|Tuesday, February 18, 2020
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La Sociedad se está convirtiendo en un Mundo sin Clases ni Fronteras 


Activista y escritor canadiense Kevin Galalae cree que el mundo está en el camino para alcanzar el sueño tecnocrático globalista de acabar con los Estados-nación

Hace muchos años, cuando el mundo estaba todavía en su mayoría subdesarrollado, la élite que controla el planeta ideó un plan para obtener el máximo rendimiento de cada recurso que nuestro planeta tenía. En su viaje para convertirse en una clase “superior”, los globalistas decidieron que era su deber asesinar a la mayoría de la población del mundo, porque si se mantenía sin restricciones, los humanos devorarían el planeta vivo.

En lugar de tratar de educar y enseñar a la humanidad acerca de los límites que serían necesarios con respecto al uso de los recursos, el consumo y el crecimiento de la población, comenzaron a usar armas químicas y biológicas como parte de su política para deshacerse de miles de millones de personas en lo que el autor canadiense Kevin Galalae identifica como la actual Política de Despoblación Global.

En su libro “Killing Us Soflty: The Global Depopulation Policy”, Galalae expone la realidad de la despoblación planetaria. Durante su búsqueda para revelar el asesinato de millones alrededor del mundo, incluyendo aquellos que no pudieron nacer, Galalae ha contribuido al despertar global sobre las políticas de despoblación forzada. Él aboga por informar a la gente acerca de lo que él cree que es un problema de sobrepoblación para que la gente sea consciente y voluntariamente pueda detener las tasas de reproducción actuales.

Galalae, quien es de origen rumano, cree que la humanidad es capaz de hacer lo que los globalistas no pueden, es decir, educarse y cambiar sus costumbres con respecto al uso de los recursos, el consumo y las tasas de natalidad.

A pesar de que la historia demuestra que la élite cuidadosamente planeó usar a la gente como ganado para explotar los recursos del planeta, para más tarde desecharlos cuando los avances tecnológicos les permitiera mecanizar la producción industrial, Galalae cree que la decisión de los globalistas se produjo en reacción a una realidad en que la población ya estaba fuera de control.

Según Galalae, está en manos del pueblo tomar el poder de las manos de la elite, exigiendo el fin de la actual agenda y asumiendo la responsabilidad en sus propias manos. Galalae ha creado un documento que se llama Nuestra Mente, que él cree que podría convertirse en el modelo para una nueva realidad global, donde la gente viva en un mundo sin fronteras; una sociedad globalizada sin clases. Él cree que los Estados-nación, aunque fueron útiles durante algún tiempo, son ahora cosa del pasado.

Según su investigación, las fronteras son responsables de la desigualdad social y económica, ya que limitan la libre circulación de personas. Durante una reciente entrevista, Kevin Galalae explicó que planes tales como la Agenda 21, la Ley del Tratado del Mar y el Estudio de  Biodiversidad de las Naciones Unidas son “píldoras amargas” que la humanidad debe tragarse con el fin de tener un futuro prometedor. Por otra parte, él dice que la aplicación de las políticas contenidas en las propuestas globalistas tradicionales son “males necesarios” que todos debemos soportar. Cuando se le preguntó sobre el destino de la humanidad, dice que “el control de la población era la solución lógica para el viejo dilema de asegurar que las personas no superaran los recursos disponibles y que la desesperación les llevara a recurrir a la invasión de sus vecinos más débiles para tomar lo que no era suyo.”

Entrevisté al Sr. Galalae sobre el futuro de la sociedad y de su propuesta de convertir el mundo en una sola unidad, un mundo feliz como él lo describió.

Luis Miranda: Parece existir una contradicción en la élite acerca de por qué nos están matando de manera flagrante. Parece que todo lo que se necesita para hacer que la gente sea más consciente sobre el medio ambiente, el crecimiento de la población, la salud, etc, es la educación. Es por esto que usted probablemente está en la lucha, escribiendo libros e intentando educar a la gente. Supongo que la pregunta es ¿por qué los globalistas no hicieron una campaña mundial de educación de las masas, en lugar de una campaña de muerte en el mundo?

Kevin Galalae: Habían demasiados obstáculos estructurales y prácticos en el camino. Estaban, en otras palabras, limitados por las circunstancias. Al final de la Segunda Guerra Mundial, Europa estaba en ruinas, Japón devastada por las dos bombas atómicas, China apenas mantenía cuerpo y alma juntos, y el resto del mundo estaba severamente dañado y traumatizado por la brutalidad del conflicto. No había tiempo para la educación y no había un público receptivo.

Los estadounidenses tuvieron que actuar y tuvieron que hacerlo de inmediato. Y así lo hicieron también los soviéticos. Salvar a Europa y Japón de hambre fueron prerrogativas militares y de los métodos elegidos fueron contundentes y brutales, pero eficaces. Paralelamente a los esfuerzos de reconstrucción, que fueron inmediatos, se estaba haciendo un esfuerzo a largo plazo para salvaguardar la paz y estabilidad, que dependían enteramente de la capacidad de controlar el crecimiento demográfico.

Una vez que los americanos y los soviéticos decidieron utilizar el envenenamiento encubierto para controlar la población no había vuelta atrás. Estaban comprometidos con el genocidio y ni la ley ni el pueblo ni el proceso político podría tener o habrían justificado sus acciones. Al mismo tiempo, si no hubieran actuado en el acto y si hubieran esperado otra generación o dos, hubiera sido demasiado poco y demasiado tarde.

