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Viviendo en Sobornocracia como víctimas del Basuralismo 


Sobornocracia

He vivido en Brasil desde 2009, y no hay un mejor caso de estudio sobre Sobornocracia y Basuralismo que este país sudamericano.

Para explicar esta realidad, comencemos con una medida muy simple pero reveladora de por qué las personas disfrutan viviendo en una Sobornocracia y de hecho no les importa ser oprimidos por el Basuralismo.

Según los psicólogos Richard Lynn y Tatu Vanhanen, el coeficiente de inteligencia tiene mucho que ver con la salud, la educación, el crimen, la corrupción, el abuso de drogas, la existencia y el mantenimiento de una democracia, entre otros.

Niveles bajos del coeficiente intelectual, más específicamente, coeficientes de inteligencia por debajo de 97, hacen que sea imposible crear una democracia y, en lugares donde existe, los coeficientes intelectuales inferiores a 97 hacen que sea insostenible mantener una forma de gobierno democrático. Por debajo de 97, las cosas simplemente comienzan a colapsar.

Los países donde los coeficientes intelectuales nacionales están en 98 o 99, aunque están cerca del punto de ruptura, 97, tienen condiciones buenas de convivencia, incluso cuando estos países no son ricos en combustibles fósiles e incluso si no poseen poderosos ejércitos.

Hay un mayor grado de civismo donde hay mayor inteligencia, por lo que los países con coeficiente de inteligencia más bajo tienen menos semejanza con las sociedades civilizadas que aquellos con coeficientes de inteligencia superiores a 97.

Las malas noticias empeoran para los países con coeficiente de inteligencia nacionales en el punto de ruptura o inferior, cuando se agregan masas de inmigrantes ilegales a la ecuación. Esta realidad es cierta en Europa, América del Norte y América Latina.

Una inyección artificial de poblaciones de coeficiente de inteligencia muy bajo en una sociedad en descomposición hará que los países caigan en el punto de ruptura o por debajo, y aquellos que ya están por debajo del punto de ruptura experimentarán un colapso aún más abrupto.

Actualmente, el coeficiente de inteligencia nacional de Brasil se ubica en 87; o sea 10 puntos por debajo del punto de ruptura, por lo que no es sorprendente que el país esté donde está hoy.

Una segunda consideración al explicar la falta de civilidad es la incredulidad de las personas cuando se enfrentan con la realidad de que el gobierno, tal como está hoy, es sinónimo de corrupción y violencia.

La estructura artificial e imaginaria conocida como Gobierno se sale con la suya con conductas y prácticas que nadie más podría hacer. La misma situación es cierta para la política, ya que busca perpetuar el gobierno tal como lo conocemos.

¿Qué sucede con las personas que viven en un territorio donde la política es violencia, el gobierno es violencia y, como resultado, la democracia es violencia?

Se familiarizan tanto con la violencia que ellos mismos recurren a la violencia como una forma de vida.

Solo una sociedad ensimismada e inmersa en la violencia aceptaría la violencia patrocinada por el estado contra otras personas en forma de guerras, sobornos, asistencia social y dinero grátis.

Solo una sociedad violenta permitiría que el gobierno trate a los no nacidos como garantía para crear dinero de la nada y para pagar su adicción a cosas grátis.

Los ricos no ven la impresión de dinero como violencia porque son directamente favorecidos por ella. Con la creación ilimitada de dinero, los súper ricos ganan el control del gobierno y, por lo tanto, de las personas y sus vidas.

Los pobres tampoco ven nada malo en obtener dinero grátis. De hecho, son tan adictos al dinero grátis y las cosas grátis que son capaces de matar a cualquiera que se interponga entre ellos y la propiedad que no les pertenece.

Hoy, cualquier gobierno que opere sobre un sistema basado en la deuda creado por el cártel bancario que ha estado gobernando a Occidente desde 1913, asigna de manera ilegal e inmoral aproximadamente el 40% de los recursos robados de la clase media a “los pobres”. Excepto que esos recursos no existen.

Ese dinero es deuda creada por el Estado. Es dinero artificial creado de la nada, que no refleja la situación real de un país. No está basada en la capacidad productiva del país.

La redistribución de la riqueza, como suele llamarse, no es nada de eso. Un término más preciso sería la distribución de sobornos.

Los programas de bienestar no crean prosperidad, crean masas dependientes de personas que anhelan cosas grátis. Robar dinero de la clase media y dárselo a los miserables no es bienestar; es lo que yo llamo una Sobornocracia.

La Sobornocracia es un sistema de control donde las personas, que son adictas al dinero fácil, también se vuelven adictas a la violencia, ya que es la violencia la que les entrega su droga preferida.

La política de apoyo a la Sobornocracia es efectiva porque su promesa es la de continuar entregando dinero y cosas grátis. Es por eso que el candidato brasileño, Jair Bolsonaro, fue apuñalado mientras participaba en una reunión pública.

Aunque Bolsonaro está lejos de ser Donald Trump, ha hablado en contra de mantener ciertos privilegios que existen en Brasil desde el final del gobierno militar en 1985.

