harry Dent pronostican un colapso del mercado de bienes raíces de China, que se iniciará el próximo mes de enero. Según Dent, la caída de los precios inmobiliarios en China va a desatar un efecto dominó que se extenderá por todo el mundo.

Este escenario abre un futuro “muy complejo”, con un impacto negativo significativo en la actividad a corto plazo a través de la región conocida como Río de la Plata.

Lo peor es que la devaluación de la moneda está lejos de haber llegado a su fin. A pesar de la reciente revaluación del Real,  la moneda sigue hundiéndose frente al dólar y el euro, el mismo destino que está a la espera del peso Argentino.

“Para restaurar el nivel anterior de competitividad el peso debe ser cambiado a un ritmo de 17 por dólar, y si hablamos de competitividad en relación a sus socios comerciales, no debe caer por debajo de 16.10 pesos”, dijo en una nota Alex Fuste, economista jefe de Andbank.

“En América Latina, la economía se coloca ahora en el fondo de la política”, dijo Neil Shearing, economista jefe de mercados emergentes de Capital Economics.

Para empeorar las cosas, la decisión de Fitch de rebajar Brasil a la posición de alto riesgo; una iniciativa que Standard and Poor adoptó en septiembre, tiene consecuencias inmediatas para muchos fondos de inversión, que son requeridos por la ley para quedarse sólo en aquellos mercados con el sello de calidad de al menos dos agencias de calificación.

El temor de las autoridades regionales es que un comportamiento “domino” de los fondos de capital sea adoptado contra América Latina después de la reacción brasileña. El resultado inmediato será un aumento significativo de la financiación de la deuda pública.

Los gobiernos de la región pueden verse obligados a elevar las tasas de interés para frenar las presiones deflacionarias, que resultan de una moneda más débil. “Tal vez los beneficios de una moneda débil no se vean hasta la segunda mitad de 2016”, dijo Shearing.

Como resultado de tales turbulencias, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, dijo que la economía de América del Sur caerá 0,8% el próximo año, lejos de la tasa de crescimiento de 4,3% esperada en América Central o el aumento del 2,6% que se está pronosticando para México. Estas preddiciones para centroamerica  y México podrían ser rebajadas debido a la dependencia que estos dos tienen con el resto del continente, Asia y Europa.

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