La detención de crecimiento de la población requiere de tiempo. Objetivos demográficos sólo pueden lograrse a través de múltiples generaciones. Es como redireccionar un trasatlántico  contra el viento y las corrientes oceánicas con sólo dos remos. Es una batalla en contra del orden natural de las cosas, ya que desafía a los instintos humanos más fuertes, el instinto de supervivencia y el instinto de procrear. Sólo el hombre puede detener al hombre hasta el momento en que el hombre adquiere la sabiduría para evitarlo. Esa sabiduría esta sólo ahora al alcance de la mayoría.

Luis Miranda: Mi conjetura es que los globalistas siempre tuvieron la intención de utilizar a todos como ganado para explotar los recursos del planeta, hacerse todo poderosos, y una vez que nuestro trabajo no fuese lo suficientemente bueno para ellos, porque ya tenían la tecnología para hacerlo mejor sin nosotros, se librarían de los esclavos. De lo contrario, se habrían empleado su largo brazo para educarnos hasta tener consciencia sobre el uso de los recursos. Pero ese no era su objetivo. En mi investigación, he descubierto que nunca se preocuparon por el planeta o el pueblo, porque ellos creen que son una raza superior, que sería capaz de lanzarse fuera de este planeta una vez que hubieran acabado con todos los recursos.

Kevin Galalae: No, no hubo un plan maestro para sacrificar a la población humana. La comprensión de que el crecimiento demográfico incontrolado llevaría una y otra vez a guerras devastadoras sobre los recursos motivó a la clase política a encontrar un sustituto a la guerra y por lo tanto evitar la confrontación nuclear, que sería el fin de todos los hombres, ricos y pobres por igual.

Las alianzas no habían logrado mantener la paz, la Liga de las Naciones no había logrado mantener la paz, por lo tanto, algo nuevo y radical tuvo que ser tratado. El control de la población era la solución lógica para el viejo dilema de asegurar que las personas no superaran los recursos disponibles y que la desesperación les hiciera recurrir a la invasión de sus vecinos más débiles para tomar lo que no era suyo.

La riqueza y el privilegio no producen desprecio por la naturaleza. Pueden producir desdén por la gente, pero no por la naturaleza. Todo ser humano en el planeta se preocupa por la naturaleza, independientemente de su posición social. El amor por la naturaleza está en nuestro ADN. La comprensión de que todos compartimos un planeta es elemental.

Aunque existiese la tecnología para permitir que unos pocos ricos se desplazaran a otros planetas, y si esos planetas estuvieran al alcance, ningún ser humano sería tan tonto como para abandonar la Tierra por los peligros del espacio. Estamos atados a nuestro planeta emocional y biológicamente y esta conexión es más fuerte que cualquier otra cosa.

Luis Miranda: ¿Qué le pasaría a cualquier nación individual, grupo de personas o individuo que no se adhiriera a su plan Nuestra Mente? No parece existir ningún espacio para la disidencia.

Kevin Galalae: La flexibilidad de permitir el disenso y respetar los estilos de vida de aquellos que se resisten a abandonar sus lealtades e ideologías anticuadas está integrado en el Principio Diez, que establece que debemos permitir “enclaves de las diferencias regionales y culturales obstinados a vivir cerca de sus normas y los valores, siempre y cuando se limiten a lo delineado claramente en áreas geográficas y no impongan sus reglas a los ciudadanos del mundo que pasan por o eligen o tienen que residir en sus áreas de control”.

Este enfoque permitirá una transición suave y humana a un sistema global al permitir a grupos  conservadores el tiempo para evolucionar hasta el nivel más alto de conciencia requerido por un mundo en donde se viva de acuerdo con los Principios de Nuestra Mente y con el bienestar de todo el mundo y de futuras generaciones en mente. En otras palabras, los más reacios a dar el salto de fe lo harán una vez que vean que la vida es mucho mejor y mucho más noble en una comunidad global que se ha emancipado a una vida más allá de los Estados-nación.

Luis Miranda: Su propuesta difiere mucho de la de la élite, pero en términos generales, Nuestra Mente es muy similar. Habrá mucha gente que se opone a la misma, debido a que millones de personas en todo el mundo todavía creen que, políticamente, los Estados-nación independientes son la mejor manera de mantener la paz. Algunos de los conflictos más graves en el siglo 20 se originaron en los esfuerzos de la elite para destruir los Estados-nación. ¿Cómo es el nacionalismo un obstáculo para la paz mundial?

Kevin Galalae: La progresión natural de las sociedades humanas ha sido de menores unidades a unidades más grandes. Así es como nos mudamos de clanes a las tribus a las aldeas a las ciudades a las ciudades-estado a los principados a los Estados-nación y, finalmente, las uniones políticas de multi-estado.

Los Estados-nación y sus fronteras constituyen líneas artificiales de división que no sólo son irrelevantes políticamente sino también un impedimento para la prosperidad y la cooperación global. Nos enfrentamos a problemas globales que requieren soluciones globales. Nos involucramos en el comercio mundial que requiere la eliminación de los aranceles y derechos.

Nos enfrentamos a los problemas ambientales que no se detienen en las fronteras nacionales. Los bienes y servicios que necesitamos se producen con los recursos naturales y humanos de todo el mundo y a pesar de las barreras proteccionistas establecidas por los países.

