El hambre, los desastres naturales y la guerra son algunas de las amenazas más comunes citadas por la gente cuando se le pregunta sobre los factores que pueden desencadenar una catástrofe planetaria. Pero la verdad es que ninguna de esas amenazas podría poner fin a la humanidad tal como la conocemos. Al menos no sin ayuda de nadie.

Entre más hablo con la gente más convencido estoy de que la mayor amenaza para la humanidad es estar bajo el control de una minoría asesina y psicopática cuyos intereses y los medios utilizados para alcanzarlos podrían los que terminen con la vida en la Tierra.

Muchas personas que viven bajo la tiranía de la minoría, que es la mayoría de nosotros, tiene poca esperanza y casi ningún deseo de vivir. Ellos se distraen con televisión, deportes, espectáculos políticos y se envenenan de adentro hacia afuera mediante el uso de productos tóxicos, la ingestión de alimentos envenenados, bebiendo agua contaminada, y viviendo en centros urbanos altamente contaminados.

La humanidad en su conjunto ha permitido las guerras ilimitadas y ha aceptado que estas intervenciones militares ilegales sean consideradas soluciones para buscar y mantener la paz. Los burócratas en los gobiernos han tornado el pobreza y la hambruna en cosas normales y la contaminación del planeta si estas avanzan sus causas.

Aquellos que controlan la humanidad han dado forma al pasado, el presente y ahora están modelando el futuro en su propio beneficio. Ellos han creado tecnologías que, si se utilizan correctamente, nos podrían impulsar al espacio y más allá, pero en su lugar, se niegan a compartir ese conocimiento con todos los demás.

Esta civilización avanzada, como se le llama a menudo, es responsable del presente imperfecto y el oscuro futuro que le espera a cualquier persona que no esté en su bolsillo. En ello radica el sentimiento de miedo y deseo de morir, que muchas personas tienen hoy en día.

La sensación de que el apocalipsis, sea lo que sea, está cerca y que no hay nada que podamos hacer para detenerlo, es la base desde donde los controladores han construido su imperio invisible.

Mientras que la civilización disidente avanza hacia el futuro y habla sobre la expansión de la conciencia a través de la inteligencia artificial y el transhumanismo, la verdad es que, si se salen con la suya, la humanidad estará ausente en el futuro.

No es broma. Hay amenazas existenciales reales contra la humanidad, la vida en general y el planeta en su conjunto, pero no son cosas como meteoritos, cometas, terremotos o tsunamis. Incluso si estos desastres naturales fueran amenazas existenciales, es poco lo que podíamos hacer para prevenirlos.

Las amenazas reales a la humanidad, la vida en general y el propio planeta son producidos por el hombre.

Tomemos por ejemplo la guerra nuclear. Hay más que suficientes dispositivos nucleares en este planeta para destruir la Tierra muchas veces. El problema con las armas nucleares es que todas ellas están en manos de psicópatas, cuya soberbia y el odio hacia la humanidad puede ser suficiente para detonar uno o varios dispositivos nucleares que acabarán con la vida tal como la conocemos.

Cualquier pequeño conflicto nuclear entre dos o más naciones podría potencialmente matar entre cientos de millones y miles de millones de personas. El resto del mundo probablemente moriría debido al invierno nuclear y la falta de alimentos. Sólo la élite en sus búnkeres sería capaz de sobrevivir a una catástrofe de esa magnitud.

Otra amenaza que se suele pasar por alto y que sólo es noticia cuando aparece una nueva “enfermedad”, es el terrorismo a través de la bioingeniería. Como he mencionado antes, la élite ha desarrollado medios tecnológicos para crear, manipular y tornar patógenos en armas biológicas.

Los científicos que trabajan para los psicópatas han desarrollado la capacidad de diseñar y convertir enfermedades en armas biológicas que pueden tornar cualquier pandemia en un evento mucho más grave. Hemos visto esto en al menos tres veces en los últimos años con la gripe H1N1, el ébola, y ahora con el virus Zika, que ha sido considerado como un arma biológica.

Aunque la mayoría de las armas por ingeniería genética se han creado para dirigirse a poblaciones específicas, no hay ninguna garantía de que quienes están detrás de estos ensayos al aire libre no estén trabajando en algo más genérico, que pueda poner en peligro a la humanidad en su conjunto. Ahora se ha demostrado que las enfermedades como la viruela y la gripe aviar ha sido manipuladas para ser más mortales.