Los adictos al dinero, especialmente aquellos criados con valores socialistas, no sienten vergüenza al obligar a otros a aceptar su voluntad. El socialismo es quizás el nivel más alto de la sobornocracia.

Como explica John Rappoport, “el socialismo es en realidad un movimiento que pertenece, es operado y financiado por élites ultra-ricas”.

Los socialistas reclutan a sus soldados de grupos de “tontos, idealistas ciegos, estudiantes adoctrinados y matones de bajo nivel” que no tienen idea de que están sirviendo a la agenda de los globalistas decididos a instalar un sistema socialista mundial.

El hombre que apuñaló a Bolsonaro, y que afirmó haberlo hecho porque Dios se lo pidió, es un embaucador, un matón de bajo nivel adoctrinado que no le importó que lo envien a prisión, si apuñalándolo pudiese evitar el ascenso de Bolsonaro a la presidencia.

“El socialismo, en pocas palabras, equivale a que élites ultra ricas (representadas por el Consejo de Relaciones Exteriores, la Comisión Trilateral, Bilderberg, etc.) sean dueñas de los mercados, recorten la competencia y creen gobiernos centrales más poderosos. El plan es otorgar un mayor dominio a las mega-corporaciones. Este es un hecho clave “, dice Rappoport.

Es el socialismo enmascarado como capitalismo lo que rige sobre la mayoría de las naciones en el mundo. Eso es lo que yo llamo Basuralismo.

Como explica Rappoport, desde su creación, el gobierno ha estado encadenado al poder corporativo.

El gobierno siempre ha estado al servicio de las corporaciones y los intereses globalistas que parecen querer tener “mercados libres” y “libre comercio”. En realidad, sin embargo, el verdadero interés es el monopolio y el control.

El filósofo Stefan Molyneux tiene una explicación muy interesante sobre cómo el gobierno promulga sus prácticas coercitivas. Vea su explicación a continuación:

Cada vez que se crea un “derecho”, hay un uso inherente de la fuerza para que dicho derecho sea respetado, y ese es el ejemplo más simple de violencia, porque los derechos de muchas personas serán violados para promover y otorgar supuestos derechos y privilegios a otra gente.

Como dice Molyneux, cada vez que se crea u otorga un derecho, alguien es designado, por la fuerza, como el proveedor de ese derecho.

El derecho a la atención médica gratuita, por ejemplo, implica forzar a las personas a pagar el acceso de otra persona a dicho sistema, así como obligar a los médicos a ofrecer sus servicios a las personas a quienes se les ha otorgado “el derecho” de recibir atención médica gratuita.

Un problema más serio creado por la noción de que las personas pueden recibir dinero gratis es que no necesitan pensar en absoluto.

Si se satisfacen todas sus necesidades de forma gratuita, no hay preocupación por ser creativo, responsable o autosuficiente.

Esto significa que millones de personas en un país determinado se conformarán para siempre y defenderán, con dientes y uñas, la fuente de su sustento: el gobierno.

De hecho, lo que hace el gobierno es corromper a las masas de personas dependientes hasta el punto de que estas personas asesinarán a un candidato político debido a su discurso; incluso antes de que gane una elección.

La presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva se jactó de haber sacado a 40 millones de personas de la pobreza extrema y de haberlas llevado a la clase media. Esa es una forma de expresarlo. Lo que esa perspectiva ignora es que el sistema de bienestar perpetuo solo funciona mientras haya un suministro sostenido de dinero grátis y cosas grátis.

En el momento en que se reduce y / o corta el suministro de dinero y material gratuito, la utopía conocida como socialismo colapsa inmediatamente. Esto sucede en TODOS LOS PAÍSES.

¿Qué ocurre con los 40 millones de personas que supuestamente fueron sacadas de la pobreza? Caen en la pobreza tan rápido como salieron. En otras palabras, tal “rescate” nunca existió. Fue creado artificialmente y mantenido artificialmente hasta que se acaba el dinero, hasta que las entidades financieras internacionales no prestan más, porque el país no tiene capacidad de pago. Nunca la tuvo.

Brasil es otro ejemplo no del capitalismo corporativo, sino del basuralismo crónico, como lo es cada país en el hemisferio occidental.

Los programas sociales como Bolsa Familia no solo son incorrectos porque es solo otra forma de robo, de la clase media a los pobres, sino porque el bienestar, en cualquiera de sus formas, logra algo que la fuerza no puede: evita que los humanos alcancen su potencial como seres conscientes. Mucho peor, no les permite darse cuenta de que tienen ese potencial.

About the author: Luis R. Miranda

Luis Miranda is an award-winning journalist and the Founder and Editor of The Real Agenda News. His career spans over 20 years and almost every form of news media. He writes about environmentalism, geopolitics, globalisation, health, corporate control of government, immigration and banking cartels. Luis has worked as a news reporter, On-air personality for Live news programs, script writer, producer and co-producer on broadcast news.

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