La gente no puede vivir y trabajar donde quiera y donde más se necesita, sino que en cambio son atrapadas dentro de las fronteras nacionales y encarceladas por los sistemas socio-políticos de sus países y sus burocracias que se auto perpetúan y que los mantienen como rehenes.

Lo que necesitamos es hacer añicos todas las líneas artificiales de división y fortalecer todos los denominadores comunes naturales. El Estado-nación es una entidad relativamente nueva y su tiempo ha pasado. Naciones reproducen la mentalidad de nosotros contra ellos, de los nativos frente a los extranjeros, de los extranjeros frente a los nativos. Sin embargo, somos todos los habitantes del planeta tierra y miembros de la misma especie, la especie humana.

Mirando la Tierra desde el espacio no vemos las fronteras. Sólo vemos los océanos y continentes. Esos son los únicos puntos naturales de división y que ellos han eliminado a través de los modernos medios de transporte y comunicación. Lo que se destaca en el camino a la libre circulación de personas y mercancías son las fronteras artificiales, que están siendo vigiladas como los muros de las prisiones, porque eso es lo que los estados-nación son, prisiones. Trate de inmigrar y usted sabrá lo que estoy hablando.

Los Estados-nación traen consigo hombres de uniforme en la frontera haciendo preguntas intrusivas, infringiendo nuestra privacidad, lo suficientemente fuerte como para destruir su  coche entero, hay que desnudarse, y ser interrogado durante horas. Significa ejércitos enfrentados contra ejércitos. Significa cantidades exorbitantes de dinero que se desperdician en amenazas inexistentes y el almacenamiento de armas y el pago de cientos de miles de hombres para que estén inactivos. Significa burocracias y obstáculos que limitan lo que podemos hacer y si podemos hacerlo, dónde podemos vivir y si podemos vivir allí, dónde podemos viajar y si podemos viajar.

Mi padre murió de un ataque al corazón mientras era acosado por matones como estos en la frontera entre Hungría y Austria, porque mi abuela, que viajaba con él, no tenía la visa apropiada de tránsito. No tengo ningún amor por los estados-nación y ningún uso para ellos. Son un anacronismo y espero ver el día en que no exista ninguno y yo pueda considerar y tratar a cada hombre en la tierra como mi compatriota y hermano.

Sólo un destino común evitará conflictos y asegurará la cooperación mutua y el beneficio universal. El Estado-nación es obsoleto y una barrera para estos objetivos necesarios. Nuestra casa es nuestro planeta, nuestro planeta entero, y no hay barreras artificiales que deben interponerse en el camino de nuestra libertad y de la fraternidad.

Luis Miranda: La democracia ha servido a la élite bien, ya que es mucho más fácil de controlar a las masas si ellos creen que tienen una elección, aunque en realidad no la tienen. En muchos países, la gente todavía habla de democracia como el origen de todas las bondades que el país. No se dan cuenta de que la democracia por lo general mantiene al país como rehén de las dictaduras de partidos políticos y grupos ideológicos.

Kevin Galalae: La democracia es tan imperfecta como el hombre mismo. Una democracia no es sólo tan buena como la calidad de su gente. Para mejorar la democracia tenemos que mejorarnos a nosotros mismos, nuestro nivel de educación, nuestra participación en la política pública, la conciencia de los obstáculos a la justicia y la prosperidad.

Nuestras democracias se ven abrumadas por nuestra falta de participación. Hemos perdido el control del proceso político de manera predeterminada, por nuestra falta de compromiso, por nuestro descuido y la pereza. No es la democracia la culpable, sino nuestra falta de participación. La democracia es un juego de equilibrio de las demandas en conflicto. Si un equipo deja de tirar toda la cosa se ??vuelve desequilibrada.

La Autocracia Global ha sustituido a la democracia nacional por nuestra apatía, porque estamos atrapados detrás de la política nacional, mientras que la política internacional, la única política que es importante en la era de la globalización, se lleva a cabo por la élite que se ha unido y ha tomado el control de la infraestructura institucional de la gobernanza global. Si queremos que la democracia funcione de nuevo tenemos que democratizar el sistema internacional de gobernanza.

Lo que necesitamos es más democracia, no menos. Lo que necesitamos es democracia a nivel internacional, si nuestras democracias nacionales quieren tener prosperidad una vez más en un mundo globalizado. Así las cosas, las democracias nacionales están siendo usurpadas y subvertidas por la autocracia global. Y eso se hace porque la élite está tratando de liberarnos de los grilletes de los Estados-nación.

Luis Miranda: ¿Por qué cree usted que el nacionalismo y los Estados-nación independientes son una amenaza para la paz mundial si la historia nos muestra exactamente lo contrario?

Kevin Galalae: Los Estados nacionales han cumplido su propósito y dejado de ser útiles. Ellos nos han permitido graduarnos de principados feudales a una entidad más grande de la organización social y política y de una forma más compleja y más grande en el área de la integración económica. Ahora que tenemos que pensar, comerciar y vivir en un mundo globalizado, el Estado-nación es demasiado pequeño en su alcance y visión para esta tarea. El nos mantiene en una época pasada, evita que los trabajadores se organicen a través de las fronteras para poder ser una fuerza contraria a la del capital, de ser libre de moverse a través de las fronteras sin impedimentos. Mantiene a las personas como sospechosas de otras naciones y en la competencia contraproducente con otras naciones por los recursos que deben ser compartidos sin los prejuicios prescritos por las prerrogativas nacionales y los sentimientos nacionalistas estrechos. Nos obliga a dedicar grandes cantidades de dinero y recursos en la preparación para la guerra con otras naciones.

