Entonces, ¿No deberías estar prestando mucha atención a lo que ingieres?

La mayoría de nuestros lectores son probablemente conscientes de la diferencia entre lo que es un alimento y lo que son productos procesados que son vendidos como si fueran alimentos.

Sin embargo, los productos procesados están más cerca de nuestras neveras y mesas de lo que pensamos, hasta cuando tenemos cuidado con lo que comemos.

El supermercado promedio, lo que la mayoría de la gente reconoce como su única fuente de alimentos, está infestado de productos ensamblados en laboratorios y fábricas, y no en las cocinas.

La razón de esto es que, para que las empresas de alimentos puedan vender sus productos a millones de personas, mientras que obtienen una ganancia, necesitan añadir sustancias a esos productos.

La adición de sustancias artificiales es parte de un proceso conocido como ingeniería de alimentos. Esto no quiere decir que toda la ingeniería de alimentos sea mala, sólo significa que la mayoría de las personas comen alimentos que son procesados y no naturales.

Los cuerpos de las personas reaccionan de manera diferente a la ingestión de alimentos verdaderamente naturales -los que recogemos con nuestras propias manos de árboles o plantas, y que ojalá hayamos plantado nosotros mismos- y productos industrializados que parecen ser frescos debido a la ingeniería que sufrieron en una “línea de ensamblaje”.

La pregunta es, ¿qué tan cerca están los productos alimenticios modificados de nuestras cocinas y mesas?

La respuesta es: muy cerca. Tan cerca que para la mayoría de la gente es difícil distinguir entre comida de verdad y un producto industrializado.

Es por eso que muchos gobiernos locales, estatales y federales de todo el mundo han decidido prohibir la importación o la venta de ciertos productos industrializados, mientras que otros han aprobado leyes para etiquetar los alimentos procesados ​​que tienen ingredientes cuya seguridad está todavía en duda.

El prohibir ciertos productos pueden parecer una medida radical, pero este paso se ha adoptado en conformidad con el sentido común y desde el punto de vista nutricional. Es decir, hay demasiados alimentos procesados ​​que han demostrado ser poco saludables para el consumo humano.

El etiquetado de productos procesados -aunque se considera como innecesario por los fabricantes de los organismos genéticamente modificados y otros alimentos- realmente facilita la elección de los consumidores y les ayuda a estar más y mejor informados.

Algunas de las sustancias utilizadas para la producción de alimentos industrializados incluyen transgénicos, aditivos y promotores del crecimiento, que junto con ciertas prácticas de producción resultan en productos que son perjudiciales para los seres humanos, los animales y el medio ambiente.

Sin lugar a dudas, la lista de productos no alimenticios que pasan como alimentos reales es larga, pero vamos a echar un vistazo a un puñado que puede ser sorprendente, ya que la mayoría de nosotros pensamos que ellos son productos que ayudan a nutrir nuestra salud.

La clave para determinar si un alimento es bueno o malo se basa en muchas consideraciones, pero la que es probablemente más racional es verificar si los alimentos que comemos nos hacen sanos o enfermos. Los consumidores tienen que hacerse preguntas como las siguientes:

¿Soy adicto a este alimento, o lo como porque es nutritivo y delicioso?
¿Me ayuda a estar en forma o no me hace subir de peso?
¿Mi colesterol estará bien o va a subir a las nubes?
¿Dónde fue este producto plantado o producido?
¿Cuánto tiempo de viaje tuvo hasta que llegó a mi mesa?
¿Qué ingredientes contiene? ¿Son natural o añadidos durante su producción?
¿Dura mucho tiempo hasta la putrefacción o son alimentos que necesito comer dos o tres días después de comprarlos?

La información obtenida al hacer preguntas como las anteriores es el tipo de información que las empresas de alimentos no quieren los consumidores pidan, ya que cuanto más saben sobre el origen de los alimentos, menos personas compraran sus productos. La clave para ser proficiente sobre lo que debemos y no debemos comer, es hacer nuestra investigación antes de ir al supermercado o a la feria. Así, será más fácil y rápido escoger los productos que necesitamos.

