Aluminio, repelente de insectos, formaldehído, mercurio, tejido fetal y en algunos casos virus atenuados o vivos son algunos de los ingredientes presentes en las vacunas. Sin embargo, se nos dice que las vacunas son la razón por la cual la salud y el bienestar de la humanidad ha mejorado de forma espectacular.

La medicina tradicional “cocinada” por las compañías farmacéuticas dicta que las vacunas son protectoras de la vida, pero hay un movimiento creciente en el campo médico, que incluye doctores y enfermeras apoyados por científicos y la evidencia que no sólo advierten sobre los riesgos potenciales de las vacunas, sino también acerca de su falta de eficacia.

La conclusión alcanzada por este grupo de profesionales interesados es simple: No hay pruebas sólidas para apoyar la afirmación de que las vacunas son capaces de hacer lo que la industria médica dice que hacen.

Es por eso que los gobiernos a nivel local, regional y nacional, apoyados por supuestas agencias internacionales de salud, están exigiendo con más vehemencia que las personas se vacunen mientras hacen las excepciones cada vez más limitadas, tornando las vacunas obligatorias, a pesar de que no existe una ley que obligue a nadie a vacunarse.

A pesar del uso intensivo de las vacunas desde que un niño nace, no es difícil de aprender acerca de la ineficacia de las vacunas, porque los médicos, las enfermeras y los padres han tenido un asiento de primera fila para presenciar la aparición de la población más enferma de niños en la historia de la humanidad.

Paralelamente a la aparición de enfermedades que se creían extintas como el asma, la diabetes, la artritis, el cáncer, la varicela, el eccema y muchos otros, problemas de salud que supuestamente fueron tratados y erradicadas con vacunas también están reapareciendo a pesar de los llamados avances médicos en los siglos 20 y 21.

Quienes promueven las vacunas, culpan a las personas que deciden no vacunarse, ni a sus hijos por la reaparición de ciertas enfermedades, pero en verdad, los culpables son los postulados poco científicos tales como la inmunidad de grupo, la base sobre la que la vacunación masiva ha sido apoyada desde sus inicios.

Mientras que los padres y los médicos que hacen preguntas acerca de la eficacia de las vacunas están condenados al ostracismo, etiquetados como herejes y, a menudo verbal y físicamente atacados por el sistema, los niños siguen enfermándose después de ser inyectados con cócteles de sustancias químicas conocidas como vacunas.

Muchos de estos niños son dañados de por vida, mientras que otros mueren como resultado de los efectos secundarios causados por las vacunas.

Es imposible no sospechar de las vacunas y las empresas farmacéuticas en relación con la seguridad y la eficacia de sus productos. Uno de los aspectos que hace que la gente cuestione más estos productos es el hecho de que los fabricantes de vacunas son legalmente exentos de demandas por posibles daños que resultan de las vacunas.

Otro punto que muchas personas plantean es la existencia de un tribunal especial creado por la industria médica y las agencias del gobierno, donde las personas dañadas por las vacunas llevan sus casos, en lugar de llevarlos a una corte tradicional.

Luego, está el hecho de que si un fabricante de vacunas es hecho responsable de las consecuencias médicas negativas de sus vacunas, es el gobierno, no el fabricante de vacunas, quien compensa a las víctimas por los efectos secundarios de la vacuna.

Decenas de millones de dólares han sido concedidos a padres y niños cuyas vidas fueron dañados por las vacunas. Por supuesto, este hecho no es reportado por los grandes medios de comunicación, quienes reciben billones de dólares al año de las empresas farmacéuticas para anunciar las ‘grandezas’ de las vacunas.

Estas y otras cuestiones sobre las vacunas se abordan en el documental producido por Gary Null, titulado “Epidemia silenciosa: La historia no contada de las vacunas“, en el que expertos médicos, no periodistas o ‘chiflados’ explican por qué las vacunas son uno de los mayores fraudes de la historia.

Animamos a todos a ver el documental abajo y a analizar críticamente los argumentos planteados por estos expertos antes de tomar una decisión sobre si es necesario vacunarse y si puede confiar su salud a los fabricantes de vacunas.

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