La historia lejana muestra que los Estados-nación han contribuido a la paz mundial al permitir una mayor integración y cooperación. La historia reciente, sin embargo, muestra que los Estados-nación se interponen en el camino de nuestra necesidad de pasar a la integración global y la cooperación, que son absolutamente necesarios si queremos mantener la paz y promover la prosperidad, si estamos evolucionando a una civilización global, y si queremos preservar el planeta para las generaciones futuras.

Luis Miranda: ¿Cuál sería la diferencia entre el robo hecho por parte del gobierno de la propiedad privada y los ingresos de los individuos y de las empresas y lo que usted propone en los principios de Nuestra Mente?

Kevin Galalae: El sistema actual está animado por el lucro desnudo y en consecuencia, porque puede tomar más de los demás de lo que es su parte justa. Todo el mundo engaña a los demás por la mayor parte del pastel. La ley de la selva se aplica. Los abusos conllevan a un sistema que ha sido soportable siempre y cuando la economía crezca y la gente pueda al menos hacer una vida decente. En una economía en contracción, sin embargo, los abusos de este sistema ya no pueden ser ignorados porque un segmento creciente de la población ya no puede ganarse la vida. Por tanto, este sistema está colapsando bajo su propio peso y por su propia premisa autodestructiva.

Los principios de Nuestra Mente crean el derecho al trabajo y a un salario digno como derechos fundamentales. De este modo, se eliminan los incentivos incorporados en el sistema que excluyen, marginan, estafan y monopolizan. Al libre mercado no se le permitirá pagar los salarios que mantienen a las personas en situación de pobreza. Al mismo tiempo, a nadie se le permite estar inactivo. Será más barato emplear provechosamente a todo el mundo en lugar de mantenerlos fuera de la economía y de suprimir los salarios.

El dinero debe circular para mantener la economía fluyendo y la mejor manera de mantener el dinero en circulación es por la participación universal y un salario digno. Una vez que todos están trabajando, la carga para el Estado, para los programas de bienestar disminuirá considerablemente y el número de horas de trabajo de todos disminuirá. Esto, por supuesto, sólo puede funcionar si se aplican todos los principios de Nuestra Mente, ya que ellos son complementarios.

La razón de ser de la economía será garantizar la seguridad económica de cada individuo, no para aumentar las ganancias para unos pocos elegidos. En un sistema así no habrá razón y ningún incentivo para robar a los demás, o para que el Estado robe a las personas y las empresas. Tal sistema no será acusatorio o de competencia, sino que será simbiótico y cooperativa.

Luis Miranda: ¿Cómo se pondrá en práctica la igualdad fiscal, ya que hay muchas lagunas para las empresas para evadir el pago de impuestos? ¿Quién va a hacer cumplir el pago de impuestos, tasas, especialmente de las corporaciones? ¿Cómo resolver la evasión fiscal a través de la filantropía?

Kevin Galalae: El principio 1 simplifica el código tributario y une todos los perceptores de ingresos junto a la cadera de manera que no existirán lagunas o complejidades fiscales. Todo el mundo paga 25 % de impuestos, con aumentos o disminuciones en todo el sistema, y la mayor fuente de ingresos no puede recibir más de 10 veces el salario de los más bajos. En tanto que la productividad se mantenga en un nivel razonable. Los perezosos no están autorizados a arrastrar hacia abajo al resto, y por eso la economía debe mantenerse bien. Para sellar el sistema, el dinero físico puede ser eliminado por completo y reemplazado con una moneda digital mundial, que es a donde nos estamos dirigiendo.

Luis Miranda: ¿Por qué culpar al capitalismo por la desigualdad social, si el planeta no ha disfrutado de capitalismo de libre mercado durante 100 años? Tal vez durante mucho más tiempo?

Kevin Galalae: Es el capitalismo desenfrenado al que culpo; pues este carece de una conciencia social, ciega a la destrucción del medio ambiente, indiferente al sufrimiento humano. El capitalismo desenfrenado nunca debe ser libre, pues significaría la muerte de todos nosotros. Las consideraciones económicas no pueden estar por encima de todo lo demás. El capitalismo de libre mercado liberaría capital de todos los aspectos sociales, humanitarios, ambientales y políticos. El ánimo de lucro que opera en un vacío social conduciría todo al mínimo común denominador: salarios, condiciones de trabajo, seguridad, pensiones, etc.

Debido a que las consideraciones económicas son tan inmediatas, tan inevitables y tan universales, ellas ya poseen una ventaja natural sobre todos los demás aspectos de la sociedad, por lo que deben ser atemperadas por los fuertes controles en tiempo real y la planificación estratégica a largo plazo. En otras palabras, deben ser humanizadas y domesticadas. El deseo humano no conoce límites, por lo que debe ser atemperada por nuestra conciencia colectiva. Una economía de libre mercado desenfrenada sería como dejar que el deseo humano ande suelto y sin control. El resultado, como estamos viendo, es la avaricia inmoral y sin sentido.

Por otra parte, una economía de libre mercado desenfrenada es desordenada, derrochadora y sin dirección porque es fundamentalmente el caos. Carece de una inteligencia rectora y la vida humana no puede prosperar en el caos, pues necesita orden. Caos engendra crueldad. Orden engendra compasión.