Los grandes conglomerados productores de productos procesados quieren tener la libertad de describir lo que quieran en las etiquetas y poder vigilarse a sí mismos en lo que respecta a la seguridad y la nutrición sin la intervención de organismos de control de seguridad alimentaria y nutrición. Sin embargo, no quieren que la gente tenga la libertad de elegir lo que quiere comer en base a lo que pueden aprender sobre el origen de los productos no procesados.

Como los gobiernos de todo el mundo relajan sus reglas de seguridad y nutrición a las grandes corporaciones, miles de millones de personas están expuestas a numerosas sustancias tóxicas contenidas en las latas, botellas, paquetes y cajas donde los productos no alimenticios se venden. Estas sustancias no sólo se encuentran en el producto en sí, sino también en las cajas, envases, botellas y latas que se utilizan para mantener los productos.

¿Cuáles son los mayores infractores?

Vamos a ver si esta lista te sorprende: Salmón y pescado en general, carne contaminada, refrescos gaseosos y deportivos, alimentos con colorantes artificiales saborizantes, pollo, pan, leche y productos lácteos en general.

Apuesto a que la mayoría si no todos los productos citados anteriormente hacen parte de su dieta diaria, pero usted no se dio cuenta que eran potencialmente peligrosos para su salud. La pregunta es, por supuesto, por qué son peligrosos?

La respuesta es a está pregunta es porque contienen sustancias artificiales producidas en laboratorios que se agregan durante su fabricación para lograr diferentes objetivos como mejorar sabores, cambiar colores, texturas, olores, aumentar la durabilidad, conservar su frescura, etc. ¿Cuál es el problema con tener productos más frescos, usted puede preguntar.

El problema es el mismo que existe con las otras características: productos alimenticios modificados no son naturalmente más frescos. Por ejemplo, dejando de lado la refrigeración, un plátano durará 3 o 4 días antes de madurarse y tal vez otro día antes de que se tenga que usar en un batido o descartarlo en la basura.

Echemos un vistazo a los alimentos antes citados y aprendamos por qué han sido prohibidos en algunos países, mientras que en otras partes del mundo las autoridades exigen el etiquetado completo de sus ingredientes.

Salmón

¿Qué? ¿El salmón no es bueno para mí? Pero tiene Omega-3 y grasas saludables! Y usted tiene razón. El salmón salvaje es uno de los mejores alimentos del mundo. Sin embargo, no podemos decir lo mismo de salmón producido en cautiverio.

¿Qué? ¿Salmón en cautiverio? Bueno, algo así.

Gracias a Monsanto, muchas personas han decidido dejar el suelo y convertir sus fincas en laboratorios donde experimentan con y/o producen salmón y otros tipos de peces. El salmón producido en cautiverio contiene 50% menos de Omega-3 que el salmón en su forma natural.

El salmón de piscifactoría también contiene niveles más altos de PCBs y dioxinas, dos sustancias que causan cáncer. El salmón de piscifactoría se utilizan también como ‘proyectos de arte’, ya que es, literalmente, coloreado artificialmente para que sea más atractivo para los compradores. Como si esto no fuera suficiente como amenaza para nuestra salud, salmón de piscifactoría es también más propenso a las enfermedades, tales como los virus, infecciones, anemia, piscine reovirus y muchos otros.

Por todas las razones expuestas anteriormente es que el salmón de piscifactoría ha sido prohibido en Australia, Nueva Zelanda y Rusia. Las autoridades sanitarias de esos países han visto suficiente prueba de que las toxinas contenidas en ese producto se acumula biológicamente en los seres humanos, lo que se traduce en problemas de salud no deseados.

