Biosfera Utiliza 45% a mais CO2 por Ano do que o Estimado

Estes números fazem outro dente grande na teoria amplamente desacreditado que o homem é responsável pelo aquecimento global, como as estimativas anteriores indicavam que a biosfera só consumia 120 bilhões de toneladas de CO2.

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
Setembro 29, 2011

A habilidade das florestas, plantas e solo para usar o dióxido de carbono (CO2) do ar tem sido subestimada de acordo com um estudo publicado quarta-feira na revista Nature. Este fato desafia cálculos anteriores utilizados para estimar a gravidade do problema causado por gases causadores do efeito estufa.

A Floresta Tropical na Costa Rica -- A capacidade das florestas, plantas e o solo para usar o dióxido de carbono (CO2) do ar tem sido subestimada.

Como o mar, a terra é um deposito de carbono, ou uma esponja, que ajuda a absorver o CO2 emitido pela queima de combustíveis fósseis.

A estimativa global utilizada até agora para prever crises potenciais no futuro -especialmente por alarmistas da mudança climática como Al Gore e Christiana Figueres-  é que o solo e a vegetação utilizam 120 milhões de toneladas ou gigatoneladas de carbono a cada ano através do processo natural da fotossíntese.

O novo estudo, publicado na revista Nature, diz que a absorção pode ser entre 25 e 45 por cento maior, ou seja, entre 150-175 gigatoneladas por ano.

Mas muito pouco desse carbono adicional é susceptível de ser armazenado permanentemente no solo, dizem os pesquisadores. Em vez disso, é provável que re-entre na atmosfera pela respiração das plantas na forma de oxigênio, que é o que as plantas emitem como resultado da fotossíntese.

Esta é uma decepção para quem procura uma boa notícia na luta contra as alterações climáticas e o aquecimento global antropogênico.

Quanto mais carbono é seqüestrado no solo e plantas, menos carbono entra na atmosfera, o que ajuda a liberar mais do calor do sol.

A pesquisadora-chefe, Lisa Welp, da Scripps Institution of Oceanography da Universidade da Califórnia San Diego, disse que determinar a captação de carbono anual da biosfera terrestre foi um dos maiores problemas na equação das emissões.

Cientistas estavam confiantes sobre suas estimativas no relacionado ao dióxico de carbono existente na biosfera e é improvável que eles queiram mudar suas estimativas após a novas descobertas, disse ela.

“Mais CO2 é utilizado pelas plantas do que se pensava, mas na verdade este CO2 não fica muito tempo em plantas e no solo”, disse ela em um e-mail enviado a agencia de noticias AFP.

“O excesso de CO2 utilizado na fotossíntese é mais provável que volte para a atmosfera através da respiração.”

A pesquisa analisou os isótopos, ou variações no componente de oxigênio do CO2, usando um banco de dados com amostras da atmosfera com mais de três décadas de informação acumulada.

Estes isótopos são marcadores químicos que indicam o tipo de água com que a molécula tem estado em contacto.

Os pesquisadores analisaram os isótopos cujas concentrações estão associadas com chuvas.

Eles foram surpreendidos pela associação clara entre estes isótopos e El Niño, o fenômeno meteorológico que ocorre frequentemente.

A implicação disso é que o CO2 é rapidamente utilizado pelos ecossistemas terrestres, sugerem os pesquisadores. A partir deste pressuposto vem a estimativa de uma muito maior absorção de dióxido de carbono a cada ano.

Os cientistas não explicam se esta “nova” forma de reciclar o CO2 da atmosfera é uma resposta da biosfera à abundância de CO2, que no passado significava uma biosfera mais rica em vegetação e, como resultado, mais rica em alimentos para os seres que nela habitavam, incluindo os seres humanos.

Suelo y Vegetación Utilizan un 45% más de CO2 por año de lo Estimado

Estos números hace otra abolladura grande en la teoría ampliamente desacreditada de que hombre es responsable por el calentamiento global, ya que las estimaciones anteriores indicaban que la biosfera sólo consumía 120 mil millones de toneladas de CO2.

