Nadie debería sorprenderse por la victoria Republicana después de siete años de ‘Obamanomics’.

WASHINGTON, DC – Los estadounidenses han dado a los republicanos un mandato de mitad de período para terminar con Obamacare, el Estado Policial, el aumento de los impuestos, y, sobre todo, la continua violación de los derechos constitucionales y civiles.

La victoria republicana en las elecciones de mitad de mandato es diferente, no porque el partido en rojo tiene ahora el control de ambas cámaras del Congreso, sino porque también han barrido en las elecciones para gobernador, que es tal vez el único lugar donde los estadounidenses pueden tener una ligera esperanza de que el tan anhelado cambio llegue finalmente.

El llamado tsunami conservador barrió a los Demócratas el martes en las elecciones para gobernador, un territorio que tenía alguna esperanza de aliviar una noche fatídica para Obama y sus cómplices. No fue así. Después de la medianoche, el partido de Obama había renunciado a cuatro Estados que poseía antes de las elecciones: Arkansas, Illinois, Massachusetts y Maryland. En Colorado, después de que el escrutinio llegó a si fín, la ventaja era para el candidato conservador, lo que empeoraba el resultado demócrata.

Los republicanos, que defendieron 24 escaños, sólo regalaron Pensilvania, un suelo demócrata tradicional. Mientras tanto, en Alaska un gobernador conservador independiente estaba desafiando su contraparte. La caída sufrida por los demócratas y el éxito de sus rivales ofrecen muchas lecturas para la carrera que ahora está abierta en los Estados Unidos: la presidencia en 2016.

En trece estados en los que la batalla era incierta -Florida, Georgia, Connecticut, Illinois, Kansas, Massachusetts, Maine, Michigan, Rhode Island, Maryland, Colorado, Wisconsin y Alaska- los republicanos salieron adelante en al menos nueve de ellos. Sólo Rhode Island y Connecticut se resistieron a la marea roja y permanecieron en azul.

Un total de 19 gobernadores republicanos aspiraban a la reelección -los otros tres eran nuevos candidatos. El Partido republicano obtuvo 17. En el lado demócrata, nueve aspiraban a algo similar. Ellos sólo ganaron cinco. Un detalle relevante es la posición fuerte de las mujeres que se postularon para gobernaciones: cuatro buscaban la reelección y tuvieron éxito.

El principal factor para la victoria republicana ha sido una imagen desgastada de Obama que, sin duda, también influyó en los gobiernos estatales. Además, la economía y la sensación de que la recuperación del país simplemente no está sucediendo, se mostraron como las principales preocupaciones de los votantes.

Cada estado ofrece una lectura diferente de lo que los resultados de la noche del martes implican para la carrera presidencial en 2016.

Entre los contendientes salieron victoriosos los republicanos Scott Walker, gobernador de Wisconsin, quien fue candidato a un segundo mandato. Él es uno de los favoritos para el carrera  presidencial y que apela a los seguidores del Tea Party por sus ideas sobre el aborto, sus enfrentamientos con los trabajadores del gobierno y medidas restrictivas para el ejercicio de las áreas de votación.

Walker se enfrentó a una elección difícil contra la demócrata María Burke. Su popularidad había caído y las encuestas pronosticaban un empate técnico. Sin embargo, Walker ganó en la final por ocho puntos.

Un Obama humillado invitó a los líderes de ambos partidos en el Congreso para aparecer en la Casa Blanca el viernes, tal como se anunció incluso antes de conocer el resultado. En un discurso pronunciado después de ganar la sede electoral en Kentucky, Mitch McConnell, se acercó a Obama y dijo que ambos deben encontrar un terreno común para trabajar juntos.

El hecho de que tenemos un sistema con dos partidos no significa que vivimos en un perpetuo conflicto“, dijo McConnell.

La pregunta que existe ahora es precisamente en relación con la cuestión planteada por McConnell. ¿Cómo el Congreso de Estados Unidos hará sus deberes después de la elección? para muchos, la parálisis puede acentuarse después de la victoria republicana.

Las apuestas son más altas ahora con más poder por parte de los republicanos para evitar nombramientos de altos cargos, iniciar investigaciones sobre casos de mala administración,  corrupción y desmantelar leyes como la reforma de salud, pero el presidente de Estados Unidos todavía tiene el poder de vetar las leyes aprobadas por el Congreso, que es algo que Obama va a querer hacer si se siente aislado de las decisiones hechas por el Congreso.

Otra hipótesis, a partir de ahora, es que el Partido Republicano -liderado por la influencia del movimiento populista del Tea Party, funcione como el partido de gobierno.

Los republicanos ya no pueden esconderse detrás del hecho de que el Senado es demócrata. Todo el poder legislativo es de ellos. Es por eso que los republicanos que votaron para cambiar y esperan que sus representantes en Washington comiencen a actuar de inmediato.

Las elecciones renovaron los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 36 escaños en el Senado. La victoria republicana refleja el rechazo de los conservadores hacia Obama e incluso el rechazo de algunos votantes demócratas hacia Obama después de la decepción se apoderó de las bases demócratas tradicionales, tales como los latinos y los afroamericanos.