Todo genéticamente modificado

Una fruta no es una fruta a menos que sea una fruta, ¿verdad? El hecho de que usted compra una fruta en un supermercado no quiere decir que usted está comprando algo que es saludable. Por desgracia, la gente que nos produce salmones, maíz y la soya transgénico también han entrado en el negocio de las frutas genéticamente modificadas.

Piña, papaya, manzanas y otras frutas de primera necesidad están ahora contaminadas con ingredientes de ingeniería genética que los fabricantes de alimentos quieren que creamos son seguras al tiempo que niegan a la gente el derecho a saber de que están hechos sus productos. Irónico, ¿no? Simplemente piden a los consumidores que confien en su palabra. Eso es lo que yo llamo ‘propaganda de tabaco’, si sabes lo que quiero decir.

Hoy en día, la llamada papaya hawaiana ha sido diseñada para ser resistente al virus de la mancha anular, que en la década de 1990 causó grandes pérdidas a los cultivadores de papaya en sus plantaciones. Sin duda, el quien pensó que los transgénicos serían una herramienta para proteger las papayas lo hicieron con la mejor de las intenciones. Desafortunadamente, el resultado fue no sólo una solución al virus de la mancha anular, sino también una papaya Frankenstein.

Mientras tanto, los productores de papaya que decidieron mantener sus plantaciones naturales se vieron afectados por la contaminación de sus cultivos debido a las semillas de papaya GM que invadieron rápidamente las plantaciones de papaya naturales.

El consumo de productos transgénicos por lo general resulta en un número de enfermedades no deseados en humanos y animales. Esos problemas de salud incluyen, pero no se limitan a daño intestinal, daño de órganos, tumores, defectos de nacimiento, muerte prematura y esterilidad. Por ello, la Unión Europea ha prohibido la papaya GM, entre otros productos de ingeniería genética.

 Carne contaminada

Todos hemos escuchado las historias de horror acerca de cómo las aves de corral, ganado y otros animales son comúnmente criados, alimentados y mantenidos antes de que enviarlos al matadero para venderlos como alimento. Por ejemplo, el ganado es inyectado con hormonas de crecimiento, que más tarde se acumulan en la carne y la leche. También sabemos que los pollos son alimentados con concentrado cargado de toxinas y que son vacunados antes de su venta a los supermercados como ‘pollo fresco’. No sé cuál es su definición de fresco, pero 45 días a dos meses no suena fresco para mí.

Además de hormonas, antibióticos y vacunas, la carne también está contaminada con otras sustancias tales como ractopamina. Esta toxina se utiliza como un fármaco dado al ganado para reducir el contenido de grasa de la carne.

Las pruebas de laboratorio han demostrado que al menos 20% de la ractopamina dada a los animales permanece en la carne de los cerdos, pollo, pavo y ganado. Dependiendo de donde usted vive en el mundo, la carne puede venir de animales cuyas dietas tienen hasta 30% de ractopamina.

¿Por qué si esta sustancia es conocida por estar relacionada con una reducción de la función reproductiva, el aumento de la mastitis, la discapacidad y la muerte de los animales, así como enfermedades cardiovasculares e hiperactividad en los seres humanos, es que todavía se alimenta a los animales? Esa es una buena pregunta! Asegúrese de preguntarle a su gobierno local al respecto.

En la actualidad, 160 países, incluyendo muchos en Europa rechazan la carne, cerdo y pollo cuya alimentación contiene ractopamina.

Soda y bebidas deportivas

¡Qué mejor manera de recuperarse de un largo plazo o una sesión agotadora de ejercicio de ingerir una bebida fluorescente! ¿Qué tal una bebida que contiene químicos retardantes de fuego? Por lo menos usted nunca se quemara, ¿no? ¡Incorrecto!