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
29 de septiembre 2011

La capacidad de los bosques, las plantas y el suelo para usar el dióxido de carbono (CO2) del aire ha sido subestimado, según un estudio publicado el miércoles en la revista científica Nature. Este hecho desafía cálculos previos utilizados para estimar la gravedad del problema causado por los llamados gases de efecto invernadero.

La Selva Tropical en Costa Rica -- La capacidad de los bosques, las plantas y el suelo para aspirar el dióxido de carbono (CO2) del aire ha sido subestimado, según un estudio publicado el miércoles, el cual desafía que el punto de referencia para el cálculo del problema de gases de efecto invernadero.

Como el mar, la tierra es una de “sumidero” de carbono, o una esponja, lo que ayuda a absorber el CO2 que atrapa el calor emitido por la quema de combustibles fósiles.

La estimación general usada hasta ahora para predecir posibles crisis en le futuro -especialmente por los alarmistas del cambio climático como Al Gore y Cristiana Figueres- es que el suelo y la vegetación usan en aproximadamente 120 millones de toneladas, o gigatoneladas de carbono cada año a través del proceso natural de la fotosíntesis.

El nuevo estudio, publicado en la revista científica Nature, dice que la absorción puede ser entre 25 y 45 por ciento, o sea,  150-175 gigatoneladas por año.

Pero muy poco de este carbono adicional es probable que se almacene de forma permanente en la planta, dicen los investigadores. En cambio, es probable que vuelva a entrar en la atmósfera por la respiración de las plantas en forma de oxígeno, que es lo que las plantas emiten como consecuencia de su fotosíntesis.

Esta es una decepción para aquellos que buscan una buena noticia en la lucha contra el cambio climático y el supuesto calentamiento global antropogénico.

Cuanto más carbono es secuestrado en el suelo y las plantas, menos carbono entra en la atmósfera, donde ayudaría a atrapar el calor del sol.

La investigadora principal del estudio, Lisa Welp, de la Institución Scripps de Oceanografía en la Universidad de California en San Diego, dijo que averiguar la absorción anual de carbono de la biosfera terrestre había sido uno de los mayores problemas en la ecuación de las emisiones.

Actualmente, científicos confía en las estimaciones actuales sobre la utilización que la biosfera hace del dióxico de carbono en la tierra y es improbable que haya un gran cambio a raíz de los nuevos hallazgos, dijo.

“Más CO2 es utilizado por las plantas de lo que se pensaba, y en realidad este no se queda dentro de ellas por mucho tiempo”, dijo en el intercambio de correo electrónico con la AFP.

“El exceso de CO2 usado durante la fotosíntesis es más probable que regrese de vuelta a la atmósfera a través de la respiración.”

La investigación analizó los isótopos, o las variaciones en el componente de oxígeno de CO2, utilizando un banco de datos de muestreo de la atmósfera con más de tres décadas de información acumulada.

Estos isótopos son un marcador químico, lo que indica el tipo de agua con la que la molécula ha entrado en contacto.

Los investigadores analizaron los isótopos cuyas concentraciones están relacionadas con las lluvias.

Ellos fueron sorprendidos por la clara asociación entre estos isótopos y el fenómeno de El Niño, el fenómeno del tiempo que ocurre frecuentemente.

La implicación de esto es que el CO2 es rápidamente utilizado por los ecosistemas terrestres, sugieren los investigadores. A partir de ese supuesto viene la estimación mucho más alta de absorción de dióxido de carbono cada año.

Los científicos no explican si esta “nueva” forma de reciclar el CO2 en el ambiente es una respuesta de la biosfera a la abundancia de CO2, lo cual, en épocas pasadas, significó una biosfera mas rica en vegetación y como consecuencia de esto, la existencia de más de alimento para los seres que la habitan, incluyendo los humanos.