Luis Miranda:
En relación con el Nuevo Orden Mundial que usted habla; en el evento de que se adoptara su propuesta, sería difícil encontrar a alguien que quiera que la ONU o cualquier otra organización globalista estén a cargo de toda la fuerza militar o las leyes. La preocupación de la gente acerca de la ONU o cualquier otro organismo que controle un ejército o la política mundial proviene del dictado que dice algo así como que “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.” ¿No es mejor involucrar a la gente a nivel local para entender la política y para participar en lugar de sentirse marginados y tirar las manos en alto con resignación mientras que dan el poder a los globalistas?

Kevin Galalae:
La Organización de las Naciones Unidas debe convertirse en la Organización del Pueblo Unido. Debemos mantener su infraestructura pero sustituir su corazón. Debemos democratizarla antes de que podamos confiarla con cualquier cosa. Pero eso no puede suceder hasta que las fronteras de las naciones dejen de existir.

Estoy de acuerdo. Involucrar a las personas a nivel local impulsará la corrupción hacia abajo, ya que habrá más ojos mirando y más mentes que contribuyen al proceso de toma de decisiones. Los intermediarios del poder ya no serán capaces de esconderse en sus torres de marfil lejos del escrutinio y los gritos de las masas.

Luis Miranda:
¿No cree que la política que se ejecuta localmente garantizan una mayor responsabilidad al electorado?

Kevin Galalae : Sí, la política local garantizará una mayor responsabilidad, pero las cuestiones geopolíticas y estratégicas se requiere una visión más amplia que la política local no puede proporcionar. El mundo no puede ser ejecutado por un millón de entidades locales, cada uno buscando el bienestar de sólo un pequeño número de personas locales. No habrá coordinación,  y cooperación sin dirección, sin propósito común y sin destino común. El mundo estaría sumido en disputas sin sentido sobre cuestiones pequeñas, mientras que las cuestiones más importantes siguen sin resolverse hasta que sea demasiado tarde.

Es por ello que la política local debe estar restringida a las cuestiones locales. Una vez dicho esto, las entidades políticas nacionales e internacionales deben ser conscientes de la realidad sobre la base de que sólo la política local puede medir adecuadamente. Estructuras políticas locales, nacionales y globales son igualmente necesarios, pero cada una debe limitarse a las distintas áreas de responsabilidad y actuar para controlar y equilibrar los fracasos y los abusos de los demás.

Luis Miranda:
La apertura de fronteras, como demuestra la historia reciente, sólo perjudica las  condiciones de vida, destruyen la industria y crea manadas de subclases. De nuevo, esto tiene mucho que ver con el nacionalismo y las normas de vida en diferentes partes del mundo. No parece realista tratar de hacer que todos vivan bajo las mismas normas sociales, económicas, etc. ¿No es verdad  que la imposición de una cultura sobre otra cultura causa balcanización y desestabilización que finalmente rompen las sociedades?

Kevin Galalae: No puede haber paz y estabilidad en el mundo, y sin pudor, hasta que compartamos un destino común. Para que esto ocurra, las naciones deben ser desintegradas . Son los muros que nos separan. La transición de un mundo de Estados nacionales independientes para un mundo unido no puede ser sin dolor o sin sacrificios. Es el cambio más grande en la historia, tanto en su alcance como su tamaño. No sería razonable esperar una transición sin problemas. También no sería razonable creer que se puede lograr sin enormes sacrificios por parte de todos.

Las diferencias culturales, lingüísticas, religiosas y políticas entre las naciones y las regiones son el resultado de siglos de aislamiento físico. Ese aislamiento se ha ido y cuanto más nos relacionamos unos con otros y entre más interdependientes seamos, más parecidos seremos. Hay un proceso de homogeneización cultural en marcha que avanza a un ritmo rápido y es imparable.

No tiene sentido lamentar la pérdida de culturas y lenguas, porque nada se pierde. Todo se está vertiendo en un mundo feliz que es de nuestra propia creación y que contiene el alma y la materia de cada ser humano en la Tierra y las ideas e ideales de cada cultura que alguna vez vivió.

Estamos forjando una cultura nueva y común. Hagámoslo manteniendo los mejores aspectos de cada uno y descartando lo peor. Hagámoslo de todo corazón, no con tristeza. Quiero vivir para ver el día en que pueda recoger mis maletas y pasar al otro extremo del mundo para vivir y trabajar sin que nadie me impida hacerlo.

Luis Miranda: ¿No es la política de apertura de fronteras una de las herramientas para el conflicto social, la balcanización, la inestabilidad y en última instancia, la descomposición de los Estados-nación?

Kevin Galalae: Se percibe como tal, si no se comprende el objetivo subyacente, que es la unidad global. A medida que las estructuras socio-económicas de los estados-nación se rompen al ser reconstituidos a nivel mundial, grandes trastornos son inevitables. Es el dolor a corto plazo para obtener beneficios a largo plazo. El conflicto surge porque las personas no entienden el objetivo y desconfían de la autoridad, que está haciendo un pésimo trabajo de explicar tanto su propósito como las consecuencias de su realización.

Es como si se avergüenzan de admitir que están involucrados en un proyecto de aniquilar naciones y liberarnos de los grilletes de las ideologías pasadas y sistemas arcaicos. Deberían estar gritando a los cuatro vientos con orgullo y valentía, porque es la tarea más noble.

Luis Miranda: No es cierto que los acuerdos de libre comercio han demostrado ser herramientas corporativas de control monopólico, donde las corporaciones que escriben los acuerdos consiguen ventajas incomparables frente a las economías más pequeñas y vulnerables?