Mountain Dew, Sunkist, Powerade, Fanta, Gatorade, Fresca y Squirt son algunas bebidas que se sabe contienen un producto químico conocido como aceite vegetal bromado o BVO. Esta sustancia fue patentado por la industria química para que pudieran utilizarlo como un retardante de fuego, sin embargo, hoy en día se utiliza en las bebidas gaseosas y deportivas como un ingrediente para dar ese sabor cítrico a las bebidas enlatadas que muchas personas aman.

Por favor, no piense que las bebidas citadas anteriormente son las únicas que contienen BVO. Antes de comprar otra bebida gaseosa o deportiva, asegúrese de comprobar si tiene BVO. También, investigue más allá de la lista de ingredientes en la etiqueta. Empresas de bebidas no pondrán BVO en la lista. Sólo recuerde que si el líquido contenido en la lata tiene un sabor cítrico, lo más probable es que sea resultado de BVO que está haciendo el truco y no unas gotas de limón o naranja.

La toxicidad BVO se manifiesta en forma de irritación en la piel, acné, falta de apetito, arritmias y fatiga. El consumo continuo de BVO está vinculado a daños en órganos, defectos de nacimiento, problemas de crecimiento, esquizofrenia y la pérdida de audición.

Una exposición continua a BVO también conduce al hipotiroidismo, enfermedades autoinmunes y cáncer, por lo que Europa y Japón han prohibido las bebidas popularmente vendidas que contienen BVO.

Colores artificiales y colorantes en los alimentos

No conozco a nadie a quien le resulte apetecible comer un pescado que brilla en la oscuridad. Espero que no lo haya. Desafortunadamente, colorantes y saborizantes de alimentos no son tan fáciles de identificar en los productos no alimenticios. Sin embargo, eso no quiere decir que no están presentes en esos productos.

Dependiendo de cuál estudio se lea, hay entre 3000 y 5000 que son comúnmente añadidos a los productos procesados. Ellos incluyen conservantes, colorantes, sabores y otros ingredientes sintéticos.

Uno de los más graves problemas con los ingredientes artificiales en la comida es que nos afecta a todos, pero las consecuencias son más grave en los niños. Sí, hay productos químicos en los alimentos vendidos a los niños. Si usted piensa que la ingestión de sustancias tóxicas es mala para un adulto humano, imagine cuáles son las consecuencias para un bebé o un niño pequeño cuyo sistema inmunológico ni siquiera se ha desarrollado completamente.

La mayoría de los problemas temperamentales o de comportamiento en niños se han asociado de una manera u otra a las sustancias químicas contenidas en los productos de procesados.

En el caso de los colores y sabores artificiales, la Unión Europea también parece estar a la cabeza de todas las demás regiones del planeta. Las autoridades sanitarias prohibieron el uso de tintes y colorantes artificiales en los alimentos procesados ​​y el etiquetado de los que todavía los contienen.

Tres de los delincuentes más fuertes en el mercado de alimentos industrializados son macarrones con queso, galletas con sabor y gelatina. Estos aditivos se han asociado a cambios de comportamiento drásticos, defectos de nacimiento, cáncer y alergias o hipersensibilidad en niños. Así que ya ves, ese chico que no se comporta adecuadamente en la clase puede no ser culpable por ello.

Bromato de Potasio, BHA, BHT y rBGH

Si usted todavía está sediento de más información sobre los productos no alimenticios que está comiendo todos los días, vamos a ilustrar esta pandemia con cuatro ejemplos más.

El pan está contaminado con bromato de potasio. Esta sustancia química se encuentra en la harina bromada. La harina bromada es lo que los industriales llaman “harina enriquecida”. Así que ya ves, la próxima vez que leas la palabra ‘enriquecido con calcio, potasio, proteína’ o cualquier otra cosa, por favor entiende que la palabra “enriquecido” es análoga a ‘contaminada’.

Bromato de potasio se utiliza en la harina comercial para hacer la masa más elástica por lo que se puede moldear en diferentes formas. Este veneno se encuentra en panecillos, envolturas y migas de pan, entre otros.

