Corporaciones petroleras transnacionales son sólo un grupo de muchos que son responsables por la destrucción del medio ambiente, sin embargo, les encanta aparecer como si están preocupados por la salud del planeta.

Las petroleras han estado detrás de los falsos movimientos ambientales por décadas financiando ONGs y organizaciones filantrópicas que se presentan como defensores del medio ambiente, pero cuya labor es mantener a la gente distraída mientras las corporaciones destruyen el futuro de miles de millones de personas.

Mientras que muchas compañías petroleras afirman tener su propio plan de responsabilidad social que supuestamente incluye evitar la contaminación del medio ambiente, siempre se las arreglan para verter productos químicos en los suelos y utilizar sustancias peligrosas en los productos que fabrican.

A medida que la próxima ronda de discusiones ambientales sobre el llamado cambio climático se acerca, las compañías petroleras ya están pidiendo que se les permita participar directamente en las conversaciones para que sus representantes puedan hablar con representantes de las Naciones Unidas y funcionarios gubernamentales.

El falso movimiento ambientalista y la ONU no pueden tener un socio mejor que las grandes petroleras en su intento de establecer un acuerdo universal jurídicamente vinculante al final de la Conferencia sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas en noviembre próximo en Le Bourget, Francia.

Tanto las grandes petroleras como las Naciones Unidas han trabajado mano a mano para hacer que las personas renuncien a sus derechos a la propiedad y la libertad individual porque sino veremos el “día del juicio final climático”.

Desafortunadamente para ellos, más personas son conscientes de la patraña del calentamiento global antropogénico y el cambio climático, la cual es la razón por la que la ONU y las grandes corporaciones internacionales se están asociando para aprobar una resolución que significaría el fin de la civilización tal como la conocemos.

Como hemos informado hasta la saciedad, las grandes petroleras y otras industrias son firmes partidarios del régimen de créditos de carbono, el sistema que codifica la contaminación en todo el mundo, ya que promueve la polución a cambio de honorarios que sólo las empresas más grandes podrán pagar.

En una reciente declaración enviada por seis grandes compañías petroleras europeas a Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, afirman que “el cambio climático es un reto fundamental para nuestro mundo”, y que es por eso que quieren acceso completo a las negociaciones sobre el clima que tendrán lugar en París.

BP Group, BP, Eni, Royal Dutch Shell y Total Satoil están tratando de obtener una plaza en las conversaciones en París a finales de este año, donde la ONU tiene la intención de aprobar mecanismos para reemplazar el Protocolo de Kyoto.

Según funcionarios de la ONU, el objetivo principal de la reunión es el de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que la ONU y otras organizaciones ambientalistas dicen ser la causa del calentamiento global. La misma discusión se lleva a cabo a nivel gubernamental.

Las principales economías del mundo están presentando sus compromisos de reducción de emisiones, y las empresas que producen combustibles fósiles están en la mira de un modelo económico que lleva a la descarbonización total de la economía mundial, como lo reconoció la semana pasada Christiana Figueres.

En esta situación, los seis gigantes petroleros europeos han enviado la carta a la ONU en un intento de no quedar fuera de los acuerdos. Las empresas dicen que quieren “abrir un diálogo directo con la ONU y los gobiernos nacionales”.

La fórmula que proponen es la misma que existe ahora, pero que tendrían carácter obligatorio si se aprueba. Quieren poner un precio a las emisiones de carbono y el establecimiento oficial de los mercados de carbono para la compra y venta de derechos de emisión de carbono, un esquema fraudulento que ahora mueve 34 mil millones de dólares al año. Una gran parte de este dinero se paga a gente como Al Gore, que es uno de los grandes promotores del sistema de créditos de carbono, ya que es dueño de su propia empresa de comercio de carbono.

Estas seis grandes empresas creen que los precios del carbono pueden “desalentar a altas emisiones de CO2” y “reducir la incertidumbre que ayudará a estimular la inversión en tecnologías bajas en carbono.” Por eso, las compañías petroleras piden “marcos regulatorios transparentes, estables y ambiciosos” que ellos, sin duda, tratarán de influenciar y controlar.

“Reconocemos que la tendencia actual de las emisiones de gases de efecto invernadero es superior a lo que es necesario para limitar el aumento de temperatura a menos de dos grados por encima de los niveles pre-industriales”, afirmaron en su carta los líderes de las seis principales compañías petroleras.

“El reto ahora es cómo satisfacer la creciente demanda de energía con menos CO2”, agregaron. “Estamos dispuestos a desempeñar nuestro papel”, dicen estas empresas.

La ciencia errónea mencionada por las seis empresas petroleras en su carta es la misma proporcionada por la ONU en varios documentos. Esta llamada ciencia dice que la temperatura planetaria deseable debe estar apenas por encima de los niveles pre-industriales, a la que según la ONU sólo se puede llegar si se descarbonizar completamente la actividad humana.

Vale destacar que a pesar del continuo aumento de las emisiones de CO2 durante la última década, no ha habido ningún aumento apreciable de la temperatura global. Incluso los medios de comunicación han sido obligados a informar sobre el hecho de que los datos que muestran una relación entre el aumento de las emisiones de CO2 y el calentamiento global han sido manipulados para adaptarlos a la política del calentamiento global y el cambio climático para que las empresas europeas y estadounidenses, a través de sus socios de la ONU, tengan una excusa para pedir límites al desarrollo en los países del tercer mundo.

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