En la era digital la información viaja de forma rápida. Es casi imposible mantenerse al día con todos los detalles a la vez, por lo que las noticias necesitan actualizaciones constantes para agregar detalles desconocidos que proporcionan una mejor perspectiva y contexto. Estas dos características son las que en última instancia, ofrecen a los lectores el mejor medio para entender la realidad.

Durante los últimos seis meses, hemos seguido los acontecimientos del temible virus Zika, al que las autoridades de salud han identificado como el culpable de un número creciente de casos de microcefalia en América del Sur y Central. En las últimas semanas, personas supuestamente infectadas con Zika han aparecido en otras regiones del mundo. 

La pregunta es entoncescómo es posible que un vírus se expanda tan rápidamente? Cómo es que un vírus infectado por un mosquito enferma a los fetos y niños pequenos con microcefalia? El vírus Zika nunca fue asociado con la microcefalia, hasta ahora. En 1947, los cazadores de enfermedades de la Fundación Rockefeller estaban en Uganda, estudiando la fiebre amarilla, usando monos rhesus en sus experimentos. Los animales fueron colocados en jaulas que se posaban en los árboles en el Bosque Zika (que significa “cubierto” en la lengua de Uganda).

El 18 de abril de 1947, uno de los monos Rhesus se enfermó con un virus previamente desconocido, que los investigadores llamaron Zika. En un laboratorio en Entebbe, los científicos de la Fundación Rockefeller habían inyectado el nuevo virus en ratones, que luego desarrollaron la enfermedad febril, demostrando con ello que el virus que habían descubierto era la causa de la enfermedad. Se identificó el primer caso humano de fiebre Zika en Nigeria en 1954.

Como informamos la semana pasada, Brasil es uno de los países con el mayor número de niños no nacidos y nacidos con microcefalia, lo que causa que mueran pronto o desarrollen problemas físicos en el futuro. Después de nuestro informe, dos detalles importantes han llegado a nuestra atención que nos pareció necesario compartir con los lectores.

El primer detalle nuevo es que, como se sospecha, el virus Zika fue colectado y posteiormente manipulado por científicos financiados por Rockefeller hace unos 70 años. Esos científicos llevaron a cabo experimentos de laboratorio con el virus, incluyendo la inyección de animales con él. En 1947, los cazadores de la enfermedad de la Fundación Rockefeller estaban en Uganda, Cuando encontraron el virus Zika.

No se sabe si los investigadores apoyados por Rockefeller manipularon el virus para transformalo en un arma biológica, pero es bien sabido que la Fundación Rockefeller, la Fundación Ford y la Fundación Bill y Melinda Gates, son pioneros en la realización de experimentos con agentes patógenos, virus, bacterias, vacunas y, últimamente, organismos genéticamente modificados.

Tanto las fundaciones Rockefeller y Ford están detrás de lo que conocemos como la medicina moderna. Ellos se hicieron cargo de las organizaciones de investigación, programas de medicina de las universidsdes y varias empresas privadas. Durante muchas décadas, estas organizaciones filantrópicas han dictado lo que se enseña y lo que se omite en las escuelas de medicina en los Estados Unidos y en muchos otros lugares del mundo.

El segundo detalle que ha llegado a nuestra atención es quizás el más importante de los dos. Si bien la mayor parte del mundo sigue las noticias sobre como las autoridades de salud creen que el mosquito es responsable de infectar a las mujeres y los niños con el virus Zika, hay un hecho que se ha quedado fuera de esos reportes.

Mientras que el virus Zika parecía entrar en el ciclo de noticias hace más de seis meses, los gobiernos de América Latina, incluyendo Brasil, impulsaron fuertemente a través de campañas de propaganda en todo el país para pedir que todas las madres embarazadas se inyectaran una dosis de la nueva vacuna contra el Tétanos, Difteria y La tos ferina (TDaP).