En el caso del virus Zika, la enfermedad está patentada por la Fundación Rockefeller y se vende en línea por menos de 600 euros a cualquier persona que quiera experimentar con el mismo.

Las posibilidades de que una pandemia causada por un arma ocurra se ha incrementado en los últimos años ya que incluso los virus y bacterias experimentales son puestos en el ambiente a propósito a cabo por las empresas de biotecnología en un intento de poner a prueba su efecto mortal.

Los gobiernos también han llevado a cabo experimentos al aire libre en sus poblaciones durante décadas.

Las liberaciones de armas biológicas en el medio ambiente es seguida por otra amenaza que parece ser un poco más distante, pero que los científicos como Stephen Hawkins han advertido acerca de como esta es una amenaza real para la humanidad.

La Inteligencia Artificial (IA) es vista por la multitud que apoya la autonomía de robots como la mejor opción para arreglar una sociedad que es imperfecta debido a su ‘humanidad’. Sin embargo, una prueba tras otra muestra que por ahora e incluso en el futuro previsible, no hay nada mejor que un ser humano, al mando de un coche, un avión, un tren y cualquier otro equipo.

El principal problema que tienen los promotores de la IA es que la esta depende de que cosa fue programada para hacer. Por lo tanto, si el ser humano que ha programado un avión no tripulado, por ejemplo, codifica un plan para destruir, no hará nada más que destruir.

¿Hay alguna inteligencia en eso? Tal vez la gente ha confundido la autonomía con la inteligencia. Pero ni siquiera una máquina autónoma que opera de manera inteligente parece ser una solución a la ‘imperfección humana’, porque la tecnología, como se ha demostrado con los coches, ordenadores y otros dispositivos, es fácil de piratear, por lo que la autonomía y la inteligencia se tornan inoperantes.

Otros dos aspectos que deben tenerse en cuenta cuando se prepara a sí mismo para aceptar IA como la mejor alternativa son los valores humanos y el potencial de AI para salirse de control.

No todos los seres humanos fueron creados iguales y las diferencias en los valores afectarán sin duda qué tipo de trabajo las máquinas AI hacen y cómo lo hacen.

Por otra parte, ningún promotor de la IA ha sido capaz de demostrar que las máquinas no serán capaces de tomar el control de su propio destino, lo que significa que estarían compitiendo contra la humanidad como un igual por los recursos, el espacio y la superioridad.

Suena demasiado inverosímil, pero ¿ha oído hablar de software que perfecciona  software? Así es cómo el IA evoluciona y sin duda es cómo va a ser capaz de “pensar” por sí mismo.

Pero probablemente una de las mayores amenazas para la humanidad proviene de cosas que ni siquiera podemos ver.

En las últimas décadas, la tecnología ha dado lugar a la producción de dispositivos que sólo pueden ser estudiados y analizados en un laboratorio. Estoy hablando de la nanotecnología.

La nanotecnología, como cualquier otro tipo de tecnología, no es mala en sí misma. Es su uso lo que la hace peligrosa.

Si cae en las manos equivocadas, y no estoy hablando de una organización terrorista sin rostro en el Medio Oriente, sino de una compañía farmacéutica occidental, por ejemplo, que de hecho puede convertirse en una grave amenaza para la humanidad y el resto del planeta.

También estoy hablando de los gobiernos, que ciertamente ven la nanotecnología como un multiplicador de fuerza. Un ejemplo son las estelas químicas o chemtrails.

Los gobiernos de todo el planeta han estado rociando y de hecho envenenando el medio ambiente con productos químicos desde principios de los años 60.

Últimamente, los análisis de laboratorio llevados a cabo para descubrir el contenido de los productos químicos rociados han encontrado el origen no natural de los materiales como parte de los productos químicos que caen de los aviones que fumigan.

Las muestras de agua y suelo han encontrado materiales que no son parte de la naturaleza los cuales son colectados en áreas sobre las cuales ocurre la fumigación de químicos.

La arrogancia la bravuconería con la que una élite minoritaria ha logrado conquistar el planeta y la forma en que han dirigido a la humanidad a odiarse a si misma, a ser recipientes vacíos que se abren a cualquier cosa que llene temporalmente su existencia sin sentido es, con mucho, la mayor amenaza para la humanidad.

La especie se ha vuelto suicida, homicida y su futuro es desconocido debido a que la gran mayoría de la gente no tiene la menor idea de quiénes son, dónde van y por qué deberían vivir un día más.

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