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La paradoja del Covid-19: ¿simulación o realidad? 


La nueva década en la que vivimos parece avanzar hacia un desastroso futuro social y tecnológico. La pregunta que se hacen cada vez más personas, es si la vida es real o si es una simulación y cómo podemos distinguir los hechos de la ficción.

Una paradoja es una declaración o proposición que, a pesar del razonamiento sólido (o aparentemente sólido) de premisas aceptables, lleva a una conclusión que parece absurda, lógicamente inaceptable o autocontradictoria.

Vivimos en una simulación, no en un mundo real. Lo que percibimos es una simulación. Esto está probado por experimentos en mecánica cuántica. La realidad es subjetiva, no objetiva, por lo tanto no hay realidad sino muchas realidades; uno para cada uno de nosotros de acuerdo con lo que percibimos con nuestros 5 sentidos muy limitados y dentro de la frecuencia visible del espectro de luz. Esa frecuencia visible del espectro es una parte muy pequeña del espectro de luz que existe y que nuestros 5 sentidos no pueden ver, oír, sentir, oler o saborear.

De esta forma, lo que creemos que existe, es porque lo podemos ver, tocar, observar, oler o sentir, pero, y que pasa con el resto que no podemos percibir? Existe?

Si dijera que una red de información que se esparce por el aire y que transporta unos y ceros, información, video, audio, texto, etc, sería posible creerlo? Pues esa red no la podemos percibir, cierto? Pero existe. Se llama Wifi y todo el mundo habla de ella. Porqué entonces creemos en su existencia? Por fé? No. Porque hay otros elementos que nos permiten razonar y creer que esta red existe. Esos elementos son por ejemplo el Internet, los computadores, y claro, lo que vemos en las pantallas de los aparatos electrónicos.

Nuestros cinco sentidos no nos permiten ver el WiFi. Se podría ver si usamos equipo especializado, pero no con nuestros própios ojos.

Así como el WiFi, existen cosas que están allí afuera, que no las vemos, tocamos, sentimos, oímos o saboremos, pero que existen en otras realidades.

Si un árbol cae en un bosque, y estamos cerca del lugar donde cae, lo percibimos y ese árbol, ese bosque y el ruido que el árbol hace al caer es real, pero si ese árbol que cae está a 20 kilometros de distancia, no lo percibimos, por lo tanto, no es real, ni tampoco lo es su caída en medio del bosque.

Esto es para que antes de decidir si algo existe, o si es verdad o no, tengamos en cuenta que existen muchas realidades más allá de lo que nuestros 5 sentidos nos permiten percibir. Sólo porque no vemos, tocamos, olemos, escuchamos o saboreamos algo, no significa que no existe, de hecho, dado el gráfico en la imagen, es muy probable que si existe dado nuestro limitado espectro de percepción.

Si recordamos que en este mundo “físico” no somos más que energía, nos damos cuenta que hay muchas otras formas de energía en nuestro espectro visible y en los otros que nos son invisibles. Si entendemos que energía no desaparece, sino que se transforma, podriamos entender que es muy posible que lo que llamamos “realidad” es apenas una simulación de lo que percibimos.

Esto es lo que varios científicos, incluido el Dr. Rich Terrile, director del Centro para la Computación Evolucionaria y Diseño Automatizado del Laboratroio de Propulsión de la NASA, han propuesto. Terrile dice que “todos podemos ser la creación de un programador informático cósmico.” La versión de Terrile la apoya Bill Hicks, quien dijo que “todos somos una conciencia que se experimenta subjetivamente, no existe la muerte, la vida es solo un sueño y somos la imaginación de nosotros mismos”.

Nick Bostrom, profesor de filosofía en la Universidad de Oxford y director del Future of Humanity Institute comparte la misma teoría. Bostrom ha dado muchas conferencias de la Teoría de la Simulación donde afirma que podemos estar viviendo en un mundo hecho de una realidad digital, algo así como en la película The Matrix.

En este momento, las supercomputadoras más rápidas están girando a aproximadamente el doble de la velocidad del cerebro humano. Si se realiza un cálculo simple utilizando la Ley de Moore (que afirma que las computadoras duplican su potencia cada dos años), se encontrará que estas supercomputadoras, dentro de una década, tendrá la capacidad de calcular una vida útil completa de 80 años, incluyendo cada pensamiento concebido en esa vida en el lapso de un mes.

La realidad del coronavirus

A propósito, hablando de cosas imaginarias, alguien ha visto evidencia de que el coronavirus existe? ¿Alguien ha aislado el virus de una muestra de tejido humano y lo ha mostrado en video, documentos o imagenes? ¿Alguien ha visto los resultados del los protocolos que se deben seguir para demonstrar la existencia de un patógeno en una muestra de un tejido humano?