De la misma manera que la liberación de los mosquitos transgénicos coincidió con la aparición de miles de casos de microcefalia en América Latina, también lo hizo el comienzo de una campaña masiva de vacunación que tenía como objetivo a las mujeres embarazadas. Este nuevo detalle ha sido reportado por el periodista Jim Stone. “Este problema cerebral coincide directamente con la introducción de una nueva vacuna TDaP en Brasil, que fue anunciada en diciembre de 2014 y entró en uso en 2015,” recuerda Stone.

Según él, se aprobó la vacuna en un número de países de todo el mundo, lo que explicaría la rápida propagación de los casos de microcefalia no sólo en América Latina, sino también en América del Norte y Europa. Este argumento no descarta necesariamente la posibilidad de que los mosquitos transgénicos fueron puestos en libertad en varios puntos para poder comenzar la transmisión de una versión modificada del virus Zika, por lo que estamos manteniendo nuestros ojos y oídos abiertos a más detalles.

Lo que no ha cambiado desde nuestro último reporte es quienes están detrás de esta epidemia cual es su intención: Enfermar o matar a niños que no han nacido.

Stone argumenta que el flujo de informes de los medios de comunicación tradicionales parece haber sido planeado de antemano, ya que había una cierta predicción de que el virus Zika aparecería como el culpable de los casos de microcefalia. “Además, y más importante aún es que algunos de los comunicados de prensa relacionados con esta ‘enfermedad’ fueron creados con anticipación, lo que significa que alguien estaba haciendo los comunicados de prensa de forma pre-planificada”, dice Stone.

En muchos países de América Latina, se recomendó que las mujeres embarazadas con no más de 22 semanas de embarazo se inyectaran la vacuna TDaP”, concluye Stone en su informe.

Si los informes de Stone resultan correctos, no sería el primer caso de una operación psicológica que se utiliza para poner en marcha una gran campaña de propaganda para distraer a la población, mientras que el verdadero culpable de una enfermedad está justo en frente de todos, escondiéndose a plena vista.

Enfermedades genéticamente modificadas para llevar a cabo la despoblación masiva diezmando la fertilidad

¿Cómo sería que los globalistas que favorecen la despoblación masiva podrían diezmar la tasa de fertilidad de un país? Normalmente lo hacen a través de dos métodos. Uno de ellos es escandaloso, sangriento y generalmente no deseado, aunque se utiliza a menudo. Ese método es la guerra.

Se puede ver la aplicación de esta técnica en el Medio Oriente, África y Asia, donde organizaciones occidentales y los gobiernos gastan miles de millones de dólares al año para promover y mantener la desestabilización de las naciones mediante la financiación de grupos de oposición que llevan a cabo guerras civiles.

El segundo método es sigiloso, silencioso, y por lo tanto más eficaz en el logro de su objetivo. Este segundo método es usar armas biológicas sobre una población determinada a afectar a su salud reproductiva.

La guerra como método para la despoblación es muy eficaz, pero no es muy popular. Los sonidos de la guerra pueden ser escuchados mucho antes de que la primera bomba sea lanzada. Las personas suelen tener algo de tiempo para prepararse o huir.

En el caso de un arma biológica es todo lo contrario. Usualmente no hay escape, a menos que se sepa por adelantada. La belleza maligna de un arma biológica es que logra su objetivo de reducir la fertilidad en silencio y durante un largo período de tiempo.

Un arma biológica puede no ser la elección en muchas ocasiones porque se tarda más en alcanzar su objetivo final. En este sentido, la guerra es más eficaz, ya que destruye la propiedad y vidas humanas al instante.

El lanzamiento de armas biológicas en forma de ensayos experimentales con viruses, bacterias y otros patógenos no es nueva, pero el método sigue siendo utilizado por entidades privadas financiadas por organizaciones filantrópicas y agencias gubernamentales.

Los experimentos se llevan a cabo en los laboratorios de alta seguridad que siguen protocolos estándar, pero a los científicos quienes adulan a sus socios financieros les resulta difícil no desplegar un arma biológica fuera de sus laboratorios, en un intento para que sea perfecta. Por supuesto, esto no se habla en público. La excusa es siempre la “investigación”, el “bienestar general”, y otras cosas por el estilo.