Soil and Vegetation use 45% more CO2 per year than previously thought

These number makes another large dent in the widely debunked theory of man-made global warming as previous estimates stated that the biosphere only consumed 120 billion tonnes.

AFP
September 29, 2011

AFP – The ability of forests, plants and soil to suck carbon dioxide (CO2) from the air has been under-estimated, according to a study on Wednesday that challenges a benchmark for calculating the greenhouse-gas problem.

The ability of forests, plants and soil to suck carbon dioxide (CO2) from the air has been under-estimated, according to a study on Wednesday that challenges a benchmark for calculating the greenhouse-gas problem.

Like the sea, the land is a carbon “sink”, or sponge, helping to absorb heat-trapping CO2 disgorged by the burning of fossil fuels.

A conventional estimate is that soil and vegetation take in roughly 120 billion tonnes, or gigatonnes, of carbon each year through the natural process of photosynthesis.

The new study, published in the science journal Nature, says the uptake could be 25-45 percent higher, to 150-175 gigatonnes per year.

But relatively little of this extra carbon is likely to be stored permanently in the plant, say the researchers. Instead, it is likely to re-enter the atmosphere through plant respiration.

This will be a disappointment for those looking for some good news in the fight against climate change.

The more carbon is sequestered in the land, the less carbon enters the atmosphere, where it helps to trap heat from the Sun.

Lead researcher Lisa Welp, of the Scripps Institution of Oceanography in the University of California at San Diego, said figuring out the annual carbon uptake from the terrestrial biosphere had been one of the biggest problems in the emissions equation.

Scientists, though, were confident about current estimates for carbon sequestration in land and this was unlikely to change much in the light of the new findings, she said.

“More CO2 is passing through plants (than thought), not that it actually stays there very long,” she said in email exchange with AFP.

“The extra CO2 taken up as photosynthesis is most likely returned right back to the atmosphere via respiration.”

The research looked at isotopes, or variations, in the oxygen component of CO2, using a databank of atmospheric sampling going back three decades.

These isotopes are a chemical tag, indicating the kind of water the molecule has come into contact with.

The researchers looked at isotopes whose concentrations are linked to rainfall.

They were struck by a clear association between these isotopes and El Nino, the weather cycle which occurs in pendulum swings every few years or so.

The implication from this is that CO2 is swiftly cycled through land ecosystems, the researchers suggest. From that assumption comes the far higher estimate of annual carbon uptake.

Temperatura del Planeta Controla Emisiones de CO2, no los Humanos

Las emisiones humanas no controlan el clima o los niveles de CO2 del planeta.

Por Luis R. Miranda
The Real Agenda
05 de agosto 2011

En los últimos días, se reveló que los datos satelitales de la NASA para el año de 2000 hasta el año 2011 muestran que la atmósfera terrestre ha permitido que más de calor sea lanzado al espacio de lo que se presenta por los alarmistas del cambio climático. El último estudio fue publicado en Remote Sensing, un periódico científico leído y evaluado por científicos. Aunque los estudios sobre el cambio climático patrocinados por las Naciones Unidas así como los de otras organizaciones alarmistas nos advirtieron acerca de cómo el calentamiento global aumentaría dramáticamente en los próximos años, el estudio publicado en Remote Sensing demuestra lo contrario. Esto debería al menos dar espacio para que los alarmistas revisen sus números y dejen de decir que “hay consenso”.