En 1890, el Dr. Robert Koch, quien también fue un bacteriólogo, desarrollo 4 postulados que desde entonces se convirtieron en el standard para el análisis de patógenos, y si este patógeno causa una enfermedad. El primer postulado es que todos los pacientes deben tener los mismos síntomas. El segundo es que el patógeno debe ser aislado para probar su existencia. El tercero es que ese patógeno debe ser inyectado en un ser vivo para probar que el mismo causa una enfermedad; y el cuarto, que se debe tomar material genético del ser vivo al cual se le inyectó el patógeno para intentar infectarlo y comprobar que tal infección ocurrió de nuevo en otro ser vivo.

Este proceso NO HA SIDO realizado en el analisis del virus que supuestamente causa COVID-19. Lo que los experimentos han hecho es usar tejido humano y descubrir material genético autoctono que es bien sabido que existe en el tejido humano. Este material genético no está enfermando a la gente, sino que es parte integral de su mapa genético. Por esta razón es que hay tantos resultados positivos en las evaluaciones realizadas para supuestamente comprobar infección con coronavirus. No porque este virus se haya aislado y se haya comprobado que está presente en el tejido humano.

Los chinos fueron los primeros en salir a decir que habían miles de personas que estaban contagiandose con COVID-19, pero su diagnóstico es basado en síntomas, no en el aislamiento del virus y la comprobación de su existencia en el tejido humano según los postulados descritos anteriormente. Y, ¿cuáles son los síntomas usados para determinar si alguien está contagiado?

Síntomas típicos de la gripe común, lo cual en muchos casos hace practicamente imposible detectar si el paciente tiene gripe o tiene el llamado y desconocido coronavirus.

Después de un tiempo, los chinos comenzaron a realizar evaluaciones con un tipo de examen llamado RT-PCR, que según la FDA de los Estados Unidos, es “una prueba de reacción en cadena de la polimerasa de transcripción inversa en tiempo real (rRT-PCR) para la detección cualitativa de ácido nucleico del SARS-CoV-2 en muestras respiratorias superiores e inferiores (como hisopos nasales, nasofaríngeos u orofaríngeos, esputo, tracto respiratorio inferior aspirados, lavado broncoalveolar y lavado / aspirado nasofaríngeo o aspirado nasal) recogidos de individuos sospechosos de COVID-19 por su proveedor de atención médica.”

El problema con esta prueba es que, según su creador, Kary Mullis, quien lo produjo en 1994, el RT-PCR no debería ser usado para diagnosticar enfermedades infecciosas, porque no fue creado para tal fin. Además de no haber sido creado para detectar enfermedades infeccionas, la prueba RT-PCR, no es capaz de determinar cuanto de un supuesto patógeno hay en una muestra de tejido humano. Es importante tener claro que para que un virus enferme gravemente a un ser viviente, este necesita estar presente en cantidades gigantescas. Esto tampoco ha sido demostrado por ningún científico o doctor, pues la prueba usada para realizar tal detección no tiene la capacidad para detectar la presencia del patógeno y mucho menos para determinar la cantidad existente.

El resultado de esta situación es que todas las personas que presentaron síntomas de gripe común comenzaron a ser diagnosticadas con COVID-19, debido a sus síntomas, y no debido que se sabe con seguridad que su enfermedad es causada por un virus, o que el virus existe.

Eventualmente la Organización Mundial de la Salud (OMS), que a propósito, es masivamente apoyada por el magnate Bill Gates – el segundo mayor contribuyente de dinero solo segundo al gobierno estadounidense – dio la calificación de pandemia al supuesto virus que causa el COVID-19. Gates es un supuesto filantropista que financia la investigación de vacunas para supuestas enfermedades. Gates también promueve campañas de vacunación masivas en países del tercer mundo. En 2015 Gates advirtio que el mundo pronto sufriría de una pandemia del tipo que estamos supuestamente viviendo hoy. Es Gates un visionario? Talvez, pero es importante saber que el Sr. Gates posee una patente de una de las cepas de coronavirus y está ampliamente promoviendo el desarrollo de una vacuna para inocular a la población mundial contra el supuesto virus que está causando el COVID-19.

En estos momentos, Gates está construyendo instalaciones en diferentes países para producir vacunas contra el coronavirus en forma masiva. Esto muestra que hay un incentivo financiero para que esta supuesta pandemia sea aceptada como tal.

El Dr. Anthony Fauci, quien acompaña a Donald Trump en sus conferencias de prensa, es parte del Consejo de Liderazgo para el Plan de Acción Global de Vacunas iniciado por la Fundación Bill Gates y Melinda Gates. ¿Por qué Fauci querría que la economía se estancara y el bloqueo permaneciera en su lugar? ¿Para ayudar a su amigo Bill a vender su nueva y milagrosa vacuna contra el coronavirus?