Recientemente, filántropos de todos los orígenes han defendido con firmeza el llevar a cabo campañas de despoblación con el fin de “salvar el planeta” de la humanidad. Las mismas personas también están involucrados en los esfuerzos para reducir las emisiones de carbono mediante la prohibición de circulación de determinados vehículos o la imposición de altos impuestos contra los que, ellos alegan, son los mayores infractores ambientales.

En privado, sin embargo, estos filántropos creen que los mayores infractores son los seres humanos, por lo que han estado trabajando durante décadas para erradicar un gran segmento de la población mundial. Estas mismas personas están detrás de los organismos genéticamente modificados en alimentos, animales e insectos.

Como hemos informado ampliamente, los experimentos llevados a cabo de manera independiente muestran que los transgénicos son responsables de graves complicaciones de salud que son irreversibles por la segunda o tercera generación. Esto significa que si una persona es castrada químicamente, por ejemplo, sus descendientes o los de sus hijos pueden nacer infértiles.

Debido al creciente cuerpo de evidencia sobre los peligros de los transgénicos, los que tratan de reducir drásticamente la población del mundo ya han iniciado la siguiente fase de su plan: la creación de enfermedades genéticamente modificadas cuya cura todavía no está disponible; al menos no para la gran mayoría de la población.

Su modus operandi incluye el despliegue de esas enfermedades a través de vectores como mosquitos, virus y bacterias. Durante uno de sus discursos, Bill Gates, que tiene participaciones en Monsanto y experimentos con mosquitos transgénicos, habló de su idea de convertir estos insectos en vectores para ayudar a mejorar las tasas de vacunación.

El mosquito supuestamente “llevaría la vacuna”, que se inyectaría en la gente a través de la picadura. Suena a ciencia ficción? Bueno, esta tecnología ya se está perfeccionando.

El mundo ha sido testigo de la aparición de enfermedades que están lejos de ser de origen natural o que han mutado de forma natural a partir de cepas anteriores de un virus, por ejemplo. La supuesta pandemia de la gripe H1N1 es uno de esos ejemplos. El brote de Ébola es otro caso en el que un laboratorio creó una enfermedad que más tarde fue liberada para comprender mejor cómo la población afectada reaccionaría a ella. Y ahora, algunos países parecen estar enfrentando otro experimento al aire libre: el virus Zika.

En términos generales, el virus Zika se explica como una forma leve de dengue. Sus víctimas sufren los mismos síntomas que un paciente que contrae una gripe.

Hoy en día, el dengue se entiende como una enfermedad completamente diferente y Zika está en el proceso de pasar por el mismo proceso. El virus Zika ha sido conectado al mosquito Tigre, que se dice que es el transmisor. La pregunta es, ¿dónde y cómo los mosquitos adquieren el virus?

Zika ha pasado de aparecer en algunos estados de Brasil y las islas del Caribe a tener una transmisión rápida en América del Sur, los Estados Unidos e incluso de Europa en sólo un par de meses. En este momento, más de 20 países han informado de casos de Zika.

En Brasil, que parece ser uno de los orígenes de la enfermedad, el gobierno ha desplegado el ejército en algunos estados en un intento de ayudar a detener el contagio. Una pregunta inmediata que se hace, ¿por qué los gobiernos de Brasil y otros países no previnieron la aparición de Zika? ¿Por qué el virus se propagó tan ampliamente antes de que los gobiernos reaccionaran? Ignorancia o complicidad.

El virus Zika puede afectar a cualquier persona que sea mordido por un mosquito que lo transmite, pero son las mujeres embarazadas y sus hijos no nacidos los que son los más afectados por la enfermedad. Esto seguramente no es una coincidencia si se tiene en cuenta la campaña de despoblación en curso.

Las consecuencias para los fetos son devastadoras, ya que los niños nacen, si lo consiguen, con daño cerebral severo. Las autoridades de salud han identificado Zika como la causa de microcefalia, una condición que causa que un niño “nazca con una cabeza más pequeña de lo normal, lo que se traduce en el no desarrollo del cerebro afectada.”