Kevin Galalae: Acuerdos de libre comercio son los troyanos necesarios para romper el proteccionismo nacional y el aislamiento. Las corporaciones son los gigantes necesarios para realizar esta tarea costosa y que requiere mucho tiempo. Las pequeñas empresas no tienen los medios ni la capacidad de resistencia necesaria para hacer añicos las viejas y arraigadas estructuras económicas. Una vez que las naciones se han ido y las barreras y los obstáculos que se interponían en el camino de la circulación libre y sin restricciones de mano de obra y el capital se han ido con ellos, incluso la empresa más pequeña será capaz de vender sus productos y servicios en todo el mundo.

Las corporaciones y los acuerdos de libre comercio son males necesarios durante este período de transición entre la segmentación nacional para la unificación global. El esfuerzo de la globalización no tiene por qué ocuparse de las economías pequeñas y vulnerables, ya que el objetivo es la creación de un único mercado global del que todos se beneficiarán. Estamos pasando por dolores de parto y es sangriento y desordenado, pero tenemos que soportar el dolor para ver nacer el nuevo bebé.

Luis Miranda: ¿Cómo funcionaría el llamado libre comercio bajo los principios de Nuestra Mente?

Kevin Galalae: Una vez que los estados nacionales se han ido, las instituciones de Breton Woods serán obsoletas. Su objetivo ahora es la de supervisar la creación de un sistema socio- económico global, lo que requiere la destrucción de los sistemas nacionales viejos y fragmentados y su reconstitución en un nuevo y unificado sistema global. Las corporaciones llegaron a ser debido a las políticas de las instituciones de Bretton Woods, que necesitaban esos colosos económicos para arrasar las protecciones nacionales.

Visto desde esta perspectiva, las políticas son las herramientas políticas y jurídicas de las herramientas económicas de destrucción , el arma y la munición . Pero son más que eso, ya que no se limitan a destruir el viejo también crean la nueva . Como tales, son también el ladrillo y el mortero de este nuevo edificio global.

Los globalistas necesitan destruir lo viejo para crear lo nuevo de sus cenizas. Lo hacen a través de la coerción monetaria. La historia demuestra que todos los intentos de forjar la unidad mundial por la fuerza militar han fracasado. Es por eso que la coerción monetaria ha sustituido a la fuerza militar como el medio para lograr el objetivo secular de la unidad global.

Dado que las personas no pueden ponerse de acuerdo en nada, se necesita alguna forma de coacción para obligar a todos a marchar en la misma dirección y jugar con las mismas reglas. Coerción monetaria es la menos dolorosa. También tiene la ventaja de desviar la ira y frustración hacia una entidad no física. El sistema monetario y la llamada mano invisible del mercado son abstracciones. Uno no puede sacar su enojo con abstracciones. No se puede disparar al dinero o bombardear el libre mercado, como se podría disparar a una fuerza militar que invade y bombardea una base.

Estas instituciones, por lo tanto, son cualquier cosa menos ineficaz.

Luis Miranda: ¿Habría alguna garantía de que los países más poderosos se regirán por las leyes de Nuestra Mente si no hay un poder global para hacer cumplir sus principios?

Kevin Galalae: Si los principios de Nuestra Mente no son ansiosamente y voluntariamente adoptados en virtud de su visión y la practicidad superior, entonces no hay fuerza en la tierra que puede imponerlas a los pueblos del mundo. Se trata de las ideas y los ideales contenidos en los principios de funcionamiento que garanticen su éxito. Pero tienen que ser escuchados. Una vez oídos por la gente con las palabras de los principios, sus corazones y sus mentes los seguirán.

Por eso digo que lo que el mundo necesita no es un nuevo orden mundial, pero una nueva era axial. Es decir, nuestra evolución depende de nuestra capacidad de elevarse a un nivel superior de conciencia, no en nuestra voluntad de someterse a una fuerza política mayor. Los principios de Nuestra Mente muestran a la gente cómo elevarse a un nivel superior de conciencia. Las Naciones Unidas coaccionan a los pueblos y naciones a que presenten su voluntad.

Los principios dan sentido a la vida de las personas y forma a la civilización humana. Se ata lo local a lo global y lo individual a lo colectivo, sin sacrificar la libertad individual y la dignidad humana. Las personas y los países que no tienen que cumplir con los principios deben abrazarlos como un hombre abraza a una mujer, con amor y ternura.

Usted no tiene que obligar a los hombres y mujeres a que se busquen el uno al otro. Lo hacen porque está dentro de su naturaleza. Los seres humanos se sienten atraídos por lo que es bello, a lo que es justo, a lo que es honorable. Los principios de Nuestra Mente son exactamente eso.

Luis Miranda: ¿Es usted partidario de que la ONU sea el único juez que resuelva los conflictos internacionales?

Kevin Galalae: No. Nosotros, el pueblo, necesitamos tomar el control de la ONU. Las Naciones Unidas deben convertirse en las Gentes Unidas. Democratizar las palancas de la gobernanza internacional exige que nos elevemos en el control de masa y la demanda. Pero no podemos exigir el control a menos que tengamos un plan mejor que la élite.

Los principios de Nuestra Mente son nuestro plan. Debemos ponernos de acuerdo en él y conseguir apoyarlo. No habrá conflictos si todos estamos de acuerdo en lo mismo y contribuimos y nos sacrificamos por los mismos objetivos. No habrá resistencia si es nuestro plan, si estamos trabajando para esto y si todos entendemos lo que queremos y cómo hacerlo.

