* De ninguna manera el siguiente análisis refleja la aprobación o apoyo a un candidato político o un partido político.

Estados Unidos no ha tenido un verdadero candidato presidencial en las últimas décadas. Cada persona, hombre o mujer, que ha sido propuesto por un partido político, ha sido parte de la élite política tradicional en el país.

La elección presidencial de 2016 es diferente, ya que uno de los candidatos [Trump] es un ‘extraño’. Es decir, que no ha ocupado un cargo público en toda su vida. De hecho, él ha utilizado a los políticos del Establishment -contribuyendo a su campañas- para avanzar en sus intereses como un magnate de bienes raíces.

Como el propio Trump confiesa, él sabe muy bien cómo funciona el sistema, por lo que cree que sabe cómo poner fin a los aparejos que ha experimentado en los últimos 12 meses.

La pregunta es, por supuesto, ¿por qué debería la gente elegir a Trump en lugar de Clinton? Hay muchas razones para no elegir a Clinton a la Casa Blanca, pero la razón más poderosa es su trayectoria en la política local y nacional.

El historial es algo que Trump tiene a su favor. Él no tiene ninguna experiencia en el gobierno, mientras que Clinton tiene mucha, pero su curriculum es deplorable. En el caso de Trump, su hoja de vida fuera de la política lo dice todo.

Podría decirse que es el más exitoso multimillonario de bienes raíces en los Estados Unidos y uno de los mejores hombres de negocios en el mundo. Por lo tanto, cuando se trata de éxito, Trump tiene todos los elogios, mientras que Clinton … bueno, ella no tiene nada.

A pesar de haber estado en la Casa Blanca como primera dama durante 8 años, habiendo sido elegida senadora por el estado de Nueva York y habiendo ocupado el cargo de Secretaría de Estado durante el primer mandato de Obama, todo lo que Clinton tiene para mostrar es escándalo tras escándalo, tras escándalo.

Trump no está libre de controversia tampoco. Su universidad de bienes raíces, por ejemplo, le ha costado algunos dolores de cabeza. Sus supuestas relaciones cuestionables con mujeres en el pasado se han sacado a la luz por la maquinaria de propaganda Democrática, pero ya se han descontado como un problema después de que varias de esas mujeres salieran a negar las acusaciones.

La retórica de Trump contra la apertura de las fronteras, inmigración ilegal, el terrorismo islámico y otros temas sensibles también se han utilizado para crear una imagen que el candidato republicano es un intolerante, un enemigo de las minorías y que está a favor de la supremacía blanca. Ninguna de estas suposiciones han hecho mella en su campaña. De hecho, más negros, latinos, mujeres y homosexuales se han unido al campo de Trump en el último mes que nunca antes, y los números siguen creciendo.

Cuando se mira objetivamente a ambos candidatos presidenciales y sus antecedentes, la diferencia es clara: Trump no es un hombre perfecto o un hombre de negocios perfecto, pero es uno muy exitoso. Su nombre lo dice todo. Él está bien conectado en el mundo de los negocios y, más recientemente, en el mundo de la política. Él puede demostrar que ha conseguido cosas. Él ha intentado parecer el CEO que Estados Unidos no ha tenido en décadas y que necesita hoy más que nunca.

Trump es dueño de sí mismo, ya que no debe nada a nadie. Su independencia económica le permitió evitar comprometerse con intereses especiales del Establishment hasta ahora, a pesar de que se ha mantenido en contacto con miembros de la élite tales como Newt Gingrich y Henry Kissinger. Este hecho ha enviado escalofríos por la columna vertebral de muchos de sus partidarios que entienden que gente como Kissinger y Gingrich son la encarnación de la política de siempre.

Es indudable que existe una gran diferencia entre lo que un candidato como Trump dice y lo que podría ser capaz de hacer si es elegido presidente. Los políticos a menudo prometen mucho y entregan poco o nada, pero si la gente juzga a Trump por su historial y sus discursos, no es difícil comprender por qué personas de todos los colores y credos han dado la espalda a Hillary y el Establishment.

En 2016, la élite está representada por la forma anticuada de hacer polïtica que es ofrecida por Hillary Clinton. La mayoría de sus oponentes entienden que un voto para Clinton es un voto para continuar con el programa de Obama. Analistas experimentados como Paul Craig Roberts y Stephen J. Lendman han explicado extensamente cómo una presidencia de Hillary pondría al mundo al borde de una guerra nuclear.