Resulta que antes de que el virus Zika apareciera en Brasil, un experimento se llevó a cabo por un grupo de entidades brasileñas y extranjeras. Tal experimento consistió en la liberación de mosquitos genéticamente modificados que supuestamente reducirían la capacidad de mosquitos nativos para transmitir el dengue.

Los mosquitos transgénicos fueron puestos en libertad en el estado de Bahía, en el nordeste de Brasil. Ese estado, junto con Recife, un estado vecino, se convirtieron en el epicentro de la epidemia de Zika en el país. Junto con autoridades brasileñas, entidades como la compañía Oxitec, también llevaron a cabo experimentos similares en las Islas Caimán, donde se detectó otro brote de Zika.

El experimento llevado a cabo con los mosquitos de Oxitec recibió el apoyo de la Universidad de Sao Paulo (USP). Según Oxitec, el resultado deseado de su experimento fue medir cuán eficaz resultarían sus mosquitos transgénicos para eliminar al Aedes aegypti, el mosquito que transmite el dengue. Al parecer, el experimento fue un éxito y el mosquito transgénico eliminó entre el 90 y el 95 por ciento de la población adulta del Aedes aegypti.

El experimento de Oxitec y USP también se vio favorecido por Moscamed, una compañía que se especializa en “control de plagas en el medio ambiente”. Al menos 1.800 personas fueron expuestas a los mosquitos transgénicos en la ciudad de Itaberaba, en el estado de Bahía. Dasde que el experimento comenzó, solo Brasil ha reportado casi 4,000 casos de microcefalia, mientras que los países con un menor número de casos están advirtiendo a las mujeres que no viajen a cualquiera de las 22 naciones donde Zika se ha convertido en una amenaza nacional de salud para las mujeres embarazadas y sus fetos.

La sospecha de que los mosquitos transgénicos son responsables de la propagación de Zika no ha frenado la intención de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de recomendar que más experimentos como el realizado en Brasil y el Caribe puedan serreplicados en otros países. “De acuerdo con los modelos matemáticos publicados revisados ​​y recomendados por el grupo de trabajo de la Organización Mundial de la Salud sobre el dengue, también reduciría el número de mosquitos que pican por debajo del umbral de la transmisión de enfermedades. El siguiente paso es ampliar estudios para poblaciones aún más grandes y ejecutar proyectos de control de mosquitos en una base operacional”, informa el Proyecto de Alfabetización Genética.

El plan de la OMS para llevar a cabo más experimentos al aire libre con mosquitos transgénicos también es apoyado por las autoridades de salud y académicas de Brasil. 

“Aedes aegypti está desarrollando resistencia a los insecticidas, e incluso cuando eliminamos los criaderos continúan reproduciendose y transmitiendo enfermedades porque viven en áreas que son difíciles de tratar. Es por esto que necesitamos nuevas herramientas. Sabíamos que el mosquito de Oxitec era una herramienta prometedora, así que queríamos evaluar de forma independiente su eficacia aquí en Brasil”, dijo la professora *******.

Por ahora no hay un tratamiento eficaz contra Zika y se estima que se tardará entre tres y cuatro años para que haya algún tipo de tratamiento. Tratamientos potenciales, sin duda incluyen vacunas, que ahora se están desarrollando por las mismas personas que están detrás del proyecto para utilizar los mosquitos como vacunas ambulantes.

Parece que hay un círculo perfecto detrás de cada problema de salud que hemos visto en la última década. Personas prominentes expresan su deseo de forzar la despoblación masiva con el fin de “salvarnos de nosotros mismos ‘, y luego, de repente, plagas tales como H1N1, Ébola, Chikungunya, y el virus Zika aparecen de la nada justo después de que un experimento al aire libre es llevado a cabo entre poblaciones vulnerables, que por cierto, no fueron advertidas de ello. Después, una enfermedad estalla y la solución es siempre una nueva vacuna, que será producida por las mismas personas que abogan por la despoblación, la reducción de las emisiones de carbono, límites a los niveles de vida y así sucesivamente.

Según las autoridades sanitarias brasileñas se espera tener unos 4 millones de casos de virus Zika a finales de 2016.

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