La OMS insta a los países a exigir más vacunas a precios más bajos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de su órgano ejecutivo, la Asamblea Mundial de la Salud, ha aprobado una resolución que insta a hacer que las vacunas sean más asequibles y a tener una “mayor transparencia en la fijación de precios de las vacunas”.

A pesar de tener abundantes datos relativos a la ineficacia de las vacunas y los peligros comprobados de las mismas, especialmente en niños, la OMS insiste en llamar a un mayor uso de las vacunas para “luchar contra las enfermedades” en todo el mundo.

El texto aprobado por la OMS indica que hay “preocupación” generada con respecto a su cobertura de inmunización global, que según el texto, ha aumentado sólo “ligeramente” a partir del final de la primera década del siglo.

Aunque se ha demostrado que el aumento de las enfermedades está estrechamente relacionado con los cambios de estilo de vida, la contaminación ambiental y la falta de nutrición, para citar tres factores, el establecimiento médico insiste en recomendar vacunas peligrosamente contaminadas cuya eficacia está lejos de ser probada.

“En 2013 más de 21 millones de niños menores de un año no completaron las tres dosis de DTP (difteria, tosferina y tétanos),” recuerda la resolución aprobada en la 68ª sesión celebrada hasta el martes en Ginebra. La OMS se olvidó de señalar en su informe, que las vacunas contra DTP pueden causar daño cerebral y en algunos casos la muerte.

El texto votado el lunes por la tarde agregó que muchos países expresaron su “preocupación por el coste inasumible de nuevas vacunas y piden a la comunidad internacional para apoyar las estrategias para reducir los precios.”

Esta es una estrategia muy eficaz por las autoridades de salud, tanto a nivel nacional como internacional. Lanzan campañas que afirman que el acceso a determinados productos farmacéuticos es muy limitado o que los productos son inasequibles o escasos para hace que las personas reaccionen con miedo y exijan más vacunas, a pesar de que las vacunas no ayudaron a prevenir o curar ninguna enfermedad.

Ejemplos de esta práctica incluyen la falsa epidemia de gripe H1N1 y el resurgimiento de enfermedades una vez erradicadas, que según la OMS están haciendo una reaparición debido a la falta de vacunación, cuando en realidad las razones son la falta de saneamiento y una nutrición adecuada.

Asimismo, la OMS advierte de la “desigualdad” entre los países, porque hay algunos que no tienen ingresos para comprar vacunas para todos. La desigualdad es un arma de propaganda muy eficaz utilizado por la élite para presionar por cambios que son beneficiosos para ellos.

Los políticos y filántropos pasan más tiempo hablando de la desigualdad que de la pobreza, por ejemplo. Esto se debe a la desigualdad activa inmediatamente el radar de la gente porque les hace pensar que viven en condiciones de desventaja con respecto a otros países; como si estuvieran siendo despojados de algo a lo que ellos tienen derecho.

Es por eso que escuchamos a políticos y filántropos que tienen interés en que se vendan más farmacéuticos, hablar sobre todo tipo de desigualdad: la desigualdad social, la desigualdad ambiental y ahora la desigualdad en la vacunación. Es una estafa.

La falsedad en cada uno de esos argumentos es que los miembros de la élite buscan manipular la opinión pública en la dirección que sea favorable para ellos, no a las grandes masas. Sin embargo, la mayoría de las personas no son lo suficientemente sofisticadas como para entenderlo.

Otro problema es la “escasez” de algunas vacunas tradicionales como el sarampión y la rubéola, dice la OMS. Esta declaración de nuevo va en contra de la observación científica en el campo, que concluye que el aumento de la incidencia de enfermedades no tiene nada que ver con la falta de vacunación, sino con agua potable contaminada, respirar aire contaminado y el consumo de alimentos contaminados.

La Asamblea General recuerda que en ocasiones las vacunas no llegan a tiempo, por lo que no se respetan los calendarios de vacunación, y pide la mejora de los sistemas de producción y distribución.

“La resolución rompe los esquemas de este tema, ya que es una de las primeras ocasiones en que 60 países se posicionan públicamente contra el alto costo de las vacunas y la falta de transparencia en los precios”, dijo Médicos Sin Fronteras (MSF) en una nota.

La OMS recomienda una mayor transparencia de los precios de la vacuna como un paso clave hacia la mejora de la accesibilidad. “La información públicamente disponible sobre los precios de las vacunas es limitado”, dice. “Lla disponibilidad de datos es importante para facilitar los esfuerzos de los Estados miembros a introducir nuevas vacunas”, dice el texto.

La OMS insta a los países a exigir más vacunas a precios más bajos porque la mayoría de las naciones del tercer mundo no tienen medios económicos para sostener las campañas de vacunación tradicionales, sin embargo, no habla de la mejora de las condiciones de vida en esos países para que la gente pueda tener acceso a agua limpia, alimentos sin pesticidas ni transgénicos, vivienda y otras necesidades básicas.

“Esta resolución también refleja la triste realidad de algunas vacunas que son demasiado caras para muchos de la población mundial”, dijo Manica Balasegaram, director ejecutivo de la Campaña para el Acceso a Medicamentos Esenciales de la MSF.

“Si los gobiernos no toman medidas concretas para hacer frente a los precios de las vacunas, se verán obligados a tomar decisiones difíciles sobre cuáles enfermedades pueden permitirse combatir.”

Como muchas personas saben, ningún estudio independiente nunca ha probado que una vacuna sea eficiente en la prevención de enfermedades. De hecho, en los últimos años poblaciones totalmente vacunadas han sido víctimas de brotes de enfermedades contra las que ya habían sido vacunados.

Como hemos explicado en artículos anteriores que describen la forma de promover la salud y qué tipo de alimentos y productos la gente debe ingerir para prevenir las enfermedades, es evidente que las autoridades de salud del mundo no quieren aceptar que la buena salud comienza desde el interior y que no se puede alcanzar desde el exterior de nuestros cuerpos.

Comer alimentos nutritivos y complementar nuestra dieta con vitaminas y minerales son dos prácticas clave para tener un sistema inmune fuerte, que sin duda puede hacer frente a la mayor parte de las enfermedades. En cambio, la OMS y muchos médicos adoctrinados o comprometidos financieramente con las multinacionales farmacéuticas, todavía promueven vacunas cargadas con productos químicos sintéticos como la solución para evitar enfermedades.

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