Teniendo en cuenta el hecho que más calor se liberó al espacio de lo que se pensaba, las concentraciones de CO2 en la atmósfera parecen ser un factor menos importante cuando se trata del aumento de la temperatura planetaria. La atmósfera atrapa menos CO2 y por ende el planeta se calentaría menos, si seguimos la posición de los alarmistas. Uno de los co-autores del estudio, el Dr. Roy Spencer, de la Universidad de Alabama en Huntsville dice que lo que se denominan datos del mundo real obtenidos del satelite Terra de la NASA contradice anteriores supuestos introducidos en los modelos de los alarmistas. “Las observaciones por satélite indican que hay mucha más energía que se pierde en el espacio durante y después del calentamiento de lo que los modelos climáticos muestran. Existe una enorme discrepancia entre los datos y las previsiones; especialmente en los océanos. “

Junto con el estudio citado anteriormente, llega un nuevo estudio del profesor Murry Salby que es el Presidente de Ciencias Climáticas de la Universidad Macquarie. El profesor Salby observó las proporciones de isótopo de carbón 12 (C12) y carbón 13 (C13), y los niveles de CO2 en todo el mundo durante los últimos dos años. Los resultados de sus observaciones concluyen que las emisiones humanas tienen sólo un efecto pequeño sobre los niveles globales de CO2. Las emisiones humanas no controlan el clima, y tampoco controlan los niveles de CO2. El profesor Salby cuenta el resultado de sus observaciones en un discurso titulado: “Las Emisiones Globales de Dióxido de Carbono: La Contribución de las Fuentes Naturales” Escuche la conferencia del profesor Salby aquí.

Como se ha demostrado anteriormente, los océanos y amplias zonas verdes del planeta emiten más CO2 a la atmósfera que toda la actividad humana. La industrialización emite alrededor de 5 gigatoneladas de CO2 al año, mientras que los océanos emiten 90 gigatoneladas y la vida vegetal en la tierra emite 60 gigatoneladas.

“A menudo se afirma que se puede medir la contribución humana de CO2 a la atmósfera observando la proporción de C12 a C13. La teoría es que las plantas absorben más C12 que C13 (alrededor de 2%, no mucho), por lo que podemos ver el aire y saber que proviene de las plantas y que proviene de los volcanes y que proviene de los combustibles fósiles. Las plantas son ‘deficientes’ en C13, y así, entonces, debe ser nuestro uso de derivados de combustibles fósiles lo que aumenta las emisiones de CO2. La implicación es que, dado que el carbón y el petróleo proviene de la fosilización de plantas y otros materiales orgánicos, que esa “huella de carbono de las plantas” llega a la atmósfera a través del uso que “el ser humano hace de combustibles fósiles”. Pero el asunto no es tan simple. Los humanos emitimos alrededor de 5.5 y las plantas están emitiendo 121,6 cada año (sin contar las plantas del océano). Hay una gran cantidad de carbono moviéndose de ida y vuelta entre los sumideros y las fuentes. Exactamente cuanto sabemos sobre cómo evoluciona la tasa de emisión de CO2 del suelo, por ejemplo? “


Mientras que las mediciones por satélite nos dicen que el planeta elimina más calor del que se creía por los alarmistas del cambio climático, estas observaciones también nos ayudan a localizar los “puntos calientes” de las emisiones de CO2. La “novedad” con las observaciones por satélite es que las grandes ciudades en los países muy industrializados no son parte de los “puntos calientes”. Las principales fuentes de emisiones de CO2 son los lugares con grandes áreas cubiertas de vegetación, como el Amazonas, las zonas tropicales, el sudeste de Asia, y África tropical.

Como muestran los datos, las mayores concentraciones de CO2 se encuentran partes del planeta que por ejemplo experimentan calentamiento debido a fenómenos como la Oscilación El Niño (ENOS). Por el contrario, una menor concentración de CO2 se registra cuando el planeta experimenta una mayor actividad volcánica ya que las nubes de ceniza que los volcanes emiten ayudan a mantener fresco el planeta. Así, durante años más cálidos, los niveles de CO2 eran más pequeños, mientras que en años más fríos las concentraciones eran más grandes. Entonces, la temperatura controla los niveles de CO2 en la atmósfera, no las emisiones humanas.