Si hablamos y actuamos como una manada de animales aturdidos la élite no nos hará caso y seguir adelante en sus propias maneras y a nuestra costa, y no porque quieran, sino porque no tienen otra opción. Pero si somos más inteligentes de lo que son, entonces ellos dejarán espacio para la mayor inteligencia y el mayor corazón.

Luis Miranda: ¿Seria la ONU es el único órgano con poder militar?

Kevin Galalae: El Papa no tiene la fuerza militar pero aún demanda un tremendo respeto. El Dalai Lama no tiene ni un solo soldado, pero él es la encarnación de los mejores rasgos de la naturaleza humana y cuando habla, miles de millones escuchan. Mohammed está muerto desde hace casi catorce siglos, pero él está vivo y bien en los corazones de mil millones de musulmanes, como Jesús está vivo y bien en los corazones de mil millones de cristianos, y como Gandhi está vivo y bien en los corazones de un mil millones de indios, ya sean hindúes o no.

La mayor potencia del mundo no se deriva de la fuerza militar sino del poder de convicción, esa mezcla de amor y la razón.

No quiero ver a ningún poder militar absoluto. Quiero retirar la profesión militar para el olvido. Quiero poner el poder de la convicción en el corazón de cada hombre y de la mujer, para que estén animados por el amor y la razón, no por un instinto base. Cuando cada ser humano en el planeta está animado por el amor y la razón y la civilización humana les da poder para poner amor y la razón en el centro de sus vidas y en el núcleo de su existencia, no habrá necesidad de tener ejércitos o armas.

Ni la ONU ni ninguna otra región u organización debe recurrir al poder militar. En la era de la iluminación sólo el importa el poder de la convicción.

Luis Miranda:
¿Apoya la legislación o las políticas como la Agenda 21, la Ley del Tratado del Mar o el Estudio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica?

Kevin Galalae:
La Agenda 21 es una medicina amarga que todos debemos tomar si el mundo ha de mejorar. Es necesario revertir el daño hecho durante generaciones, ya que no tenemos o no podríamos prever las consecuencias futuras de nuestras acciones combinadas. Hemos enfermado el mundo y ahora tenemos que curarlo.

La Ley del Tratado del Mar es para los mares lo que la Agenda 21 es para la tierra. En él se establecen las normas globales sobre el uso de esos recursos. Sin ese marco, los mares y los océanos seguirán siendo usados y abusados por todos.

El Convenio de Biodiversidad es para asegurar la continuidad de la vida en la tierra en todas sus formas.

Agenda 21 y de la Ley del Tratado del Mar muestran preocupación por las generaciones futuras, mientras que el Convenio de la Biodiversidad muestra preocupación porque todos vivan en la tierra y no sólo la humanidad.

Estoy a favor de los objetivos de los tres, pero detesto la forma deshonesta en la que se están llevando a cabo y la forma paternalista en la que estamos siendo privados de conocimiento de los objetivos ocultos y paralelos de estos tratados internacionales, todos los cuales dependen de detener y revertir el crecimiento de la población.

Que existe la necesidad de regular y gestionar todos los recursos de manera sostenible es un testimonio del hecho de que estamos aprovechando todos los recursos naturales que la tierra tiene que ofrecer y estamos consumiendo más allá de la capacidad del planeta para regenerarse, dejando un mundo despojado a nuestros hijos. Nos guste o no, esto tiene que parar y esto sólo se puede detener si hacemos un esfuerzo activo para conservar y preservar y si disminuimos nuestros números a un nivel sostenible. Esto va a ser un proceso doloroso. Estamos pagando por los pecados y la ignorancia de nuestros antepasados.

Luis Miranda: ¿Qué importancia tendría la familia (una madre, un padre y sus hijos) en un mundo gobernado por Nuestra Mente?

Kevin Galalae: La familia es la molécula elemental del organismo vivo de la civilización humana. Sin ella no hay civilización y no hay humanidad. La familia es la incubadora y la bóveda de amor y el amor es la sangre de la humanidad y de la energía que alimenta la vida humana. Tú destruyes la familia y se destruye la humanidad. Todo en Nuestra Mente y todo sobre esta propuesta es para mejorar y ayudar a la familia. ¿Por qué? La razón es simple. El hombre sin mujer no es nada, como la mujer sin el hombre no es nada. La familia es donde el hombre y la mujer pueden unirse y comprometerse entre sí para que puedan construir un mundo mejor para sus hijos, la suma total de su amor y esfuerzos.

Luis Miranda: ¿Un mundo regido por los principios citados fomentaría la educación de los niños en la familia, en lugar de en centros de adoctrinamiento controlados por los gobiernos?

Kevin Galalae:
La familia debe ser y debe permanecer en el centro de la educación de los niños. Sólo la familia puede enriquecer la educación de un niño con las virtudes y cualidades de carácter, en oposición al conocimiento meramente factual. Sólo la familia puede alimentar el hambre de los niños para el amor y el afecto. Sólo la familia puede dar desinteresadamente el amor incondicional que los niños necesitan para prosperar.

La importancia de la familia se encuentra también en su capacidad para dar variedad y matices a la educación de los niños. Por lo tanto, es tan importante para la continuidad de la especie como la variación biológica es para la continuidad de la vida.

