El TPP es, simplemente explicado, un contrapeso al crecimiento de China en la lucha por el control económico y comercial.

Hoy en día, el escepticismo es considerado una de las mejores herramientas para entender lo que está sucediendo en el mundo. Sin embargo, los escépticos son comúnmente etiquetados como teóricos de la conspiración, homófobos, racistas, miembros del KKK, terroristas domésticos y así sucesivamente.

El intento de aislar a los que piensan diferente porque tienen la audacia y la lucidez de usar la razón y la evidencia para defender sus argumentos, es visto como absurdo en todas las esferas sociales y políticas. Uno de esos casos es el TPP.

Hemos sido testigos de los daños causados por los llamados acuerdos de libre comercio en las últimas décadas. Tanto los países ricos como los pobres se han visto afectados por lo que en la práctica es la colonización corporativa de las naciones.

En el siglo 21, sabemos que los acuerdos de libre comercio como el NAFTA, el CAFTA, el GATT, y ahora el TPP, son intentos de las mutinacionales para extender su dominio en todas las áreas de nuestras vidas. Hágase esta pregunta: ¿Cuál es la razón detrás del secreto bajo el cual se ha mantenido la negociación del acuerdo TPP? Si estos acuerdos fueran realmente beneficiosos para todo el mundo, no habría ninguna necesidad de tal secreto.

Hoy en día, la gran mayoría de los estadounidenses que se preocupan por su futuro, entiende que el TPP no es un buen negocio, ya que, si es aprobado por el Congreso, las directrices que figuran en este restringirán sus libertades constitucionales.

El TPP es exactamente lo contrario de lo que los medios de comunicación dicen que es. El TPP se presenta como un acuerdo comercial, cuando en realidad se trata de mucho más que comercio.

Las normas acordadas en el TPP se presentan acarameladas con distracciones como bajos aranceles en transacciones comerciales para imponer políticas que son diametralmente opuestas a los derechos y deberes de los trabajadores, las normas ambientales, y la libre circulación de la información.

El tratado busca, bajo la excusa de que protege la propiedad intelectual, dar más poder a las multinacionales para limitar el libre flujo de información y contenido, como música o vídeo. Dentro de las normas propuestas en el TPP, sería ilegal usar enlaces a otras páginas en Internet pues según estas normas, enlazar páginas web viola los derechos de autor.

Este acuerdo es el modelo para futuras negociaciones entre bloques políticos. Por ejemplo, entre Estados Unidos y la Unión Europea. En Europa, Estados Unidos trata de derrocar leyes vigentes que regulan la seguridad alimentaria, sobre todo para que los europeos permitan la entrada de alimentos que contienen organismos modificados genéticamente a su mercado.

El TPP es el mayor acuerdo comercial desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que fue aprobado en los años noventa. Junto con Estados Unidos, los países latinoamericanos que lo han firmado incluyen Chile, Perú y México, así como Japón, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Singapur, Vietnam, Malasia y Brunei.

En conjunto, estos países representan el 40% de la economía mundial. Es por eso que su aprobación es crucial para las multinacionales que lo apoyan, porque establece normas para los productos agrícolas, la propiedad de los productos tecnológicos y farmacéuticos y la creación de órganos de arbitraje que erosionan la soberanía nacional.

Las excusas de los que apoyan el TPP son las mismas que las dadas por los que apoyaron el TLCAN veinte o más años atrás: Afirman que la caída de las barreras comerciales impulsará las exportaciones y creará puestos de trabajo.

Como la evidencia muestra, esto es una mentira. De hecho, el empleo ha caído después de que los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos entraron en vigor. Desde el principio, las multinacionales abandonaron sus lugares de origen para abrir fábricas y oficinas en países cuyas leyes laborales son más relajadas o inexistentes, dejando a miles de personas sin empleo.

Un estudio citado por la Administración Obama habla de aumento de los ingresos derivados del acuerdo de los cuales más de un tercio terminaría en manos norteamericanas. Del total de $223 mil millones al año, Estados Unidos se dejaría $77 mil millones.