Los fallidos modelos climáticos generalmente se toman como prueba para argumentar que el planeta está experimentando el calentamiento global o que la actividad humana es responsable del cambio climático. El problema con estos modelos, sin embargo, es el hecho que dichos modelos climáticos son preparados para asumir que las emisiones humanas de CO2, que resultan de la industrialización, son los responsables del calentamiento y el cambio climático. O sea, los modelos comienzan a medir fenómenos como el calentamiento global y el cambio climático basándose en una premisa equivocada. Además, como ha sido bien comprobado, los cambios climáticos se producen a través de siglos o milenios, no décadas o años.

El profesor Salby cree que las variaciones de temperatura explican las diferentes concentraciones de CO2.

Los datos del satélite NASA Terra y otros dados por NOAA y la misma NASA, indican que la humedad atmosférica y la formación de nubes no aumentan en la forma que los modelos de los alarmistas dicen. “Tanto la NASA ERB como los datos del satélite Terra muestran que durante 25 años y contando, las emisiones de dióxido de carbono han, directa e indirectamente, atrapado mucho menos calor que los modelos de los alarmistas dicen”.

Como tercera advertencia al calentamiento global y el debate sobre el cambio climático, llega un artículo del 19 de julio de 2011 de The Register, en el que se revela cómo el jefe de laboratorio líder mundial en física (CERN) localizado en Ginebra, prohibió a sus científicos hablar sobre los resultados de experimentos recientes que demuestran cómo las partículas de energía solar determinan la formación de nubes en nuestro planeta. El experimento con CLOUD (“Cosmics Leaving Outdoor Droplets “) utiliza el sincrotrón de protones del CERN para examinar la nucleación.

El Director general del CERN Rolf-Dieter Heuer intentó atenuar el hecho de que la actividad solar es el principal motor del cambio climático en todo el sistema solar, diciendo que “la radiación cósmica es sólo uno de muchos parámetros.” Heuer agregó que si los resultados fueran publicados, se convertirían en herramientas para el debate político. Y claro, este debate político no sería positivo para personas como él, pues demostraría que el alarmismo por el cambio climático es innecesario e injustificado. De todos modos, si el Sol comienza a aumentar su actividad de repente y amenaza nuestras vidas, lo cual no está sucediendo, no habría mucho que podamos hacer para detenerlo, verdad?

El Experimento de CLOUD se basa en experimentos anteriores realizados por el físico Henrik Svensmark. “Él demostró que los rayos cósmicos proporcionan una semilla para la aparición de nubes. Pequeños cambios en la cubierta de nubes del planeta pueden causar variaciones de temperatura de varios grados. La cantidad de material compuesto por núcleos de condensación ultra finos (UFCN) depende de la cantidad de “llovizna” solar, que varía en función de la intensidad del campo magnético del sol y la fuerza del campo magnético de la Tierra.”

El veterano editor de ciencia, Nigel Calder dice que la política del CERN de permanecer políticamente correcto cuando se trata del calentamiento global o el debate sobre el cambio climático no es sorprendente. Añade que es una ocurrencia común en las organizaciones como el CERN que no quieren hablar de los resultados de los experimentos y las observaciones que no apoyan sus teorías. “Para ellos es normal entrar en “el ámbito eminentemente político del debate sobre el cambio climático” siempre y cuando su resultados avalen que el hombre es responsable por el calentamiento, pero no si son compatibles con la herejía de Svensmark de que el Sol cambia el clima, al influir en el flujo de rayos cósmicos y la formación de nubes.”

Estos tres ejemplos de cómo ciencia sólida reciente demuestra que el movimiento impulsado por alarmistas del calentamiento global ha sido estafado política, intelectual y económicamente ni siquiera considera los infames e-mails de Climategate que mostraron la corrupción de una parte de la comunidad científica. ¿Hay alguna necesidad de pruebas adicionales para refutar el falso alarmismo del calentamiento global? Ciertamente, hay una mayor necesidad de seguir estudiando el clima y sus cambios, sin proponer prácticas insanas como soluciones tales como modificación artificiales del clima empleando armas nucleares