Dejando los escándalos políticos a un lado, Hillary Clinton no tiene nada que mostrar, y es por eso que los escándalos han dominado su campaña. Su corrupción en el Departamento de Estado, Emailgate, el fracaso en Bengasi, la máquina de dinero conocida como la Fundación Clinton -utilizada por Hillary y Bill para canalizar dinero a su campaña- son sólo algunas de las más recientes controversias que golpean la campaña.

Hillary Clinton no tiene nada positivo que ofrecer. Ella es la candidata de Wall Street. Ella ha recibido millones de dólares de instituciones de Wall Street a cambio de discursos y también lo ha hecho su marido, el ex presidente, Bill Clinton, que en su tiempo como presidente también estuvo rodeado de escándalo tras esscándalo.

Los Clinton han recibido millones en contribuciones de los Estados del Golfo como Arabia Saudita, que tiene el récord más deplorable cuando se trata de los derechos de la mujer y de los homosexuales en el mundo.

Mientras que millones han sido pagados a los Clinton a cambio de favorecer la venta de armas a Arabia Saudita, Hillary desfila por el país hablando de su sólida trayectoria en temas de mujeres y de homosexuales. No podía ser más hipócrita. Ninguna mujer o miembro de la comunidade LGBT que tenga un poco de respeto por sí mismo debería siquiera pensar en votar por Clinton en noviembre.

Tanto Bill como Hillary tienen un historial aún más oscuro, que se remonta a sus días como políticos en Arkansas. Ninguno de esos escándalos fue investigado adecuadamente, mucho menos aclarado.

No importa si un votante es liberal o conservador; un miembro de un grupo minoritario o de un grupo mayoritario. Un hecho debe hacer que cada uno piense dos veces antes de votar en noviembre: Hillary Clinton convertirá un país en caos, donde las personas se dividen por condición social, origen étnico e ideología política, en un desastre aùn mayor que será imposible de reparar.

Una presidencia de Clinton balcanizará aùn más a la sociedad estadounidense y hará que las divisiones que se han mostrado en las calles de casi todas las ciudades importantes en el país se hagan más profundas.

Como si todo esto no fuera suficiente, Clinton tiene que lidiar con su asociación conveniente con el actual presidente, Barack Obama, cuya campaña en su favor no ha hecho nada para ponerla por encima de Trump.

Tal vez esto se debe a que la elección de noviembre, además de ser una oportunidad para los estadounidenses para cambiar de rumbo, es también un juicio de Obama y sus fallidas políticas de fronteras abiertas, apoyo a la inmigración ilegal, y la conquista militar, que también han sido las políticas de Hillary.

En las últimas dos semanas, las encuestas han mostrado un ligero descenso de Hillary, mientras que Trump se acerca a la punta. En algunas encuestas, Trump parece tener una ventaja sobre Clinton, una realidad que era impensable hace tan sólo dos meses, cuando Clinton aventajaba a Trump por mais de 10 puntos porcentuales en casi todas las encuestas.

¿Qué paso después? ¿Por qué ha ganado Trump y por qué Clinton ha perdido impulso? Será que los escándalos han erosionado su campaña? Fueron los ataques de Trump sobre su presente y pasado los causantes de que Hillary perdiera su amplia ventaja? ¿O es simplemente el hecho de que la gente está cansada de los políticos que tienen un historial confirmado de mucha retórica y pocos o ningùn logro, que dicen una cosa y hacen otra?

Más importante aún, ¿por qué votar por Trump y no por Clinton en noviembre? Si todo lo que las personas quieren es alguien que sabe cómo hacer las cosas, alguien que tenga experiencia negociando y obteniendo condiciones ventajosas y que sabe lo que es crear empleo, Trump ha demostrado ser la persona para el puesto. Si a esto se añade su posición sobre comercio exterior, inmigración, la importancia de la segunda enmienda y el nacionalismo, la diferencia entre los candidatos parece ser aún más clara.

En cuanto a la razón para no elegir a Hillary, solamente es necesario ver su trayectoria en la política y preguntarse cómo puede una persona, hombre o mujer, que ha estado en política durante décadas, lograr tan poco al tiempo que está involucrada en tanta corrupción? Y aùn más importante, como es que una persona como Clinton, con tantas preguntas para responder y con tantos cuestionamientos éticos y morales puede tener la confianza de un país para ser electa presidente?

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