La lista de problemas de salud que son causados ​​por bromato de potasio incluye daño a los riñones y el sistema nervioso, problemas gastrointestinales y de la tiroides y el cáncer. Bromato de potasio está prohibido en la Unión Europea, Canadá e incluso en China.

Ahora hablemos de algunos de los alimentos que parecen ser más agradables. La goma de mascar, la cerveza, las papas tostadas, los cereales para el desayuno, mezclas de nueces y mantequilla para untar. Estos alimentos procesados ​​están contaminados con dos sustancias muy tóxicas. Vamos a ver si las puedes pronunciar. Hidroxianisol butilado e hidroxitolueno butilado. Está bien! Vamos a hacerlo más fácil. BHA y BHT, para abreviar.

BHA es conocido por causar cáncer. Problemas más benignos incluyen reacciones alérgicas, hiperactividad y toxicidad de órganos. Es por eso que Japón y la Unión Europea han prohibido la goma de mascar, la cerveza, las papas tostadas, los cereales para el desayuno, las mezclas de nueces y la mantequilla para untar que contienen uno o más de estos productos químicos.

Por último, una de las víctimas más comunes de la ingeniería de alimentos es la leche. Como si no es lo suficientemente raro que los seres humanos beban leche de vaca, las personas que la beben también están ingiriendo rBGH. Este ingrediente sintético en la leche es el equivalente natural del BST o somatrotopin bovina. BST es una hormona producida de manera natural en las vacas para aumentar la producción de leche.

Desafortunadamente para algunos agricultores e industriales, las cantidades naturales de la leche no son suficientes y Monsanto les dió una buena razón para sonreír. La hormona recombinante del crecimiento bovino (rBGH) fue presentado por Monsanto después de la compañía la ingeniara con éxito a partir de la bacteria E. Coli y la comenzara a vender como un producto llamado Posilac.

A pesar de que las vacas inyectadas con rgBH sufren de múltiples enfermedades, en la mayoría de los países occidentales, los organismos de salud todavía permiten a los agricultores inyectar este producto en las vacas gestantes y lactantes. Animales que reciben este tratamiento hormonal particular sufren de mastitis, que a su vez impulsa a los agricultores a dar antibióticos a las vacas. Esto, además de la pus que sale de la ubre de la vaca conforma la ‘deliciosa’ mezcla que conocemos como leche y que la mayoría de las personas usa en bebidas frías y calientes.

La rgBH puede causar cáncer colorrectal, de próstata y de mama, entre otras enfermedades, lo cual es la razón por la que la leche y los productos lácteos elaborados con rgBH han sido prohibidos en Australia, Nueva Zelanda, Israel, la UE y Canadá.

Con tantos productos químicos en los alimentos manipulados por ahí, sin duda es un alivio que muchos países hayan decidido prohibirlos de su lista de importaciones. Sin embargo, por favor no confíe en su gobierno a ciegas cuando se trata de proteger su salud y lo más importante, su derecho a saber. Hay muchos políticos que se benefician de donaciones jugosas de las corporaciones que producen muchos de los cocteles tóxicos citados anteriormente y que no dudan en encontrar lagunas que permitan a las industrias poner ingredientes tóxicos en sus productos.

Recuerde que es su responsabilidad verificar que los alimentos que usted y su familia comen esté libre de transgénicos, aditivos, promotores de crecimiento, retardantes de fuego, colores y sabores artificiales, BHA, BHT, rgBH, dioxinas y otros ingredientes que son responsables de muchos problemas de salud que afectan a los seres humanos, los animales y el medio ambiente. Deshacerse de los alimentos tóxicos y comer sólo productos frescos y limpios puede parecer una misión imposible, pero no lo es. Los seres humanos son criaturas de hábito y todo lo que tienes que hacer es crear el hábito de informarte y de comer alimentos que te hacen saludable.

Recuerda: Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento!

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