Gates también es conocido por su agenda para despoblar el planeta, porque según él, estamos sobrepoblados. Asumiendo que Gates tenga razón sobre la sobrepoblación, el exterminio masivo de personas con el uso de algún tipo de tecnología, o la simulación de una pandemia para inocular a la población mundial para despoblar el planeta y ganar billones de dolares como resultado de esto, es absolutamente horrendo.

El exito de esta supuesta pandemia es el control que los que estan detras de este evento tienen de la percepcion que las masas de personas tienen sobre la misma. Este proceso es ayudado por los medios de comunicacion, los cuales obtienen gran parte de sus ingresos departe de los grandes conglomerados corporativos, especialmente las farmaceuticas.

¿Es entonces el COVID-19 una enfermedad real, o un evento de manejo de percepción gobernado por los que la producen para justificar una agenda de despoblación o de vacunación masiva?

Recordemos que muchos de los derechos individuales y constitucionales se han violentado como consecuencia del supuesto COVID-19. Los gobiernos han limitado la libertad de movimiento, agrupación para fines lícitos y hasta expresión, con el supuesto fin de protegernos a todos del COVID-19. Todo, desde la adquisición de deuda para hacerle frente al creciente desempleo y disminución de la actividad económica, hasta la limitación a lo que leemos ha sido restringido.

En nada ha ayudado más el coronavirus que a afirmar el poder de la élite que gobierna el planeta. Un supuesto virus que vino de un lugar desconocido ha justificado y aparentemente dado legitimidad a los gobiernos nacionales, los cuales, trabajando al servicio de la élite, han impuesto medidas innconstitucionales e ilegales para acelerar la implantación de un sistema de control total.
El virus ha ayudado a justificar el confinamiento, restricciones a la libertad de movimiento, la libertad de agruparse para diversos fines, la libertad de expresión y la libertad de autogestionar la vida a cada individuo. Se hace por el “bien común”, nos dicen. Se hace para detener la pandemia, nos dicen. Se hace para que podamos volver a la normalidad; lo que sea que eso significa, lo más pronto posible.
¿Pero cuando es “lo más pronto posible”?
¿Cuál será esa normalidad? ¿Será una normalidad nueva, con cambios? ¿Será la vieja normalidad?

Las corporaciones y los “filántropos” ya preparan su riqueza para traernos “soluciones” al problema. PROBLEM, REACTION, SOLUTION. Apple y Google nos ofrecen un app para poder espiarnos en todo momento.

Y para ponerle el moño a todo, la solución es andar con una tarjeta de inmunidad que será dada sólo a aquellos que se pongan una vacuna. Solo ellos podrán salir, trabajar y recibir ayuda del Estado. Al resto no toca quedarnos en casa, sin poder trabajar y por mucho tiempo confinados.

La sopa electromagnética

Una cosa que si es cierta es que vivimos en un mundo bombardeado por radio frecuencias de varias magnitudes, una sopa de radiación que nos ataca todos los días. Ahora mismo, Elon Musk está colocando satelites a alturas bajas en la atmosfera para irradiar el planeta con tecnología 5G. Musk quiere colocar 42,000 satelites en la atmosfera en un futuro próximo.

¿Porqué es importante saber esto?

Porque radiación emanada por tecnología 5G, a 60 Ghz, la cual será necesaria para crear las llamadas Ciudades Inteligentes o Smart Cities, y después el llamado Internet de las Cosas o Internet of Things, absorbe el oxígeno en el aire a una tasa del 98%. ¿Y porqué es esto importante? Porque cuando el oxígeno es absorbido, el mismo desaparece del aire y por ende impide que las necesidades respiratorias de los humanos sean satisfechas.

El efecto de absorción de oxígeno por la energía emitida por la señal 5G es aún mayor a nivel del suelo, donde los seres humanos vivimos. Además del oxígeno, las principales moléculas absorbidas incluyen H2O, CO2 y O3.

Que tiene que ver la radiación emitida por la tecnologia 5G con el coronavirus? No es simplemente una teoria de la conspiración. Doctores quienes han analizado el tejido humano de los pulmones de víctimas del supuesto COVID-19, describen el estado de los pulmones como tejido inflamado com múltiples muestras de cuagulacion de la sangre, y en su propia descripcion, parece como si el oxígeno ha sido succionado de su sangre y de sus organismos.

Puesto en palabras simples, los pulmones parecen haber sufrido de falta de oxígeno, lo cual, como es lógico pensar, causaría la asfixia de una persona que depende de este gas para sobrevivir. Esta observación parece coincidir con la explicación dada anteriormente sobre como el oxígeno interactua con la frecuencia 5G a 60Ghz, haciendo que las personas no puedan de forma alguna inalar el oxígeno que necesitan para vivir.

