A pesar de que los expertos recomiendan que las naciones del G-20 acaben con estos subsidios a la industria del carbón con el argumento de que promueven efectos negativos en el ambiente, los países industrializados continúan subsidiando a los contaminadores.

SIDNEY En lugar de invertir en las denominadas fuentes de energía limpias Australia ha ofrecido 3.500 millones de euros anuales para que la indústria explore y extraiga carbón en el país. Los subsidios serán entregados en forma de gasto directo y exenciones fiscales, según un informe publicado hoy.

El informe titulado El Rescate de la Industria de los Combustibles Fósiles“, fue preparado por el Overseas Development Institute y la organización Oil Change International para la cumbre del G20 que se celebrará los días 15 y 16 de noviembre en la ciudad australiana de Brisbane.

El documento recomienda que los países del G-20 acaben con estas subvenciones sobre la base de que promueven la contaminación ambiental que podría ser frenada si los países usaran sus dineros para desarrollar verdaderas fuentes de energía alternativas.

También indica que los exploradores de gas, petróleo y carbón en los países de este bloque ya reciben 88 mil millones de dólares al año a través de subvenciones, préstamos y deducciones fiscales.

Según el informe, los EE.UU. y Australia tienen los más altos niveles de gasto nacional para subsidios de exploración a través del gasto o exenciones fiscales directas.

En respuesta, el Consejo de Minerales de Australia dijo que los beneficios dados por el gobierno y las exenciones fiscales para la exploración no son subsidios, sino las deducciones fiscales legítimas para las empresas.

“Los gobiernos están apuntalando el desarrollo de las reservas de petróleo, gas y carbón que no se pueden explotar si el mundo ha de evitar un cambio climático peligroso”, dicen el Overseas Development Institute (ODI) y Oil Change International (OCI) en el informe.

Además hallazgos muestran que para la concesión de subvenciones para la exploración de combustibles fósiles, los países del G20 están creando un escenario de” triple-perjuicio . Ellos están dirigiendo grandes volúmenes de financiación en activos para las indústrias que no deberían ser explotadas por sus efectos climáticos catastróficos. Ellos están desviando la inversión de fuentes de energía alternativa, como la solar, la eólica y la energía hidroeléctrica. Y ellos están socavando las perspectivas de un ambicioso acuerdo sobre el clima en el año 2015.

Según ODI y la OCI, las naciones del G-20, los que pasan más tiempo llamando a la acción sobre el cambio climático, pidieron el fin de los subsidios a los combustibles fósiles ineficientes en el 2009, pero también son los países que más invierten dinero en industrias que emiten carbono, como el carbón y el petróleo.

Una investigación reciente halla que los gobiernos del G-20 están gastando más de 88 mil millones dólares al año apoyando la exploración de carbón, que es más del doble de lo que las compañías de petróleo y gas están invirtiendo.

“La evidencia apunta a un rescate financiado públicamente para las empresas que exploran y extraen materiales del planeta”, dice el informe, y el apoyo a las inversiones no rentables que podrían conducir al planeta más allá de los objetivos acordados a nivel internacional.”

Informes de gastos independientes centrados en países específicos fueron preparados por ODI y OCI mostrando los gastos con respecto a lo que ellos llaman las actividades intensivas en carbono. Ambas organizaciones han emitido informes sobre Australia, Alemania, India e Italia, entre otros.

De acuerdo con el informe preparado para la reunión del G-20, la mitad del dinero invertido en petróleo, gas y carbón, aproximadamente $49 mil millones al año, sería más que suficiente para proveer de electricidad a 1,3 millones de personas que carecen de ese servicio en la actualidad.

El presupuesto anual de Australia de $4 mil millones en subsidios para las grandes petroleras, de gas y minería del carbon, podría alimentar la mitad de las casas en Queensland con energía solar“, dice el informe.

Pero los australianos no son los únicos delincuentes ambientales. El nuevo informe también cita el Reino Unido, Brasil y Estados Unidos como los países que usan sus dineros para subsidiar las fuentes de energía tradicionales en lugar de financiar las fuentes que realmente ayuden a la propagación de energía alternativa.

En el Reino Unido, por ejemplo, los 1,2 mil millones de libras gastados en fuentes de energía tradicionales podrían alimentar la mitad de las casas en Manchester con energía eólica, según el informe. En los Estados Unidos, 6500 millones de dólares podrían ayudar a financiar proyectos de energía solar que alimentenr todos los hogares de Washington DC; y en Brasil, $12 mil millones al año tres veces el dinero invertido en el bienestar social que en la actualidad se está utilizando para apoyar la industria de los combustibles fósiles, podrían ser invertidos en proyectos que promuevan el uso de fuentes alternativas de energía, la cual, además, crearía puestos de trabajo para una gran parte de la población.

El informe identifica tres tipos de subvenciones de exploración: inversión de las empresas de propiedad estatal que asciende a $49 mil millones al año; la inversion a través de pagos directos y exenciones fiscales directos que suman $23 mil millones dólares al año; y la financiación pública a través de los bancos y otras instituciones financieras que dan cuenta de otros $16 mil millones al año.

De acuerdo con el informe. la ayuda financiera a los contaminadores tradicionales en otras partes del mundo oscila entre los $2.5 mil millones en países como Rusia y México y $17 mil millones en Arabia Saudita. Canadá China, Japón, la República de Corea y Rusia invierten grandes cantidades de dinero que financian la exploración y extracción de combustibles fósiles no sólo en sus propios países, sino también en las naciones del tercer mundo.

Esto explica por qué el llamado movimiento ecologista liderado por las naciones del G-20, que pide la reducción de combustibles fósiles con el fin de luchar contra el cambio climático es sólo una farsa. Mientras que las naciones del G-20 piden que las naciones en desarrollo se comprometan a sacrificar su desarrollo en nombre de salvar el planeta del calentamiento global, sus empresas son fuertemente subvencionadas por los gobiernos que buscan explorar y extraer los recursos del planeta para su propio beneficio.

El último informe del ODI y OCI recomienda que las naciones del G-20 terminen sus subsidios de exploración como un primer paso hacia el fin de los combustibles fósiles, los cuales Deben ser eliminados gradualmente, así como a comprometerse a poner fin a la financiación bilateral y multilateral de la industria de los combustibles fósiles. Las organizaciones también piden la transferencia de los subsidios a las empresas de exploración de fuentes energétias de bajas emisiones de carbono, lo que apoyaría la transición hacia el acceso universal a la energía.

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