La votación de anoche fue, en parte, un referéndum sobre Obama y sus políticas, las mismas políticas que existían bajo George W. Bush y que él dijo que iba a derogar. También es un rechazo de la preferencia de Obama por los intereses corporativos, especialmente bancários en vez de los intereses de los votantes.

Fue un claro rechazo a las altas tasas de desempleo, un rechazo del hecho de que decenas de millones están en asistencia social y cupones de alimentos en lugar de estar trabajando. Además hay millones de personas que han perdido su seguro de salud debido a la reforma de salud conocida como Obamacare.

Lo que los logros de Obama y los demócratas pueden haber tenido tuvo poco significado para una clase media que en la última década ha perdido poder adquisitivo y no ve ningún beneficio en el horizonte como resultado de las políticas que se mantuvieron e implementados durante los últimos siete años.

Al igual que Obama ganó un mandato en 2008 para traer esperanza y cambio, los republicanos tienen ahora un mandato para iniciar la derogación de la marca Obama, para investigar, enjuiciar y encarcelar a los ladrones -de ambos partidos- que vendieron armas a los carteles de la droga Mexicanos, que usaron el IRS para espiar a opositores políticos, que involucraron al país en querras no declaradas, a los que públicamente amenazan con poner fin a la segunda y la primera enmienda, a los que promueven un Estado Militarizado en nombre de la “seguridad nacional”, a los que aprueban el espionaje inconstitucional, a los que apoyan la persecución y el asesinato de ciudadanos estadounidenses sin siquiera acusarlos de un crimen...

La pregunta es, ¿los republicanos por los menos intentarán acabar con la locura que ha corrido rampante sobre todo en los últimos 15 años? Si no, ¿qué van a hacer los estadounidenses en el año 2016? ¿Será el momento para que un candidato independiente y un Partido independiente tome posesión del gobierno?

Todo lo que sabemos ahora es que con la victoria republicana del martes, Estados Unidos vuelve a estar en rojo. Está en rojo porque en su mayoría, el Congreso vuelve a las manos de los  neoconservadores, de los belicistas, de la élite corporativa, de los globalistas, de los partidarios incondicionales del Estado terrorista de Israel y de los conquistadores del Oriente Medio.

¿Será esta vez será diferente? ¿Son los gobiernos estatales la única esperanza en Estados Unidos?

Teniendo en cuenta que se eligieron más gobernadores republicanos, ahora parece existir una prerrogativa para que los votantes logren el cambio que quieren ver.

Los desesperados quienes no visualizan el cambio prometido por Obama o que evalúan lo que Obama ha hecho como equivocado, parecen haber despertado en 2014.

Los republicanos estadounidenses dieron un mandato de mitad de período para cambiar las cosas, pero no deben engañarse a sí mismos sobre cómo el cambio va a llegar. Ayer, Mitch McConnell fue muy claro durante su conferencia de prensa acerca de la forma en que Washington tiene la intención de pilotar la nave estadounidense.

El hecho de que tenemos un sistema con dos partes no significa que vivimos en un perpetuo conflicto“, dijo.

El cambio no vendrá de Washington. Entonces, ¿qué herramientas tiene los estadounidenses para forzar el cambio en su élite política? La respuesta parece clara en este punto.

Las mayores pérdidas de Obama en las elecciones de medio periódo llegaron no sólo por su mal manejo de la política exterior, la economía, la salud y el Estado Militarizado en crecimiento. También vino de los gobiernos locales y como estos han acogido las políticas federales emitidas desde Washington.

Los estadounidenses están cansados de soñar. Por desgracia para Obama y su partido los votantes quieren hechos, sobre todo en lo referente a la economía.

Hoy en día, sólo el 27% cree que el panorama económico mejorará el próximo año, una cosa terrible si se tiene en cuenta que los indicadores de Estados Unidos, según cifras oficiales, son positivos. Partiendo de esta premisa, ¿puede entenderse que el desastre demócrata en las elecciones del martes llegó también por el mal trabajo de los gobernadores demócratas que buscaban elegirse o reelegirse para 36 puestos.

Teniendo en cuenta el hecho de que los republicanos ganaron más escaños en los gobiernos estatales tal como lo hicieron en el Senado de Estados Unidos, es seguro decir que los estadounidenses tienen una mejor oportunidad de ver el cambio que quieren ver, de sus representantes a nivel estatal que a nivel federal.

Es importante recordar que sólo hay una forma para que los votantes de EE.UU. puedan empezar a limitar a un gobierno que está fuera de control: Forzar a sus líderes locales y estatales para defiendan los intereses de los Estados miembros de la nación.

Hoy en día, los Estados pueden anular los mandatos federales, por ejemplo, así como las políticas aprobadas por el gobierno federal. Los Estados pueden promulgar leyes para bloquear la legislación creada por los grupos de presión en Washington, por lo que es importante elegir representantes locales y estatales que estén comprometidos con los votantes y sus necesidades, y no con los intereses corporativos.

Teniendo en cuenta que se eligieron más gobernadores republicanos, ahora parece ser una prerrogativa de los estadounidenses lograr el cambio que quieren ver.

 

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