“Teniendo en cuenta que más del 95% de nuestros clientes potenciales viven fuera de nuestras fronteras, no podemos permitir que países como China escriban las leyes de nuestra economía”, dijo Obama. “Deberíamos escribir las reglas, abrir nuevos mercados para los estadounidenses, mientras elevamos los estándares de protección a los trabajadores y preservamos el medio ambiente.”

El TPP es un arma de doble filo. En primer lugar, no es un acuerdo comercial, sino la transferencia efectiva del poder de los gobiernos nacionales a las corporaciones multinacionales. En segundo lugar, las multinacionales, principales partidarios del acuerdo, no busca promover mercados abiertos para el bien de todos, sino acumular poder para determinar unilateralmente que productos se pueden vender, dónde, en qué cantidades y con qué tarifas y limitaciones.

Todas estas decisiones, que ahora están en manos de los gobiernos nacionales, quedaran en manos de unos pocos gobiernos y, finalmente, en poder de las mismas multinacionales que han escrito y diseñado el TPP.

El pacto comercial entre Estados Unidos, Japón y 10 países del Pacífico se vende como un triunfo económico y geopolítico para Obama. Junto con la supuesta mejora en las relaciones con Cuba y el acuerdo nuclear con Irán, el TPP fue una de las prioridades de Obama en la recta final de su mandato, que termina en enero de 2017.

El TPP es simplemente un contrapeso al crecimiento de China en la lucha por el comercio y la influencia económica.

El alcance del acuerdo puede ser aún mayor si se tiene en cuenta lo que está por venir. Esperando detrás de la negociación del TPP está el Tratado de Inversión de Asociación Transatlántica (TPIP). El TPIP es una adición al TPP que busca incluir a los países del Atlántico a para que sean gobernados desde afuera y bajo las mismas reglas impuestas por el TPP.

La lista de los que se oponen a las negociaciones secretas relacionadas con el TPP -del que poco se sabe, y lo que se conoce ha sido revelado por Wikileaks- incluye ONGs como Médicos Sin Fronteras, que advierte sobre el aumento de los precios de las medicinas si se implementa el TPP. También están sindicatos estadounidenses que rechazan el TPP ya que sus miembros están convencidos de que el acuerdo acelera la deslocalización industrial y la erosión de la clase media, un proceso asociado en los EE.UU. con el acuerdo comercial con México y Canadá.

Aunque Washington sostiene que el TPP ofrece los “más altos estándares laborales” a las naciones involucradas, los principales sindicatos han criticado el secretismo de las negociaciones, ya que consideran que muchas de las concesiones sólo benefician a las grandes corporaciones. El pacto abarca desde el derecho de los trabajadores para formar sindicatos hasta requisitos de seguridad laboral, salario mínimo, horas de trabajo y un límite de protección contra la discriminación.

Además de las leyes laborales, Washington ha fijado un nuevo plazo para la exclusividad de las fórmulas utilizadas para crear fármacos para tratar enfermedades como el cáncer. Los críticos del acuerdo dicen que los períodos de exclusividad limitan a otras compañías farmacéuticas a utilizar la misma información científica para llevar a cabo investigaciones y crear productos genéricos, lo que a su vez aumentaría los costos y limitaría la disponibilidad de tratamiento médico para las personas más pobres.

Otro miembro de los grupos de oposición es el Partido Demócrata de Obama, una organización que se ha mantenido tradicionalmente al lado de los sindicatos. Históricamente, el Partido Republicano ha sido el partido de los mercados libres y el libre comercio y el Partido Demócrata el que ha participado en el proteccionismo. La ratificación del TPP en el Congreso de Estados Unidos está en el aire, aunque el hecho de que los Republicanos controlan el Senado y la Cámara de Representantes puede facilitar la aprobación. En caso de que el Congreso de Estados Unidos no lo apruebe, Obama ha amenazado con actuar unilateralmente para firmar el TPP en los Estados Unidos.

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