Hoy en día, 100 millones de personas en todo el mundo utilizan los medicamentos psiquiátricos. ¿Cómo hemos llegado a este punto?

Durante mucho tiempo, la industria psicotrópica no sólo ganó miles de millones de dólares al año a partir de la venta de productos farmacéuticos utilizados para “tratar” pacientes mentales, sino que también, consciente y deliberadamente, envenenaron las mentes de aquellos que han utilizado estos productos.

Las principales organizaciones médicas, universidades y fundaciones poderosas son responsables de la adopción de técnicas de “curación”, que se originan en el siglo 20, cuando los pacientes fueron abusados con ​​procedimientos arcaicos de tortura que eran experimentos humanos cuya eficacia es basada en poco más que conjeturas.

Con el avance de la ciencia, los psiquiatras vieron la oportunidad de lograr el objetivo que no habían sido capaces de lograr, a pesar de varios intentos con sus tratamientos físicos.

En 1967, la crema de la psiquiatría se reunió en la isla de Puerto Rico para crear lo que ellos pensaban que era la mejor manera de hacer que las personas se convirtieran en siervos mentales de las industrias médica, científica y farmacéutica.

Su plan era crear, y usar una nueva gama de psicofármacos que serían recomendados como la única solución a una lista de supuestas enfermedades mentales que hasta hoy las personas creen que son reales.

Durante la reunión, los llamados expertos en medicina, como Heinz Lehmann, Joseph Zubin, Nathan Kline, Charles Savage y otros, expresaron su deseo de controlar las mentes de las personas. Produjeron un documento o informe titulado “Drogas Psicotrópicas en el año 2000” donde expusieron sus planes para el futuro.

El propósito de estos psiquiatras estaba claro, como fue expresado por Wayne O. Evans: “Vemos un potencial de desarrollo para un control casi total del estado emocional humano, el funcionamiento mental y la voluntad de vivir.”

Lo que Evans describió fue el plan completo del establecimiento médico para mantener a la gente bajo control con el uso de productos farmacéuticos que luego fueron adoptados a través de las recomendaciones de científicos, revistas médicas, y, finalmente, con la ayuda de médicos que fueron adoctrinados en gran medida a creer que el método de drogar a alguien a lo largo de su vida era la mejor manera de curar sus enfermedades físicas y mentales.

Como sabemos hoy en día, los fármacos psicotrópicos utilizados para tratar problemas como la demencia, el estrés, la depresión y otras supuestas enfermedades mentales no son seguros. De hecho, ellos son responsables por una amplia gama de efectos secundarios, como la violencia, el deseo de cometer suicidio y homicidio y de convertir a los pacientes en seres adictos.

En el mejor de los casos, los psicofármacos lograron matar a más personas en lugar de curarlos de sus enfermedades físicas. Sus efectos secundarios son poco estudiados antes de ser puesto a la venta, y la adicción que provocan es simplemente identificada como “dependencia”.

Los fármacos psicotrópicos que se venden legalmente y que son recomendados por profesionales de la salud son responsables de más muertes que cualquier droga ilegal. Más de la mitad de las personas que se suicidan en los Estados Unidos son enfermos mentales o usuarios de drogas psicotrópicas prescritas para ellos.

Una breve lista de estos medicamentos incluye: Zoloft, Paxil, Prozac, Wellbutrin, Effexor, Seroquil y Ultram, entre otros.

Varios informes de prensa han señalado el abuso de psicofármacos por soldados que son enviados al campo de batalla, a pesar de no estar mentalmente preparados para hacer frente a la realidad de las situaciones de combate.

Los fármacos psicotrópicos son prescritos a los soldados como una forma de liberar mentalmente sus cerebros y eliminar cualquier miedo, fobia o intolerancia a la dura realidad de una zona de combate, para que puedan ser enviados a esos lugares cuatro o más veces.

Los fármacos psicotrópicos son responsables de suicidios militares y las advertencias sobre las consecuencias de su uso y abuso han sido aceptadas por psiquiatras no comprometidos con las grandes compañías farmacéuticas, quienes explican que la mayoría de los suicidios cometidos por soldados que vuelven de la guerra es consecuencia del uso de fármacos sintéticos.

Estos psiquiatras dicen que “el riesgo de efectos secundarios es muy grande.”

“No hay manera de controlar a estos jóvenes en el campo de batalla”, dijo el doctor Peter Breggin, un psiquiatra de Nueva York. “Simplemente no se deben usar estas drogas”.

Sin embargo, el uso y abuso de drogas psicotrópicas no sólo ocurre en el ejército. También se da en instituciones mentales, que en la mayoría de los casos son lugares llenos de personas que fueron obligadas por sus médicos a entrar en esos lugares “por su propio bien”, y que se someten a tratamientos médicos largos y dolorosos que incluyen el uso de medicamentos para el resto de sus vidas.

Muchos de estos pacientes son niños que son considerados por sus médicos como seres perturbados, lo que los califica para convertirse en ratas de laboratorio en una institución mental donde son medicados con psicofármacos que a menudo están en su fase experimental.