Las escuelas y las universidades alimentan sólo de la mente, pero no forjan el espíritu. Las familias hacen eso. Por otra parte, la adquisición de conocimientos está experimentando una revolución de aprendizaje hacia el auto aprendizaje. Las computadoras y la World Wide Web han hecho que la información sea accesible a todos nosotros en casa. Una vez que los niños aprenden a aprender y adquieren un amor por el aprendizaje, las escuelas se convierten en cosas redundantes. El mundo es el mejor salón de clases y la era digital trae el mundo a nuestros hogares.

Luis Miranda: ¿Cuál es su definición de Dios?

Kevin Galalae: Dios es las leyes naturales del universo, la danza de la materia y la energía, el amor que nos llena el corazón , la conciencia que nos permite conocer el bien del mal y la luz que genera toda la vida.

Luis Miranda: ¿No son usted y su familia víctimas de la transición que la humanidad está experimentando y que al parecer va a resultar en el futuro que usted aboga?

Kevin Galalae:
Sí, yo soy una víctima de la dolorosa transición a la gobernanza mundial. Mi caso particular es muy interesante, ya que encarna las muchas cosas que pueden salir mal cuando la comunidad internacional persigue sus objetivos de globalización mediante la coerción y la manipulación. En primer lugar, el muro de silencio necesario para ocultar el esfuerzo de la despoblación ha obligado a limitar nuestros derechos de expresión  y como soy una persona bastante clara, fui víctima de un programa de vigilancia y censura instituido para controlar la libertad de expresión a través de las universidades.

En segundo lugar, porque el mundo musulmán es el último punto de resistencia, los globalistas han necesitado demonizar y vilipendiar a los musulmanes para debilitar su determinación y protecciones antes de invadir sus países, y como he defendido los derechos de expresión para todos en el mundo académico, incluidos los musulmanes, me convertí en el objeto de odio racial, la intolerancia y los prejuicios, incluso dentro de mi propia familia. La represalia que sufrí como resultado de esto – y que tenía la intención de asustarme para silenciarme – ahora es parte del registro público, pero fracasó.

En tercer lugar, amargado por las represalias y la venganza, yo defendí y expuse los programas y las políticas fundamentales de la agenda global de despoblación, por lo que entré en conflicto directo con los guardianes de la política de despoblación. De la desesperación por su fracaso para obligarme primero a la sumisión y luego a contenerme, las autoridades han abusado  el estado de derecho aún más, con resultados aún más desastrosos para la credibilidad y la legalidad del sistema. Pero eso es lo que sucede cuando se persiguen objetivos ocultos en formas insidiosas e inmorales. Las personas pasan a ser secundarios a la meta mayor, al igual que los derechos y libertades están siendo violados por prerrogativas de seguridad internacional. Las herramientas contundentes de la gobernanza mundial, las cuales carecen de supervisión democrática adoptan  la violencia estructural en un alto orden de magnitud.

Luis Miranda: Si todo lo que la élite ha buscado después de la guerra ha sido la creación de un Gobierno Mundial, para “salvarnos a todos de nosotros mismos” , todo lo bueno y todo lo malo que sucede es parte de la transición que, según usted, todos tenemos que pasar por el fin de lograr el objetivo final de tener una sociedad sin fronteras, sin clases. ¿Se puede decir entonces que su familia, desde el momento en que su padre fue víctima de abuso por los comunistas hasta ahora, cuando usted sufre el abuso de las autoridades canadienses, paga el precio en la transición para alcanzar la sociedad global perfecta?

Kevin Galalae:
Mi familia ha pagado el precio más alto, porque eso es lo que pasa con la gente que nunca va a renunciar a sus derechos y libertades y que nunca va a prostituirse o aceptar y apoyar mentiras para beneficiarse social o económicamente. Sin gente que está dispuesta a sacrificarlo todo por su conciencia y el bien común, la sociedad habría caído víctima de la tiranía. Mis sacrificios, los sacrificios de mi padre y los sacrificios de activistas y luchadores por la libertad de todo el mundo están previniendo que el proceso de transición a una sociedad global se desintegre en la anarquía y la falta de corazón.

Somos la última salvaguardia restante de la dictadura mundial durante esta transición difícil y peligrosa. Somos los que van a tomar las armas cuando las autoridades se sobrepasen. Nosotros somos los que infunden temor en aquellos que han usado el poder desenfrenadamente y que sienten la tentación de usarlo sin tener en cuenta la vida y el sufrimiento humano. Estamos aquí, estamos aquí para quedarnos, y hemos trazado una línea en la arena y la defenderemos con nuestras vidas.

Luis Miranda: ¿Es Barack Obama el último “héroe” globalista que ha contribuido a hacer avanzar la agenda de la élite?

Kevin Galalae: El esfuerzo de globalización no tiene héroes. Está en las manos de los burócratas, tecnócratas y administradores. Están montando un caballo salvaje y apenas son capaces de permanecer en la silla. La agenda de la élite, es decir, para crear un mundo sin fronteras, se convertirá en nuestra agenda una vez que tomemos el control del proceso. En vez de ser víctimas indefensas nos convertimos en dueños de nuestro destino.

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About the author: Luis R. Miranda

Luis R. Miranda is an award-winning journalist and the founder & editor of The Real Agenda News. His career spans over 23 years in every form of news media. He writes about environmentalism, education, technology, science, health, immigration and other current affairs. Luis has worked as on-air talent, news reporter, television producer, and news writer.

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