Investigadores han descubierto cómo la hipoxia (una baja concentración de oxígeno) disminuye la proteína S, un anticoagulante natural, lo que aumenta el riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos (trombosis) potencialmente mortales. Esto es exactamente lo que se ha observado en victimas del supuesto COVID-19.

Es importante recordar que los países con más pacientes enfermos con el llamado COVID-19, tales como Estados Unidos, Italia y España, se encuentran en la lista de lo que más han desplegado la tecnologia 5G en sus ciudades, las cuales tienen una densidad poblacional mayor. Lo contrario ha sucedido en países donde hay poco uso de tecnologia 5G, tal y como sucede en Africa y proporcionalmente en América Latina.

Desde un punto de vista bioelectromagnético, el cuerpo humano nunca ha estado expuesto a la radiación en la banda de 60 GHz en condiciones naturales, ya que estas frecuencias, que corresponden al pico de absorción de oxígeno molecular, están muy atenuadas en la atmósfera.

Además, una gran cantidad de líneas espectrales de grupos moleculares que contienen moléculas de carbono u oxígeno están ubicadas alrededor de 60 GHz. Además, estas frecuencias también se han utilizado en varios países con fines biomédicos, lo que sugiere la existencia de interacciones moleculares entre las ondas milimétricas y el cuerpo humano.

La absorción de oxígeno por parte de las ondas milimétricas de 60 GHz sobre células humanas, basicamente oscula y evita que el cuerpo absorba oxígeno. Los síntomas de esto es lo que estábamos viendo en Wuhan, donde la gente comenzó a caerse al suelo en plena via pública. Lo mismo se ha visto en países como Ecuador.

El daño que la tecnologia 5G causa sobre los humanos es algo que ha sido descrito recientemente. Doctores de todo el mundo han denunciado el daño que esta tecnologia tiene sobre los humanos y lo han descrito de esa forma.

“El lanzamiento de 5G es absolutamente una locura”, dice el Dr. Martin Pall dirigiéndose al NIH.

“Permitir que esta tecnología se use sin demostrar su seguridad es extremadamente temerario, ya que se sabe que las ondas milimétricas tienen un profundo efecto en todas las partes del cuerpo humano”, advierte el Profesor Trevor Marshall, Director de la Fundación de Investigación de Autoinmunidad, California.

“Los planes para emitir radiaciones de 5G de onda milimétrica altamente penetrantes desde el espacio seguramente deben ser una de las mayores locuras jamás concebidas por la humanidad. No habrá ningún lugar seguro para vivir”, advirtió Olga Sheean, ex empleada de la OMS y autora de No Safe Place.

Como ellos, científicos, médicos, organizaciones medioambientales y ciudadanos de varios países, piden que se detenga urgentemente el despliegue de la red inalámbrica 5G (quinta generación), que incluye 5G desde satélites espaciales.

5G aumentará enormemente la exposición a la radiación de radiofrecuencia (RF) en la parte superior de las redes 2G, 3G y 4G para telecomunicaciones que ya existen. La radiación RF ha demostrado ser dañina para los humanos y el medio ambiente. El despliegue de 5G constituye un experimento sobre la humanidad y el medio ambiente que se define como un delito en virtud del derecho internacional.

A partir de más de 10,000 estudios sobre 2G, 3G y 4G, ya está claro que estos sistemas de redes de radiación de radiofrecuencia (RF) de red inalámbrica están causando problemas de salud agudos y crónicos significativos, incluidas enfermedades que amenazan la vida como el cáncer, enfermedades cardíacas, tipo- 2 diabetes y trastornos mentales, como depresión, ansiedad y aumento de las tendencias suicidas.

Más allá de las declaraciones de personas informadas que denuncian el lanzamiento de 5G, también hay organizaciones importantes que advierten sobre sus peligros. El llamamiento internacional para detener el 5G en la Tierra y en el espacio tenía aproximadamente 31,300 signatarios al 11 de enero de 2019.

Los gobiernos de planeta trabajan juntos para avanzar la agenda de los que gobiernan el planeta, varios niveles por encima de ellos. El supuesto Covid-19 es un ejemplo de ello, sea atravez de patógenos o por medio de tecnología de radio frecuencia.

Este artículo no intenta decirle a usted como debe pensar o que debe creer, sino brindarle información que no es posible obtener en medios de comuncación tradicionales, para que usted haga su propia conclusión. ¿Es el Covid-19 real o no? Esto dependerá de su percepción de la realidad. No lo culparía si usted concluye que la realidad se asemeja mucho a la ficción.

¿Quién decide sobre la vida humana, sobre controlarla o eliminarla? Deje su comentario abajo.

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About the author: Luis R. Miranda

Luis R. Miranda is an award-winning journalist and the founder & editor of The Real Agenda News. His career spans over 23 years in every form of news media. He writes about environmentalism, education, technology, science, health, immigration and other current affairs. Luis has worked as on-air talent, news reporter, television producer, and news writer.

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