Estas drogas que se usan con el supuesto fin de calmar o, en teoría, eliminar la fuente del problema mental identificado por el presunto médico especialista solamente empeoran la situación de los pacientes.

Los medicamentos antipsicóticos en muchos casos se prescriben a niños de 7 años de edad que sufren de abandono, abuso o que simplemente no fueron creados por sus padres. Se les enseña que sólo el uso continuo de la medicación podrá sacarlos de su supuesta enfermedad mental.

Drogas como Lexapro y Vyvanse son responsables de muchos casos de suicidio infantil. Junto con Lexapro y Vyvanse, otro producto farmacéutico prescrito incluye Symbyax, una droga que supuestamente funciona como un antidepresivo, aunque su etiqueta indica claramente que puede llevar al suicidio.

Hoy en día, más de 100 millones de personas de todo el mundo usan drogas psiquiátricas. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Los médicos convencieron a sus pacientes que eran enfermos mentales, y los llevaron a creer que todas sus experiencias ‘anormales’ eran ejemplos de problemas mentales o emocionales. Les dijeron que el estrés, la ansiedad, la depresión y cualquier otra reacción a sus experiencias eran enfermedades tratables y que ellos [los médicos] tenían las soluciones y curas.

Aunque cada vez más psiquiatras confiesan que su profesión no tiene ninguna base científica, a menudo afirman que su análisis y tratamiento de los pacientes es un proceso de ensayo y error. Pero cuando estos médicos están en frente de sus pacientes, muchos de ellos no dudan en recomendar medicamentos que solo agravan cualquier problema médico mental o físico.

No hay pruebas de sangre o cualquier otro examen médico definitivo para probar la existencia de trastornos mentales“, dijo un psiquiatra de Nueva Jersey, mientras asistía a una convención médica.

Esta declaración fue similar a otra dada por otro psiquiatra en la Ciudad de México: Sin embargo, “si vienes a mi oficina y me dices que estás deprimido, no existe una prueba médica o prueba de sangre que pueda utilizarse para comprobar tal cosa.” Declaraciones sobre las incertidumbres médicas de la psiquiatría y la medicina continúan: “Por el momento no hay pruebas disponibles para comprobar nuestros diagnósticos“, dijo un psiquiatra Griego.

Aún a sabiendas de que sus productos tienen efectos secundarios peligrosos y que no existe una base científica para la fabricación de estos productos, las compañías farmacéuticas y los psiquiatras no tienen ningún problema en recomendar fármacos para sus pacientes.

Muchos de estos pacientes pasan a formar parte de una lista de al menos 3.000 personas al mes que mueren a causa del uso de drogas psicotrópicas recomendados por sus médicos.

Muchas personas se sorprendieron el 11 de septiembre de 2001, cuando cerca de 3.000 personas perdieron la vida durante los ataques terroristas en Nueva York y Pensilvania. La mayoría de la gente no puede darse cuenta que el tipo de crimen cometido ese día se replica mensualmente o tal vez con más frecuencia gracias al uso de medicamentos psicotrópicos.

Según los datos disponibles al público, el 70% de los psicofármacos utilizados por las personas con presuntas enfermedades mentales son prescritos por sus médicos.

Usan lo que yo llamo contorsión estadística. Ellos manipulan las cifras para hacerlas parecer milagrosas mientras ocultan los datos que no son favorables“, dijo Shane Ellison, un químico orgánico que solía trabajar como investigador para el gigante farmacéutica Eli Lilly.

Según la película Making a Killing: La Historia no contada de los Psicotrópicos, el número de medicamentos psicotrópicos que son utilizados por supuestos enfermos mentales ha crecido de manera exponencial desde 1966.

En ese momento, hubo un total de 44 productos diferentes. Hoy en día, el número llega a 176 medicamentos disponibles para que los médicos vendan a sus pacientes.

Es a través de esta relación directa entre médicos y pacientes, junto con el marketing inteligente para profesionales médicos en seminarios y conferencias, que la industria farmacéutica ha logrado hacer exactamente lo que los psiquiatras habían planeado hace más de 40 años.

Las cinco principales drogas que se venden en todo el mundo dejan una ganancia de cerca de 18 mil millones de dólares para la industria farmacéutica cada año. Eso es aproximadamente la misma cantidad correspondiente al Producto Interno Bruto de la mitad de los países del mundo. En total, la industria psiquiátrica recauda 330 mil millones de dólares al año directamente de la venta de los productos que se prescriben a millones de personas en todo el mundo.

Este artículo es sólo un resumen rápido de cómo la alianza impía de la industria farmacéutica con la industria médica ayudó a impulsar sus objetivos por al menos cuatro décadas. Le recomendamos que mire el documental Psiquiatría: Industria de la Muerte, con el fin de informarse aún más sobre los orígenes, el funcionamiento y los objetivos que la pseudociencia conocida como psiquiatría tiene para todos nosotros.

Para una visión más contemporánea de lo que la psiquiatría está haciendo ahora y cómo la alianza médico-farmacéutica trabaja, vea el documental Making a Killing: La Historia no contada de los Psicotrópicos. Además, pase la información en este artículo y los documentales antes mencionados a la mayor cantidad de gente posible.

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